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jueves, 24 de noviembre de 2011

"Un pedigree", de Patrick Modiano


En 2005, Modiano publica "Un pedigree", a modo de autobiografía para reconciliarse con sus propios demonios. El escritor nace en Boulogne-Billancourt en julio de 1945. Hijo de unos padres que no se ocuparán de él lo suficiente, su principal apoyo será su hermano mayor, Rudy. Pero su hermano muere a los diez años, y esta muerte le marcará para siempre. Tras una etapa difícil, en la que bordeará la delincuencia, acabará dedicándose definitivamente a la literatura al aprobar la selectividad.

"Un pedigree" es un libro seco, lleno de datos y lugares, a veces confuso, pero siempre apasionante. Casi un exorcismo. No es el mejor libro para entrar en la obra del autor, pero es imprescindible para quien ya lo haya descubierto.

Copio de la presentación de la edición española:

"París, octubre de 1942. Un hombre y una mujer se conocen durante la ocupación de la ciudad. Él es un judío de origen toscano, ella una belga que persigue el sueño de convertirse en bailarina. Se casan y tienen dos hijos, uno de los cuales es Patrick Modiano. Durante veinte años viven juntos en un piso del muelle de Conti. A su alrededor, un mundo de personajes extraños: hombres de negocios cuyas tareas son siempre misteriosas, actrices de tres al cuarto dispuestas a cualquier cosa, aman-tes de personajes famosos, alcahuetes y aristócratas decadentes de dudosa sexualidad. Son hombres y mujeres que intentan huir de la guerra y las deportaciones, y tratan de arreglárselas en la difícil existencia de la posguerra. Un universo de rostros con el que Modiano reconstruye un carné de identidad personal. Pero también el cuadro de una época extraña en la que se presiente el desastre. Un texto autobiográfico clave para entender la obra de este extraordinario autor."



Algunos fragmentos del libro:
  
"Je suis né le 30 juillet 1945, à Boulogne-Billancourt, 11 allée Marguerite, d'un juif et d'une Flamande qui s'étaient connus à Paris sous l'Occupation. J'écris juif, en ignorant ce que le mot signifiait vraiment pour mon père et parce qu'il était mentionné, à l'époque, sur les cartes d'identité. Les périodes de haute turbulence provoquent souvent des rencontres hasardeuses, si bien que je ne me suis jamais senti un fils légitime et encore moins un héritier."

"À part mon frère Rudy, sa mort, je crois que rien de tout ce que je rapporterai ici ne me concerne en profondeur. J'écris ces pages comme on rédige un constat ou un curriculum vitae, à titre documentaire et sans doute pour en finir avec une vie qui n'était pas la mienne. (...) Les événements que j'évoquerai jusqu'à ma vingt et unième année, je les ai vécus en transparence - ce procédé qui consiste à faire défiler en arrière-plan des paysages, alors que les acteurs restent immobiles sur un plateau de studio. Je voudrais traduire cette impression que beaucoup d'autres ont ressentie avant moi : tout défilait en transparence et je ne pouvais pas encore vivre ma vie."

 
"Cé soir-là, je m'étais senti léger pour la première fois de ma vie. La menace qui pésait sur moi pendant toutes ces années, me contraignant à être sans cesse sur le qui-vive, s'était dissipée dans l'air de Paris."  


El libro está editado en español por Anagrama, con traducción de María Teresa Gallego.

miércoles, 6 de julio de 2011

"Calle de las tiendas oscuras", de Patrick Modiano


Otro libro de Modiano. Ya he dejado constancia en estas páginas de mi descubrimiento de este autor francés. Y en particular de la excelencia de dos de sus novelas: "En el café de la juventud perdida" y "Dora Bruder". Recuperando poco a poco su obra, he leído en estos meses esta "Calle de las Tiendas Oscuras" que le valió el Prix Goncourt en 1978.




Primero un resumen. Atención, contiene spoilers:

Guy Roland es un detective que después de la retirada de su jefe, el barón Constantin von Hutte, decide partir a la búsqueda de su propia identidad que perdió después de un accidente misterioso que le ha dejado amnésico desde hace más de 15 años. Sin memoria, remontando las escasas pistas de su pasado que parece detenerse en la Segunda Guerra Mundial, descubrirá que su verdadero nombre es Jimmy Pedro Stern, un judío griego de Salónica que vivía en París bajo un nombre falso, Pedro McEvoy, trabajando para la delegación de la República Dominicana. Descubrirá también que junto a un grupo de amigos, decidieron huir de París hacia Suiza, escapando a través de Mégève, en plenos Alpes, donde se produjo el accidente. Y finalmente, después de una complicada  búsqueda que le llevará a la Polinesia francesa al encuentro de sus amigos, descubrirá que el último hilo que le ata a su pasado es una dirección en Roma, el número 2 de la Calle de las Tiendas Oscuras, en el gheto judío de Roma, una dirección que habría ocupado en los años 30.


Como puede verse, Modiano vuelve a sus temas favoritos, la búsqueda de la identidad, la memoria o su ausencia, y el tiempo de la ocupación en Francia y su sistemática negación. Y el paisaje permanente de los cafés de París:

"No soy nada. Sólo una silueta clara, aquella noche, en la terraza de un café".





Construida como una novela detectivesca, es realmente la historia de una búsqueda personal, de una autoconstrucción, de la necesidad de la búsqueda y a la vez, de la aceptación de las pocas certidumbres del pasado y de la fragilidad del recuerdo:

Una niña vuelve de la playa, al anochecer, con su madre. Llora por nada, porque habría querido seguir jugando. Se aleja. Ya ha doblado la esquina de la calle. ¿Y acaso no se esfuman en el crepúsculo nuestras vidas con la misma rapidez que ese disgusto infantil?.”

 


Para acabar, no puedo dejar de hacer referencia a la propia calle del título, que por supuesto, existe. ¿A qué no hay nombres de calles y rótulos más bonitos en ninguna parte del mundo que los de las calles de Roma?.




Links: A la página en francés de la Red Modiano con varios recursos sobre esta novela:


martes, 28 de diciembre de 2010

"Dora Bruder", de Patrick Modiano


He dejado ya constancia en este blog de mi descubrimiento de Modiano en 2010. Primero fué "En el café de la juventud perdida", que me pareció absolutamente magistral y después "El horizonte", su última novela publicada, algo inferior pero también interesante. Acabo de terminar este "Dora Bruder" y de nuevo me parece excepcional.



Modiano vuelve a lo que parece ser una constante en su obra, la búsqueda. En este caso, además, asistimos a una mezcla de autobiografía y de reportaje o reconstrucción histórica. La historia parte del descubrimiento por el autor de un anuncio, publicado en el Paris-Soir del 31 de diciembre de 1941, en el que unos padres buscan a su hija de 15 años, Dora Bruder, fugada de un colegio de monjas. La calle en la que vive la familia, el 41 del Boulevard Ornano es el barrio de su infancia. Y a partir de ahí inicia una detallada investigación en la que se mezcla su propia infancia y juventud y la búsqueda del rastro de la joven desaparecida.



Modiano descubrirá pronto el drama. Judía y adolescente, nueve meses más tarde, aparecerá  en una lista de deportados al campo de exterminio de Auschwitz. Pero en esos meses, se suceden reapariciones y nuevas fugas, pasos por la comisaría, vueltas a casa. Modiano descubre fotografías de la propia Dora y de la familia. Y descubre también que su presencia en un colegio católico es un intento de sus padres para ocultarla de la barbarie que se adivina. Pero al final, se producirá una deportación en fases, en las que primero pasará por los campos de acogida franceses, que no serán sino etapas en la deportación definitiva, poniendo de manifiesto la colaboración francesa con el régimen nazi, tema este último que es también una constante en la obra del autor.



Modiano realiza una reconstrucción minuciosa de los pequeños acontecimientos que se suceden en un París ocupado, y esa búsqueda biográfica de los datos de archivo, los fríos informes de las comisarías o los expedientes administrativos, van trascendiendo de lo individual para convertirse en un auténtico memorial por las víctimas judías de la ocupación en París, sistemáticamente ocultadas por la historia posterior.

Copio un párrafo del magnífico prólogo de Adolfo García Ortega para la edición española:

"Narrada como una historia presente, en que el narrador y el autor se confunden, Dora Bruder arranca del encuentro casual, en un periódico de 1941, de un pequeño suelto en que los padres avisan de la desaparición de su hija. El hecho de que el domicilio familiar coincida con el barrio en que el na­rrador vivió su infancia, hace que esa noticia le llame la atención. A partir de ahí, bajo la capa de recuperar más allá de la curiosidad, empezará una búsqueda de la identidad perdida de aquella niña que, como sus padres, como tantos miles de parisinos, terminó en un horno crematorio nazi, ayudados por la burocracia francesa. Buscará primero en los escenarios actuales de París. Buscará rastros, pequeños indi­cios, pero durante años esa investigación irá creciendo, se prolongará por archivos de la policía, por centros de docu­mentación, encontrará cartas, nombres, sabrá cuál habrá sido el destino, paso a paso, de esa muchacha en un París tratado con cariño, pero con dureza, hasta su muerte en el campo de concentración.

 Descarnadamente, como pocas veces se ha visto, Modia­no, con pinceladas escuetas, relata como un historiador la se­cuencia terrible de aquel año 41, primero en comisarías, lue­go en cuarteles, luego en trenes, luego en campos, luego en hornos. Incluso el tono auto biográfico de autor perplejo le presta un realismo descarnado, a-literario, que objetiva la novela en un rango de investigación periodística, aunque sólo en parte, ya que la novela desciende fríamente a lo más hondo del alma. A medida que va profundizando en la vida, en los retazos de vida, que consigue averiguar de Dora Bru­der, el lector asiste a una especie de apertura de cámara se­llada: cientos, miles de Doras Bruder van saliendo a la luz. Lo que era una sencilla búsqueda, alimentada por la coinci­dencia de calles y de lugares comunes con la infancia del na­rrador, se convierte en el acta notarial de una masacre. Y lo espeluznante de la historia es precisamente esa cercanía de lugares comunes, ese París que compartieron la niña y el na­rrador. Mientras busca la identidad de los Bruder, Modiano nos describe el mundo anterior a su infancia, cada casa, cada tren, cada hora, cada sufrimiento o angustia de esos ju­díos y judías deportados son casas, horas y trenes en que otros franceses vivían ajenos, o no tan ajenos, a esa matanza."



Poco más puedo añadir. "Dora Bruder" es una novela impresionante que deja huella. En sus apenas 125 páginas , con brevedad y exactitud, con un estilo contenido y poético, nos deja una lección moral inolvidable. Absolutamente recomendable.  


Links: A la página de la Red Modiano, a la que ya he hecho referencia en otras ocasiones, correspondiente a la novela.





viernes, 29 de octubre de 2010

"El horizonte", de Patrick Modiano



Cierro el triángulo francés. Después de Echenoz y Michon, el último Modiano. Ya he dejado escrito el descubrimiento que supuso para mí el magnífico "En el café de la juventud perdida". Lo mejor que puedo decir aquí es que "El horizonte" está a la altura del título anterior.

Un escritor, Jean Bosmans, trata de encontrar los recuerdos de una mujer, Margaret Le Coz, que conoció hace treinta años, en un encuentro fortuito en el metro, huyendo de una manifestación, y que le marcó la vida. En un París difuso, oscuro, poco definido, como me parece habitual en las obras de Modiano, asistimos a la reconstrucción de la relación de los dos personajes, ambos fugitivos de un pasado apenas esbozado por Modiano, aunque más preciso en el caso de la mujer. Asistimos a la relación de ambos por las calles y parques de la ciudad, a sus silencios, a sus complicidades y a sus inseguridades. Hasta que en un momento en el tiempo se produce la ruptura que marcará la distancia de treinta años. Pero a veces las marcas son lo suficientemente profundas para que haya que seguir buscando, en otro tiempo e incluso en otra ciudad. No vale la pena contar más porque realmente lo que vale de la historia es la escritura, esa tenue escritura que Modiano utiliza magistralmente para dar credibilidad a un relato que en otras manos podría llegar a sonar irreal o irrelevante. Modiano, por contra, transmite tristeza y melancolía, pero también y sobre todo, belleza y esperanza.

Le dejo hablar:

"Las palabras con que llenaba la libreta le recordaban el artículo acerca de la 'materia oscura' que había enviado a una revista de astronomía. Tras los acontecimientos concretos y los rostros familiares, era muy consciente de todo cuanto se había convertido en materia oscura: breves encuentros, citas fallidas, cartas perdidas, nombres y números de teléfono que aparecen en una aenda antigua y hemos olvidado, e incluso las personas con quienes nos cruzamos sin darnos cuenta siquiera. Igual que en astronomía, esa materia oscura era más dilatada que la parte visible de la vida de uno. Era infinita. Y él escribía en la libreta el repertorio de unos cuantos destellos en lo hondo de aquella oscuridad. Unos destellos tan débiles que cerraba los ojos y se concentraba, buscando un detalle evocador que le permitiese reconstruir el conjunto, pero no había conjunto, sólo fragmentos, partículas de polvo de estrellas."


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"Muchos años después, se vió otra vez por casualidad en aquella calle Bleue y una idea lo dejó clavado en el suelo: ¿podemos estar realmente seguros de que las palabras que dos personas han cruzado durante su primer encuentro se hayan desvanecido en la nada como si nunca las hubiera pronunciado nadie? ¿Y ese susurro de voces, esas conversaciones telefónicas desde hace alrededor de cien años? ¿Esos miles de palabras cuchicheadas al oído? ¿Todos esos jirones de frases tan intrascendentes que están condenadas al olvido?"

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"No llevaba pluma ninguno de los dos, ni papel para apuntar las señas, pero Bosmans la tranquilizó: nunca se le olvidaban los nombres de las calles ni los números de las casas. Era la forma que tenía él de luchar contra la indiferencia y el anonimato de las grandes ciudades, y quizá también contra las incertidumbres de la vida."

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 "Lejano Auteuil... Miraba el planito de París que venía en las dos última hojas de la Molesquine. Siempre se había imaginado que podría encontrar, en lo hondo de algunos barrios, a las personas a quienes había conocido en la juventud, con la edad y el aspecto de antes. Llevaban en ellos una vida paralela, resguardados del tiempo... En los pliegues secretos de aquellos barrios, aún vivían Margaret y los demás como eran por entonces. Para llegar a ellos, había que conocer pasadizos secretos que cruzaban por los edificios, calles que parecían a primera vista callejones sin salida y no venían en el plano. En sueños, sabía como llegar partiendo de tal estación de metro concreta. Pero, al despertarse, no sentía ya la necesidad de comprobarlo en el París real. O, más bien, no se atrevía."

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 "Prefería quedarse en aquel barrio. Le parecía que estaba llegando a una encrucijada de la vida, o más bien a una linde desde la que iba a poder lanzarse hacia el futuro. Por primera vez tenía en la cabeza la palabra porvenir; y otra palabra: horizonte. Aquellas noches, las calles desiertas y silenciosas del barrio eran líneas de fuga que desembocaban todas en elporvenir y en EL HORIZONTE"

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 "Iba por la Dieffenbachstrasse. Estaba cayendo un chaparrón de verano cuya violencia iba menguando a medida que caminaba al amparo de los árboles. Durante mucho tiempo pensó que Margaret había muerto. Pero no hay razón para pensarlo, no, no hay razón. Incluso el año en que nacimos los dos, cuando esta ciudad, vista desde el cielo, no era ya sino un montón de escombros, entre las ruinas florecían las lilas al fondo de los jardines."


Para acabar, no me puedo olvidar esta vez de resaltar la magnífica traducción de Maria Teresa Gallego, traductora también del libro de Michon. Si la traducción es siempre importante, lo es más aún en libros como éstos.



Links: A la página de lo que se conoce en francés como red Modiano, llena de recursos y enlaces sobre sus obras:

http://reseau-modiano.pagesperso-orange.fr/l_horizon_roman_de_patrick_modiano.htm

viernes, 17 de septiembre de 2010

"En el café de la juventud perdida", de Patrick Modiano



"De las dos entradas del café, siempre prefería la más estrecha, la que llamaban la puerta de la sombra. Escogía la misma mesa, al fondo del local, que era pequeño. Al principio, no hablaba con nadie; luego ya conocía a los parroquianos de Le Condé, la mayoría de los cuales tenía nuestra edad, entre los diecinueve y los veinticinco años, diría yo. En ocasiones se sentaba en las mesas de ellos, pero, las más de las veces, seguía siendo adicta a su sitio, al fondo del todo.


No llegaba a una hora fija. Podía vérsela ahí sentada por la mañana muy temprano. O se presentaba a eso de las doce de la noche y se quedaba hasta la hora de cerrar. Era el café que más tarde cerraba en el barrio, junto con Le Bouquet y La Pergola, y el que tenía una clientela más peculiar. Ahora que ha pasado el tiempo me pregunto si no era sólo su presencia la que hacía peculiares el local y a las personas que en él había, como si lo hubiera impregnado todo con su perfume."





Así empieza "En el café de la juventud perdida", escrita en 2007 por uno de los mejores autores franceses contemporáneos, Patrick Modiano, nacido en Boulogne-Billancourt en 1947. Modiano ha publicado en 2010 una nueva novela "L'horizon", creo que a punto de ser editada en España por Anagrama.

"En el café de la juventud perdida" es una novela sencilla que cuenta la historia de una joven, Louki, a través de cuatro puntos de vista distintos. Un joven estudiante que guarda la memoria de los habituales del café en una libreta (una Moleskine) donde anota las entradas y las salidas y los rasgos básicos de los clientes; un detective al que el marido abandonado por Louki le encarga encontrarla y que al final opta por el silencio; la propia Louki, vagabunda, desarraigada, habitante de las zonas neutras de la ciudad, en continua insatisfacción y quizás huyendo de todo y sobre todo de ella misma; y finalmente, un joven escritor, compañero de la Louki de la última etapa, que tratará de salvarla de sus propias tristezas. Y en el centro de la historia, uno de esos viejos cafés de París, Le Condé, en la zona de l'Odeón, por los Jardines de Luxemburgo, en los que la gente se sienta a hablar, a leer, simplemente a estar, a ver lo que pasa cuando no pasa nada.

Modiano describe con melancolía y nostalgia una historia triste, la historia de una joven cuya personalidad ya queda reflejada magistralmente en esa primera frase: "Des deux entrées du café, elle empruntait toujours la plus étroite, celle qu'on appelait la porte de l'ombre." (De las dos entradas del café, siempre prefería la más estrecha, la que llamaban la puerta de la sombra.). Refleja esa voluntad de pasar desapercibida, de no protagonizar la historia. Y de huir o esconderse. De mantenerse en una zona neutra de la realidad.

Y el París en el que Modiano sitúa la historia, en coherencia con el personaje, no es el de las grandes avenidas y las zonas monumentales, sino precisamente el de esa zonas oscuras, sin apenas referencias, que componen la mayor parte de nuestras ciudades. El café es una de esa zonas, pero también las primeras cuestas de Montmartre o la calle que separa el Cementerio de Montparnasse.

"Me acordé del texto que estaba intentando escribir cuando conocí a Louki. Lo había llamado Las zonas neutras. Había en París zonas intermedias, tierras de nadie en donde estaba uno en las lindes de todo, en tránsito, o incluso en suspenso. Podía disfrutarse allí de cierta inmunidad. Habría podido llamarlas zonas francas, pero zonas neutras era más exacto."

El título de la novela, que también es ya en sí un gran hallazgo, es un homenaje a una frase de Guy Debord, revolucionario, filósofo y escritor francés, y uno de los padres del situacionismo: "À la moitié du chemin de la vraie vie, nous étions environnés d'une sombre mélancolie, qu'ont exprimée tant de mots railleurs et tristes, dans le café de la jeunesse perdue."

La novela me ha parecido excepcional. Modiano tiene un estilo absolutamente personal, elegante y sencillo, que impregna la historia de melancolía. Vale la pena. No había leído a Modiano hasta ahora, pero se incorpora al plan infinito, y trataré de recuperarlo poco a poco.






Links: A una página francesa sobre el autor:  http://reseau-modiano.pagesperso-orange.fr/