Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Vila-Matas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enrique Vila-Matas. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de diciembre de 2010

"Perder teorías", de Enrique Vila-Matas


Esta es una obra menor de Vila-Matas. Parece realmente una secuela de "Dublinesca". O mejor aún, una precuela, un texto embrionario. Recoge básicamente algunas de las reflexiones iniciales del autor (o del editor protagonista de la novela) sobre la teoría de la novela y de "los elementos -irrenunciables, imprescindibles- que debían estar en toda novela futura que quisiera sentirse perteneciente al nuevo siglo."

Estos elementos, según Vila-Matas son:

"La 'intertextualidad' (escrita así, entrecomillada).

Las conexiones con la alta poesía.

La escritura vista como un reloj que avanza.

La victoria del estilo sobre la trama.

La conciencia de un paisaje moral ruinoso."


Pero al final, como el propio título da a entender, lo importante es el propio proceso de escribir y no importa en ese camino "perder teorías".

Me reitero en lo dicho. Un texto interesante pero menor, prescindible. Un anexo a "Dublinesca", editado casi exclusivamente para agotar el potencial comercial de la novela.

sábado, 6 de noviembre de 2010

"Jakob von Gunten", de Robert Walser


No hubiera leído el “Jakob von Gunten” de Robert Walser de no haber sido por la recomendación permanente de Vila-Matas. En un vídeo que reproduzco después, el escritor catalán, no sin ironía, afirma que el personaje que le hubiera gustado ser es el protagonista de esta novela, Jakob von Gunten, al servicio de ustedes. No os perdáis el enlace a ese vídeo. Explica el libro mucho mejor que yo.

Walser era un desconocido para mí. Nacido en Biel (Suiza) en 1878, en la frontera lingüística franco-alemana, es autor de una obra no muy extensa pero absolutamente peculiar. Sus obras más conocidas, además de la que hoy hablamos, son Los hermanos Tanner, El ayudante, El bandido, La rosa y El paseo, todas ellas escritas entre 1907 y 1925. Desde 1925, Walser escribe también de forma peculiar, siempre a lápiz, lo que se conocen como Microgramas. Sólo años más tarde se descubrirá que estos minúsculos signos son descifrables y acabarán siendo publicados de forma póstuma. En el año 29, Walser entra voluntariamente en la clínica psiquiátrica de la Waldau, en Berna, donde seguirá escribiendo, hasta que en 1933, transferido contra su voluntad a la clínica de Herisau, cesará toda actividad literaria. En esa clínica permanecerá hasta que el día de Navidad de 1956, dejando la clínica para un paseo por la nieve, caminará sin rumbo hasta el agotamiento y la muerte.




La obra de Walser es peculiar. Tiene que ser inscrita en los movimientos literarios y artísticos que sacuden Centroeuropa en las primeras décadas del siglo XX, y constituye un precedente claro de autores como Robert Musil o Franz Kafka, el cual por cierto fue un admirador reconocido de su obra. Jacob von Gunten es una narración en primera persona de la estancia del protagonista en el Instituto Benjamenta, centro educativo dedicado a formar a los individuos para que se conviertan en seres sociales, perfectamente útiles y a la vez perfectamente inútiles, hombres sin atributos. La novela empieza así, marcando lo que es el tono general de todo el libro:

Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada; es decir, que el día de mañana seremos todos gente muy modesta y subordinada. La enseñanza que nos imparten consiste básicamente en inculcarnos paciencia y obediencia, dos cualidades que prometen escaso o ningún éxito.


Con una prosa muy densa, en la que cada frase es digna de reflexión, la novela avanza presentándonos a los distintos personajes del centro, como el director Herr Benjamenta, su hermana y maestra Fräulein Benjamenta y los otros alumnos, en especial su querido y odiado Kraus, en una sucesión de hechos, pensamientos, sueños y visitas al exterior que crean un clima muy especial.

La novela es absolutamente inclasificable y no deja indiferente. O se deja en las primeras páginas, o se lee con lentitud para disfrutarla en profundidad. Constituye un antecedente claro del universo kafkiano, al introducir de una forma absolutamente realista situaciones que devienen absurdas aunque nunca del todo, en un límite fronterizo que claramente quiere poner de manifiesto la irrealidad de lo cotidiano, lo absurdo de lo que todos aceptamos como normal. Y es además una reflexión dura sobre la socialización del individuo y sobre el papel de la educación.




Uno de los fragmentos que me parece especialmente revelador del libro es el momento en que Jacob von Gunten debe escribir su currículum vitae para que pueda ser entregado en su día para la obtención de un empleo, aparente objetivo final de la presencia en el Benjamenta. Este es el resultado:


"Curriculum.

El que suscribe, Jakob von Gunten, hijo de buena familia, nacido el día tal del año tal, educado en tal y tal lugar, ha ingresado como alumno en el Instituto Benjamenta a fin de adquirir los escasos conocimientos necesarios para entrar al servicio de alguien. El infrascrito no espera absolutamente nada de la vida. Desea ser tratado con severidad para saber qué significa tener que dominarse. Jakob von Gunten no hace grandes promesas, pero se propone comportarse de manera honesta y encomiable. Los von Gunten son un antiguo linaje. En otros tiempos fueron guerreros, pero al menguar su belicosidad se han convertido, hoy día, en altos consejeros y comerciantes. Y el último retoño de la estirpe, objeto del presente informe, ha decidido repudiar por completo cualquier tradición envirotada. Quiere ser educado por la vida y no por principios hereditarios o aristocráticos. Sin duda es orgulloso, ya que le es imposible renegar de su naturaleza innata, pero por orgullo entiende algo totalmente nuevo, algo que corresponde, en cierto modo, a la época en que vive. Confía en ser moderno y de alguna manera apto para prestar servicios, además de no demasiado tonto e inútil; pero miente, pues no sólo confía, sino que lo afirma y sabe. De carácter rebelde, en él perviven todavía ciertos rasgos del espíritu, indomable de sus antepasados; sin embargo, pide ser reconvenido si da muestras de obstinación, y si esto no surtiera efecto, ser castigado, pues cree que entonces sí resultaría. Sea como fuere, ya sabrán cómo tratarlo. El infrascrito cree poder adaptarse a cualquier situación, por eso le es indiferente lo que se le ordene hacer; está firmemente convencido de que cualquier trabajo hecho con cuidado le supondrá más honor que llevar una vida ociosa y angustiada junto a la estufa de su casa. Un von Gunten no puede permanecer junto a la estufa. Si los abuelos del que respetuosamente suscribe ciñeron la espada de caballeros, su descendiente prolonga la tradición al desear con toda el alma hacerse útil de algún modo. Su modestia no conoce límites cuando halagan su valor, y su celo por servir iguala a su ambición, que le ordena despreciar cualquier sentimiento de honor molesto y pernicioso. En su casa, el infrascrito ha vapuleado a su profesor de historia, el respetable doctor Merz, infamia de la cual se arrepiente. En la actualidad aspira a vencer el orgullo y la arrogancia que aún lo animan parcialmente, arrojándolos contra el inexorable roquedal de un trabajo duro. Es parco en palabras y jamás divulgará las confidencias que se le hagan. No cree en un reino de los cielos ni tampoco en un infierno. La satisfacción de quien lo emplee será su paraíso, y la triste reacción contraria, su infierno aniquilador; pero está convencido de que no habrá quejas contra él ni contra sus servicios. Esta firme certidumbre le da valor para ser lo que es.

JAKOB VON GUNTEN"


Sencillamente genial. Y absolutamente moderno.



Enlaces: Al vídeo de Vila-Matas:

Vila-Matas , al servicio de ustedes

viernes, 24 de septiembre de 2010

"París era una fiesta", de Ernest Hemingway



1.- París y Hemingway

“París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices.”

No he podido resistir la tentación de releer “París era una fiesta” después de acabar de leer el libro de Vila-Matas. Y me lo he pasado muy bien. Escrito con ese estilo directo, rotundo, contundente, que le hizo famoso, constituye un repaso de su paso por París en los años 20 y del ambiente de los escritores y artistas en esos años. El libro está lleno de anécdotas de sus encuentros con gente como Scott Fitgerald, Gertrude Stein, Ezra Pound, James Joyce o Sylvia Beach , la propietaria de la famosa librería Shakespeare & Co.

Más que hablar de Hemingway, prefiero dejarle hablar a él.

Sobre Gertrude Stein:

“Mi mujer y yo visitamos a Miss Stein, y tanto ella como la amiga con quien vivía estuvieron muy cordiales y amistosas, y nos gustó mucho aquel gran estudio con sus cuadros de primera. (...) Miss Stein era muy voluminosa, pero no alta, de arquitectura maciza como una labriega. Tenía unos ojos hermosos y unas facciones rudas, que eran de judía alemana, pero hubieran podido muy bien ser friulanas, y yo tenía la impresión de ver a una campesina del norte de Italia cuando la miraba con sus ropas y su cara expresiva y su fascinador, copioso y vivido cabello de inmigrante, peinado en un moño alto que seguramente no había cambiado desde que era una muchacha.”

Sobre Sylvia Beach:

“En aquellos días no había dinero para comprar libros. Yo los tomaba prestados de Shakespeare and Company, que era la biblioteca circulante y librería de Sylvia Beach, en el 12 de la rué de 1’Odéon. (.....) Sylvia tenía una cara vivaz de modelado anguloso, ojos pardos tan vivos como los de una bestezuela y tan alegres como los de una niña, y un ondulado cabello castaño que peinaba hacia atrás partiendo de su hermosa frente y cortaba a ras de sus orejas y siguiendo la misma curva del cuello de las chaquetas de terciopelo que llevaba. Tenía las piernas bonitas y era amable y alegre y se interesaba en las conversaciones, y le gustaba bromear y contar chistes. Nadie me ha ofrecido nunca más bondad que ella.”



Sobre Ezra Pound:

“Ezra Pound se portó siempre como un buen amigo y siempre estaba ocupado en hacer favores a todo el mundo. El estudio donde vivía con su esposa Dorothy, en la rué Notre-Dame-des-Champs, tenía tanto de pobre como tenía de rico el estudio de Gertrude Stein.”

Y lo mejor, sus increíbles relaciones con Scott Fitzgerald, el autor de "El Gran Gatsby". La narración del viaje conjunto a Lyon es genial. Y tiene otra anécdota en el que su acomplejado y extraño compañero le plantea un problema de tamaño, sorprendente y muy divertida.

Vale la pena recuperar el libro de un personaje vital y controvertido. Aunque es muy posible que su imagen y leyenda haya superado al propio escritor, sigue siendo una referencia imprescindible de la literatura americana del siglo XX.

-----------------------------------------------------------------------------------------



2.- Hemingway y Valencia

Valencia es en general, una ciudad poco literaria. O tal vez poco interesada por la cultura, pese a haber tenido más presencia literaria de la que a veces creemos. Ya no es la ciudad del antiturismo como se la definió hace muchos años, pero aún tiene mucho que recuperar. Por eso, la presencia de Hemingway en la ciudad y las referencias entusiastas que aparecen en algunas de sus obras, están llevando a que algunos periodistas e intelectuales valencianos impulsen la adjudicación de una calle y la creación de una ruta cultural que siga los pasos del americano por nuestra ciudad, propuestas ambas a las que modestamente me adhiero. La ruta pasaría entre otros lugares, por los hoteles clásicos, el Londres o el Reina Victoria, los cafés de la calle de la Paz hoy desaparecidos, la Plaza de Toros y por supuesto, al final, una comida en la playa, tal vez siguiendo las indicaciones del propio Hemingway, en La Pepica.

Dejo al final un enlace a un artículo de prensa que habla del paso del escritor por la ciudad. Por mi parte, recupero dos textos:

El primero, de sus memorias parisinas. En “París era una fiesta” escribe:

“Vivíamos con gran economía, gastando sólo lo imprescindible, y ahorrando para poder ir a la Feria de Pamplona en julio y luego a Madrid y a la Feria de Valencia”.

El segundo de “Muerte en la tarde”, en el que también encontramos a Gertrud Stein en Valencia:

“Recuerdo que un día Gertrud Stein hablándome de las corridas de toros, me expresó su admiración por Joselito y me enseñó algunas fotografías del torero, y de ella y de Alice Toklas, sentados en la barrera, en la Plaza de Valencia, con Joselito y su hermano el Gallo un poco más abajo.”


Enlaces:

http://www.levante-emv.com/cultura/2010/07/22/pasos-hemingway/724841.html

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Paseo/Valencia/Hemingway/elpepiespval/20100722elpval_13/Tes

miércoles, 22 de septiembre de 2010

"París no se acaba nunca", de Enrique Vila-Matas


"Fuí a París a mediados de los años setenta y fui allí muy pobre y muy infeliz. Me gustaría poder decir que fui feliz como Hemingway, pero entonces volvería simplemente a ser el pobre joven, guapo e idiota, que se engañaba todos los días a sí mismo y creía que había tenido bastante suerte de poder vivir en aquella cochambrosa buhardilla que le había alquilado Marguerite Duras al precio simbólico de cien francos al mes..."

Vila-Matas adopta para su ¿novela? el título de la última parte de "París era una fiesta", las memorias de Hemingway en el París de los años 20. Y utiliza la figura del escritor americano como contrapunto para hablar con ironía de su paso por la capital francesa, en su búsqueda de un estilo literario propio. Como en otras ocasiones, a mitad camino entre el diario, las memorias y la invención, el autor compone un mosaico divertido de sus andanzas por París. Allí pretende y consigue escribir su primera novela, que habla de un libro que asesinaría a sus lectores. Con fragmentos absolutamente geniales, el libro mantiene un tono permanente de ironía y distancia sobre el propio proceso de aprendizaje, que lo hace francamente recomendable. Por ejemplo, la relación permanente con Marguerite Duras, a la vez casera y consejera literaria, o sus encuentros (o desencuentros) con otras figuras.

Pero esta vez lo que mas me ha interesado del libro es su relación con la propia ciudad, más allá de la reflexión (permanente como en toda su obra) sobre el proceso de creación literaria. Vila-Matas juega con la idea de París como crisol en el que uno debía instalarse para salir transfigurado en escritor. A partir de ahí, el autor desmitifica ese París bohemio, el ambiente intelectual, siempre soberbio y pedante, y por contra, no sé si voluntariamente o no, creo que sí, contribuye a seguir mitificando a la propia ciudad. El mismo título ya es significativo.

Sólo dos fragmentos (podría copiar muchos más):

"Me gusta sentarme en las terrazas de los cafés de París, y también me gusta mucho andar por esta ciudad, andar a veces durante toda una tarde, sin rumbo preciso, aunque tampoco exactamente al azar, ni a la ventura, pero tratando de dejarme llevar. A veces tomando el primer autobús que se detiene ante mí (como decía Perec, no se puede tomar el autobús al vuelo). O bien caminando deliberadamente por la rue de Seine para asomarme al arco que da al Quai de Conti y allí descubrir la silueta delgada de mi amiga La Maga detenida en el pretil del Pont des Arts."


"Una mañana de invierno, paseaba con Arrieta por el Jardin du Luxembourg cuando en una alameda secundaria divisamos un pájaro negro y solitario, casi inmóvil, leyendo el periódico. Era Samuel Beckett. Vestido de riguroso negro de la cabeza a los pies, estaba allí en una silla, muy quieto, parecía desesperado, daba miedo. Y hasta casi parecía mentira que fuera él, que fuera Beckett. Nunca había previsto que pudiera encontrármelo. Sabía que no era un clásico muerto, sino alguien que vivía en París, pero siempre le había imaginado como una oscura presencia que sobrevolaba la ciudad, nunca como alguien al que uno se encuentra leyendo desesperado un periódico en un viejo parque frío y solitario. De vez en cuando pasaba página, y lo hacía con una especie de enojo tan grande y una energía tan intensa que si el Jardín de Luxembourg entero hubiera temblado no nos habría extrañado nada. Al llegar a la última página, se quedó entre absorto y ausente. Daba más miedo que antes. 'Es el único que ha tenido el valor de mostrar que nuestra desesperación es tan grande que ni palabras tenemos para expresarla', dijo Arrieta"


Perec, Cortázar, Beckett,...   Hemingway.  Y mucho más. Realmente París no se acaba nunca.


sábado, 17 de julio de 2010

"La Orden del Finnegans", de Enrique Vila-Matas y otros



Complemento prescindible pero muy aconsejable de "Dublinesca", el libro es un pequeño conjunto de textos escritos por quienes se autoproclaman Caballeros de la Orden del Finnegans, es decir, Enrique Vila-Matas y amigos, que siguen divirtiéndose y divirtiéndonos en nombre de la mejor literatura actual. Si Javier Marías tiene su Reino de Redonda, porqué no crear una Orden de Caballería propia, en honor del Ulysses de Joyce.

En cuanto a la Orden, según su página oficial, sus normas son estrictas. Su único propósito es la veneración de la novela de Joyce. Los miembros de la orden se obligan a venerar la obra y acudir a Dublín en Bloomsday (16 de Junio), en una jornada que acaba en Torre Martello (donde se inicia la novela) , para leer unos fragmentos. Tras ese acto caminan hasta el pub Finnegans en la vecina población de Dalkey, donde dan fin a su acto anual. Los caballeros actuales, firmantes de textos en el libro, son Eduardo Lago, Antonio Soler, Enrique Vila-Matas, Jordi Soler, Malcolm Otero Barral y el último incorporado, José Antonio Garriga Vela. Cada año se puede añadir un miembro, siempre que 4/5 de los caballeros de la orden así lo acepten. Casi cualquier motivo puede ser motivo de expulsión. Y su lema es la última frase del capítulo sexto del Ulises, el de la visita al cementerio:

"Gracias. ¡Qué grandes estamos esta mañana! (Thank you. How grand we are this morning!)"



Sólo para fanáticos de Joyce y/0 de Vila-Matas & friends. Divertido.





Links:


A la página oficial de la Orden:




A un artículo apasionado sobre la genial fotografía de Marilin:






miércoles, 16 de junio de 2010

"Dublinesca", de Enrique Vila-Matas


Hoy es 16 de Junio, Bloomsday. La literatura y la vida. No podía publicar esta nota sobre el "Dublinesca" de Vila-Matas ningún otro día. Un homenaje (modesto) a un homenaje excepcional al Ulises de Joyce. Entre muchas otras cosas, eso es Dublinesca.

Las canciones son prácticamente todas las que aparecen en el libro. Y por supuesto, todas las citas son de Vila-Matas.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

"El 16 de junio, por otra parte, es el día en que transcurre el Ulysses de Joyce, la novela dublinesa por excelencia y una de las cumbres de la era de la imprenta, de la galaxia Gutenberg, la galaxia cuyo ocaso le está tocando vivir de lleno."
-------------------------------------------------------------------------------------------------
"-¿De qué va la conferencia?- pregunta su padre.

Breve titubeo.

- De la novela Ulysses de James Joyce y del paso de la constelación Gutenberg a la era digital - responde."


------------------------------------------------------------------------------------------------

“Va a repetirle que es un réquiem por la era de la imprenta, un funeral por una de las cumbres de la galaxia Gutenberg, cuando de golpe se cruzan en su mente Ulysses y las pompas fúnebres a las que acude Bloom en Dublín el 16 de junio de 1904, y se acuerda del sexto capítulo del libro, de cuando a las once de la mañana Bloom se une al grupo que va al cementerio a despedir al muerto del día, a Paddy Dignam (...) Es un capítulo triste, una meditación sobre la muerte, el mas triste que ha leído en su vida.”

-------------------------------------------------------------------------------------------------

“Si dependiera sólo de él, ahora se dedicaría a añadir música de Bob Dylan a las imágenes de Spider. Dylan cantando, por ejemplo, Most Likely You Go Your Way, una pieza que siempre le estimula”

http://www.youtube.com/watch?v=rw1XDKHXrc0

-------------------------------------------------------------------------------------------------
"Suena Downtown Train, canción de Tom Waits. No entiende el inglés, pero le parece que la letra habla de un tren que lleva a sus pasajeros fuera del alejado barrio en el que crecieron y en el que llevaban toda la vida atrapados. El tren va al centro. De la ciudad. Puede que vaya al centro del mundo. A Nueva York. Es el tren del centro. No puede ni imaginar que esa canción no hable de ningún centro.

Creyendo que esa pieza de Tom Waits habla de esto, no se ha cansado nunca de oírla. Tiene para él la voz de Waits la poesía del tren de cercanías que une el barrio de su infancia con Nueva York."






-------------------------------------------------------------------------------------------------
"Se considera tan lector como editor. (..) Sueña con un día en el que la caída del hechizo del best-seller dé paso a la reaparición del lector con talento y se replanteen los términos del contrato moral entre autor y público. Sueña con un día en el que puedan respirar de nuevo los editores literarios, aquellos que se desviven por un lector activo, por un lector lo suficientemente abierto para comprar un libro y permitir en su mente el dibujo de una conciencia radicalmente diferente a la suya propia. Cree que si se exige talento a un editor literario o a un escritor, debe exigírsele también al lector. Porque no hay que engañarse: el viaje de la lectura pasa muchas veces por terrenos difíciles que exigen capacidad de emoción inteligente, deseos de comprender al otro y de acercarse a un lenguaje distinto al de nuestras tiranías cotidianas."

-------------------------------------------------------------------------------------------------
"En días impares, y siempre a esta hora, llama por teléfono Javier, fiel amigo y hombre rigurosamente metódico. Aún no ha descolgado y Riba ya sabe perfectamente que solo puede ser Javier. Baja el volumen de la radio, donde se escucha a Brassens con Les copains d'abord, una música de fondo que le parece casualmente muy apropiada para la llamada amistosa. Descuelga."





-------------------------------------------------------------------------------------------------
"Cuando Riba, para calmarlo, desvía la conversación y le habla de su creciente interés por lo dublinés, Javier le interrumpe y le pregunta si no se estará desplazando tímidamente hacia un paisaje inglés. O irlandés, como prefiera. Si lo está haciendo, no cabe duda de que está dando un primer paso hacia la gran traición.

En la radio la música que ahora suena es de Rita Mitsouko, Le petit train. Un primer paso hacia la gran traición a todo lo francés, grita Javier entusiasmado. Y Riba no tiene más remedio que apartar el auricular de su oído. Javier está demasiado excitado. ¿Traición a lo francés?. ¿Acaso se puede traicionar a Rimbaud o a Gracq?."





-------------------------------------------------------------------------------------------------

“- Te convendría perder peso –le dice ahora de pronto Javier-, dar el salto inglés. Salir del embrollo afrancesado en el que te metiste durante tanto tiempo. Ser más divertido y más ligero. Volverte inglés. O irlandés. Dar el salto, amigo.”

-------------------------------------------------------------------------------------------------
"En la emisora de radio,como si evolucionara el mundo exterior al mismo tiempo que lo hace su vida, puede oírse ahora Just like the rain, cantada por Richard Hawley. Observa con divertida sorpresa que de la canción francesa ha pasado, sin apenas darse cuenta, a la música en inglés."




-------------------------------------------------------------------------------------

“Descubre en youtube a un jovencísimo Bob Dylan cantando con Johnny Cash That’s Allright Mama, y observa, con una mezcla de sorpresa y curiosidad, que el consagrado Cash canta ahí con cara de resignación, como si no hubiera tenido más remedio que aceptar la repentina compañía del joven genio, que habría saltado al escenario sin permiso de nadie.

(.....)

Acaba pensando que algo parecido le ocurre a él con Nietzky, al que durante meses confundió con el genio que buscaba entre los escritores jóvenes.”





------------------------------------------------------------------------------------------------

“Interrumpe la lectura para encender la radio y pensar en otras cosas algo menos funerales y escucha Partir Quand Même, cantada por Françoise Hardy. Hacía años que no oía esa canción que siempre le gustó.”



------------------------------------------------------------------------------------------------

“Llega Celia y le encuentra despierto y, además, eufórico, escuchando a Liam Clancy cantando Green Fields Of France.

(....)

- No está bien que no duermas nada. ¡Esa música! ¡Liam Clancy! ¿Qué te pasa con Liam Clancy?

- Me emociona, pienso que es una canción patriótica y me emociona, me estoy volviendo irlandés.”




-------------------------------------------------------------------------------------------------
“Suena, en la versión de Javier de Galloy, Walk on the walk side. Cada vez que Riba oye esta canción –y muy especialmente cuando el cantante deletrea las sílabas de las palabras New York City- cree que está escuchando exactamente la música de fondo de su salto inglés, de su gran viaje sentimental sterneiano, de su odisea en busca del entusiasmo original”




-------------------------------------------------------------------------------------------------
“Ahí está Dublín, algo difuminada en el centro de su bahía. Pasa una muchacha con una radio portátil en la que suena This boy, de The Beatles. Y con la canción le llega una repentina nostalgia del tiempo en el que también él estuvo cerca de la . Ya no es joven y no sabe si podrá soportar tanta belleza. Vuelve a mirar el mar. Da unos pasos sobre las rocas y siente inmediatamente que debe quedarse quieto, porque si sigue caminando es probable que acabe dando tumbos, cegado por las lágrimas. Es una emoción secreta. Difícil de comunicar. Porque, ¿cómo decir la verdad y contarles a sus amigos que se ha enamorado del mar de Irlanda?."



-------------------------------------------------------------------------------------------------
“Y (Nietzky) es un vanidoso patético cuando canta, con un inglés perfecto, The Lass of Aughrim, la canción popular irlandesa que se escucha al final de Los muertos, de John Huston. La canta muy bien, pero sin alma, y destroza una melodía que en la película emocionaba.”

http://www.youtube.com/watch?v=I1CP5Lz2iHE

-------------------------------------------------------------------------------------------------
“Frente a la puerta del lugar (el Cementerio católico de Glasnevin), Riba se emociona al ver las verjas de hierro. Son las mismas que nombra Joyce en el sexto capítulo. ¿Son verjas o una línea de Ulises?.”

-------------------------------------------------------------------------------------------------
"Nadie más, sólo él, sabe que por un lado están, es cierto, esos leves malestares graves, con su sonido monótono, parecido al de la lluvia, ocupando el lado más amargo de sus días. Y por el otro, los grandes asuntos minúsculos : su paseo privado, por ejemplo, a lo largo del puente que enlaza el mundo casi excesivo de Joyce con el más lacónico de Beckett y que a fin de cuentas es el trayecto principal –tan brillante como depresivo- de la gran literatura de las ultimas décadas: el que va de la riqueza de un irlandés a la deliberada penuria de otro; de Gutenberg a google; de la existencia de lo sagrado (Joyce) a la era sombría de la desaparición de Dios (Beckett).”

-------------------------------------------------------------------------------------------------
"Se oye en el cabaret la voz de Frank Sinatra a mil revoluciones por minuto y una canción con una letra, según se mire, terrible. The best is yet to come. Lo mejor está por llegar.

-Anda, bebe- le dice la descarada mujer, que es mujer y diabla al mismo tiempo. Y reconoce que te ha sentado bien el salto inglés."




-------------------------------------------------------------------------------------------------
“En Grafton Street oyó con emoción patriótica a una banda callejera que tocaba Green Fields Of France, la balada sobre el soldado Willie McBride. Su patriotismo irlandés se mezcló de repente con su repentina nostalgia de Francia, y la combinación resultó estimulante.”

-------------------------------------------------------------------------------------------------
“- Somos nosotros, estamos aquí- dice con voz tenue.

No sabe que le está hablando, sin saberlo, a su destino marcado por la soledad. Porque a su alrededor ha comenzado a tomar posiciones la niebla y en realidad ya hace rato que ni la última sombra del mundo está interesado en acecharle.

Pero él sigue entusiasmado con la reaparición del autor.

-No, si ya se sabe. Siempre aparece alguien que no te esperas para nada.”

------------------------------------------------------------------------------------

Para acabar, un buen artículo sobre el libro que incluye el poema que da título al libro:

http://www.enriquevilamatas.com/escritores/escrgonzfuen1.html

Y el enlace a la propia página de Vila-Matas:

http://www.enriquevilamatas.com/obra/l_dublinesca.html





sábado, 31 de enero de 2009

"Dietario voluble", de Enrique Vila-Matas



Y si fuera posible ir enlazando la literatura con la vida, de forma que fueras saltando de las páginas de un libro a otro que hiciera referencia al primero, que uniera el Dublín de Joyce con la Barcelona de Vila-Matas. Que te llevara después atrás, a los dragones de Lubliana, y al Kafkapanorama de Praga. A París siempre (Je me souviens). Y en el futuro, al pasado de Sofía.

E incluso te descubrieras citando en tu diario, las palabras de un diario que cita a otro diario, el de Kafka, en sucesión infinita de cajas chinas o mejor muñecas rusas. Y al final descubrieras que a lo mejor tu próximo destino debería volver al principio, a Dublín. Y la literatura se fundiera definitivamente con tu vida.

He descubierto que podía leer este Dietario voluble de Enrique Vila-Matas, que empecé con cierto temor, como un libro de viajes compartidos. Y así, además de disfrutar de sus reflexiones sobre la (su) vida y sobre la literatura, me he sorprendido de las coincidencias en el espacio y casi en el tiempo (seguía sus pasos sin saberlo), de los últimos años.

Y si cuando empecé a escribir esta nota ya tenía sensación de coincidencias, el fin de semana pasado acabamos sin saberlo, devolviendo el coche alquilado donde él empieza su diario de 2006:

"Estoy en la plaza de Saint-Sulpice , sentado en el café desde donde Georges Perec espiaba horas y horas lo que allí podía verse (Tentativa de agotar un lugar parisino), no lo que ya había sido antes catalogado o inventariado de esa plaza, "sino lo que generalmente no se anota, lo que no se nota, lo que no tiene importancia: lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes." (Enero 2006)


"La date : 18 octobre 1974
L'heure 12 h. 40
Le lieu Café de la Mairie.
Plusieurs dizaines, plusieurs centaines d'actions simultanées, de micro-événements dont chacun implique des postures, des actes moteurs, des dépenses d'energie spécifiques : discussions à deux, discussions à trois, discussions à plusieurs :
le mouvement des lèvres, les geste, les mimiques expressives"

(Georges Perec)





(Javier en Place Saint Sulpice, Enero 2009)


Yo también estuve en Praga en noviembre, en ¿otro? año.

Y Vila-Matas escribe : "Como he llegado a Praga en un martes 14 de noviembre, siento curiosidad por ver qué hacía Kafka en esta misma fecha de otro año, y busco en sus Diarios. Veo que en 1911 el día 14 de Noviembre también cayó en martes, y Kafka se despertó en Praga en la fría mañana de otoño, con luz amarillenta: "Traspasar la ventana casi cerrada, y todavía delante de los cristales, antes de la caída, flotar, con los brazos extendidos, el vientre abombado y las piernas dobladas hacia atrás, como los mascarones de proa de los barcos de tiempo antiguos." "

Y también: "¿Qué pensaría Kafka si viera esto? Tan imaginativo como era, no pudo ni llegar a sospechar que se convertiría en una enseña turística de Praga formando parte de un horrendo, grotesco, gigantesco marketing." (Noviembre 2006)


Y estuve en Sofía y me siento bien cada vez que voy, en mi hotel búlgaro:

"No se ven teléfonos móviles por las calles de esta ramplona ciudad de Sofía, tan callada. Es como si hubieran borrado de un solo trazo todos los monólogos desquiciados de tanta gente que camina por nuestras calles ensimismada con su móvil.

Bulgaria, país silencioso. Se nota todavía la estela de represión que dejaron los totalitarismos. Por lo demás, no tengo mucho más que contar sobre Bulgaria, quizás porque aquí en Sofía no he escuchado nada, nadie me ha dicho nada. Cualquiera diría que vine aquí para actuar de forma inversa a un espía. Mañana regreso a casa sin tener mucho que contar, y eso en el fondo da cierta tranquilidad. Sé que sólo podré decir que me sentí bien en mi hotel búlgaro." (Febrero 2006)


Y en Eslovenia:

"Imaginaba una Liubliana cubierta por un mar de niebla que dejaba extasiado al viajero. La capital de Eslovenia siempre me remitió a esa idea de bruma, misterio y lejanía. La visité la semana pasada esperando encontrarme con un lugar parecido a Brigadoon, aquella aldea de película en la que sus habitantes vivían y vestían como en el siglo XVIII, pues sobre el lugar pesaba un hechizo que hacía que sólo apareciera la aldea en medio de la niebla un día de cada cien años ....Y, efectivamente, en Liubliana me encontré con una pequeña ciudad hechizada. Pero sin bruma ni excesivo misterio centroeuropeo., ni mucho espacio para un viajero romántico. (..........) Civilizada, culta, elegante y silenciosa . Ha estado olvidada durante mucho tiempo, pero últimamente se recupera de las trazas sórdidas de la represion. Hay tres puentes, un río, un dragón, tres fuentes, un castillo, una leyenda que dice que la ciudad la fundó Jasón. En los agradables cafés del Tromostovje se escucha el paso lento del rio Liublanica y, si se aguza bien el oído, también el paso mismo del tiempo." (Abril 2007)


Pero a lo mejor la niebla sí estaba presente, y confundió también a quién empezaba el año en este cuaderno:

"Era de noche y había neblina. Y James Joyce iba en ferrocarril hacia Triestre. Creyendo que había llegado a su destino, descendió por error en Liubliana."





Vale la pena leer a Vila-Matas. Sin reservas.

Links:

A la página del autor: http://www.enriquevilamatas.com/

Al texto de G. Perec: http://www.desordre.net/textes/bibliotheque/auteurs/perec/saint-sulpice.html