martes, 13 de julio de 2010

"Trilogía de Nueva York", de Paul Auster



Primera aproximación al mundo de Paul Auster. Me deja sensaciones contradictorias. Tiene una prosa hipnótica. Te engancha y te hace avanzar pese a que la historia que te está contando, a veces te expulsaría, te dejaría atrás. Escribe muy bien, francamente bien. Y sin embargo, las historias resultan poco creíbles, o mejor, a veces resultan excesivas. Necesita demasiado tiempo para generar ese deslizamiento entre la realidad y lo absurdo que, por ejemplo, un Cortázar resolvía en apenas unas líneas. Sin embargo, reitero que engancha, y la mejor prueba es que después de esta primera trilogía he leído algunos títulos más que iré comentando, y que me confirman esa idea de que estamos ante un gran escritor.

Pero volviendo atrás, y para situarnos, hay que recordar para quien no lo conozca, que Paul Auster es un escritor americano nacido en 1947. Ha tenido un enorme éxito en su país, pero casi diría que más aún en Europa, en particular en Francia y en España, donde fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006. Aquí goza del entusiasmo y complicidad de algunos autores significativos, y por ejemplo, es uno de las referencias constantes de nuestro Vila-Matas. Después de una biografía personal complicada, la Trilogía de Nueva York, publicada inicialmente en tres partes entre 1985 y 1986, constituye su primer gran éxito y supone su reconocimiento internacional.


La Trilogía está formada por tres relatos, “Ciudad de cristal” , “Fantasmas” y “La habitación cerrada”. La primera historia está construida a partir de una llamada telefónica equivocada, que además se basa en un hecho real que le sucedió al escritor. Alguien llama, buscando a un detective llamado Paul Auster, a un escritor de novelas detectivescas llamado Daniel Quinn. Y esa equivocación da lugar a una historia compleja, a mitad camino entre la serie negra y la novela del absurdo, con múltiples niveles de realidad que se entremezclan, en el que por ejemplo, vuelve a aparecer un Paul Auster escritor. El juego de niveles entre realidad y ficción es permanente y realmente da juego en todo el relato. Además, la historia es a su vez, una reflexión sobre el propio proceso narrativo, en el que se incorpora un homenaje explícito a Cervantes, pues no casualmente las iniciales del protagonista son las de Don Quijote.



La segunda historia, “Fantasmas”, cuenta la historia de un detective que tiene que investigar a otro detective, y que a su vez, acabará siendo el objetivo, en un relato cada vez más confuso y absurdo.


Finalmente, “La habitación cerrada”, para mí el mejor relato de los tres, el más maduro, narra el encuentro de un novelista con el entorno de un amigo de su juventud, también escritor, y el progresivo proceso de suplantación o identificación de personalidad que se desencadena a partir de ese momento.




Todas las historias presentan una apariencia atractiva de novela de suspense que se desliza lentamente a un ambiente casi kafkiano, surrealista, en el que Auster procede a dar progresivamente nuevas vueltas de tuerca a la narración.


Vuelvo a las impresiones iniciales. Auster escribe muy bien. No sé si es el ritmo o la construcción de las frases, pero atrapa. Y si se le añade el uso del suspense como elemento adicional para jugar con la realidad, acaba generando una mezcla atractiva. Pese a todo, al menos estas primeras novelas me parecen inmaduras, en particular “Fantasmas”, la que menos me ha gustado, la más aburrida o absurda de las tres. Pero en “Ciudad de cristal”, aunque aún de forma más artificiosa, y sobre todo en “La habitación cerrada”, de manera más natural, se apunta un gran escritor, capaz de descubrirnos una nueva mirada sobre nuestra realidad cotidiana.



Links: A la página web casi-oficial de Auster:


A un artículo de El País, sobre el primer encuentro entre Auster y Vila-Matas:


4 comentarios:

Gww dijo...

Totalmente de acuerdo con tu opinión. Auster tiene una escritura hipnótica y talentosa (que ha devenido en oficio en sus últimas obras por encima del talento) y engancha. Probablemente sea debido, por partes iguales, al ritmo de su prosa y a los increíbles (bajo una falsa pretensión de verismo) argumentos.

Saludos.

mario skan dijo...

Hola, pasé y escribí, Auster es un escritor que llama la atención porque entretiene y su temática es ambigua en el sentido que no puede clasificarse y creo que allí está su fuerte. Además de la intertextualidad evidente que hay en sus páginas sabe desarrollar tramas que involucran al lector. Para mi, esta trilogía y El palacio de la luna son sus mejores obras.
saludos

lammermoor dijo...

Ya expliqué los motivos -extraliterios- por los que me gusta Auster. Posiblemente tenga razón Gww en que las últimas obras haya más oficio que talento (aunque ya es de agradecer el oficio, viendo algunas cosas que se publican y publicitan como grandes obras de la literatura contemporanea)
Trilogía de Nueva York está en mis planes mediatos de lectura.

Vero dijo...

Golem a mí tampoco me convenció este libro, y como a ti el último relato es el que más me gustó.
No obstante es un buen escritor y seguiré leyéndole.