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jueves, 8 de septiembre de 2011

"Ventanas de Manhattan", de Antonio Muñoz Molina



"Hay lugares de la ciudad que uno descubre por sí mismo en sus caminatas solitarias y otros que le son revelados como un regalo generoso de la amistad o el amor. Se puede regalar lo que uno más ama, cierta perspectiva al fondo de una calle, un parque pequeño junto a un puente, un café, un club de música, hasta un instante de la luz. Ese regalo intangible enriquece a quien lo ha hecho y se vuelve un tesoro enaltecido por el agradecimiento para el que lo recibe, en un recuerdo y también en la posibilidad de otro regalo. En el lugar estará siempre quien nos lo descubrió y el momento de nuestra vida en el que gracias a su mediación lo conocimos. "

Creo que no había dejado constancia aún en este blog de mi admiración por Antonio Muñoz Molina, para mí uno de los dos o tres mejores escritores actuales en lengua castellana.  He terminado de leer en estos días estas "Ventanas de Manhattan" que empecé hace un par de años. Lo dejé a medias aprovechando la estructura del libro, concebido como un conjunto de 87 entradas o mejor paseos por la ciudad:

"Me gustaría acordarme de cada una de mis caminatas y de todas las ventanas a las que me he ido asomando en Manhattan, enumerarlas en mi memoria algunas noches que no puedo dormir...".


A mí también me apetececía saborear más lentamente esos paseos, buscar las referencias de los lugares, de las músicas, de las obras de arte descritas, seguir formando en mi imaginación la idea de una ciudad que no conozco. Nueva York es para mí, por muchas razones, incluso familiares, una ciudad añorada, en parte idealizada. Mi abuelo vivió y trabajo allí durante más de un año a principios del siglo pasado, entre 1917 y 1918, en una de esas emigraciones golondrina que fueron bastante frecuentes en esa época en la provincia de Alicante, en particular en la Marina Alta. A veces pienso que no debería ir nunca, para que la ciudad real no me defraude, para que no se superponga y anule a la ciudad soñada. Otras, me pregunto como es posible que aún no me haya decidido. Mientras tanto, mientras resuelvo ese dilema o encuentro la oportunidad, un libro como el de Antonio vuelve a alimentar tanto mi añoranza como mis temores.


Empecé a releer el libro en julio. Entonces no me acordaba de que ahora hace diez años del 11-S, una de esas fechas que marcan para siempre cualquier vida. Pero al avanzar en el libro me acordé de que está escrito precisamente en esos días. El autor llevaba poco tiempo en la ciudad cuando ocurren los atentados e incluso pasó por la zona el día anterior:

"Ayer mismo estuvimos caminando por esas calles: bajamos del metro en una de las estaciones que hay, o había, en el interior de una de las Torres Gemelas, y al salir a la calle miramos hacia arriba y nos dio vértigo la altura, exagerada por las líneas paralelas del exterior del edificio. Es raro pensar que esos dos prismas gigantes e iguales ya no existen.."


El pasado domingo, el autor publicaba otro magnífico artículo sobre sus experiencias del 11-S:

"Aquel olor a ceniza mojada"


"Ventanas de Manhattan", con la prosa serena y la palabra precisa del autor, es  una de las mejores guías que se pueden encontrar para visitar Nueva York. Espero hacerlo algún día y releer estas páginas en alguno de sus parques. Mientras tanto, os reproduzco una postal con el skyline de la ciudad en 1911.




Colección particular

sábado, 7 de noviembre de 2009

"El símbolo perdido", de Dan Brown


Confieso. Soy uno de los que corrieron a comprar el nuevo libro de Dan Brown el mismo día en que salió. En Barajas, en el Relay de turno. En Valencia habían caído ya casi 100 páginas. Paré, porque estaba leyendo a Mankell y me tenía más enganchado saber quién era el asesino que odiaba a la gente feliz, que los avances de la ciencia noética en el libro de Brown. Aunque debo reconocer que la pausa ya fué con alguna ansiedad, porque la historia prometía pese a algunas derivas místicas.

Y entonces, perfecto, una buena gripe, casi 39 de fiebre, el estado ideal para leer a Brown. Con posibilidad de engancharte sin casi necesidad de grandes pausas, pero en estado de semiconsciencia para digerir mejor los excesos filosóficos del autor. Y en esas condiciones, genial, me lo he pasado en grande. Buena acción. Capítulos cortos. Una historia tan bien construida como las dos anteriores. Un Robert Langdon tan "sabut" como siempre. Por cierto, ¿cómo pudieron darle el papel al patán de Tom Hanks?. Debería haber sido Harrison Ford, por supuesto. Un malo curioso, bien construido sobre todo por la sorpresa final.

Y desde luego, un viaje imprescindible por Washington. Increíble. Se non è vero, è ben trovato. Al igual que en las dos novelas anteriores, Brown tiene la capacidad de proporcionar una enorme credibilidad a sus historias, gracias al buen trabajo de documentación previa que realiza. Ese principio de veracidad relativa es el que, para mí, le ha dado su mayor éxito, y el que le proporciona una capacidad de influencia notable capaz de alterar la propia realidad. Y a lo mejor es también su mayor peligro, ya que se corre el riesgo de olvidar que estás leyendo una novela y no historiografía de nivel.

La literatura y la vida.

Recuerdo por ejemplo, en París, en Saint Sulpice, que el párroco había tenido que poner una nota para desmentir las informaciones de Brown (mejor, las interpretaciones de Brown, pues la información era correcta, en la iglesia está la famosa línea del suelo y el obelisco). Y es que Saint Sulpice recibe muchos más peregrinos en busca de iluminación ahora que nunca. Es el movimiento browniano, el inicio de un nuevo tipo de peregrinación literaria. Pero no es desdeñable. Por supuesto, en Milán, nuestra mirada a La Última Cena, maravillosamente restaurada, ya no fué la misma que hubiera sido antes de leer el libro. Te lo creyeras o no. Y por supuesto, una de las Romas posibles es la de Angeles y demonios. Para los que nos gustan las ciudades, la presencia clara del paisaje urbano en las historias, su reinterpretación mágica, refuerza a Brown frente a otros autores, y le proporciona uno de sus mejores logros. Aún reconociendo sus excesos y sus deformaciones. Ver por ejemplo el link a Saint Sulpice que acompaño después para ver ese tipo de manipulación que tan elegantemente realiza nuestro autor.

Vuelvo a Washington. Y claro, cómo no, a la masonería. Esa es la clave de la historia. Debo reconocer que me ha sorprendido la enorme presencia de edificios masones en la ciudad, a la vista y al alcance de todos. Luego dejo algunos links. (Por cierto, en la web de alguno de los edificios ya han tenido que introducir una zona de análisis y desmentido parcial de las afirmaciones de Brown.)

No entro en la polémica sobre si todos los presidentes han sido masones o casi, como sostienen ciertas teorías de la conspiración y Ricardo de la Cierva (coño, a ver si Franco va y tenía razón). Tampoco es la tesis de Brown. Sí, y me parece su maniobra más inteligente, la de insinuar su presencia permanente y su influencia soterrada, que tendría un fiel reflejo y su mejor prueba, en la realidad construida de la capital del nuevo orden. Ese vuelve a ser el mayor atractivo de Brown. Muy por encima de disquisiciones filosóficas, científicas o religiosas. Y en ese sentido, sorprende la sencillez y a la vez la importancia real, del alcance de la crisis de seguridad nacional planteada en la novela. Pero vuelvo a cubrirme. No acabo de saber valorar donde empieza la realidad y donde la deformación, la reinterpretación.

Aunque incluso en la perspectiva filosófico-misticista, dejando de lado algunos excesos entusiastas, el mensaje de fondo es un sano optimismo humanista que me parece sensato en los tiempos que corren. Bueno, al menos es lo que me parece recordar en mi estado febril, así que si no lo entendí bien y realmente es propaganda de la iglesia de la cienciología, perdonadme pero no me he acabado de enterar mucho. Esos párrafos los pasaba con el turbo y entre escalofríos, para ver como continuaba la historia, que era mucho más divertido.

En resumen, que si os gustaron El Código y A&D, El símbolo no os defraudará. Como siempre, no es literatura de primera, y sobre todo no es historia, pero es muy entretenida. Me muero de ganas de ir a Washington D.C.


Links:

- A la página de Brown, la original: http://www.danbrown.com/



- A la página donde se desmiente alguna información sobre el código: http://lacomunidad.elpais.com/juanmanuel/2008/12/29/en-saint-sulpice-codigo-da-vinci-miente-

- A las webs de dos de los edificios explícitamente masones de Washington D.C.:


- The George Washington National Masonic Memorial: http://www.gwmemorial.org/index.php



- The House of the Temple, con visita virtual incluida a los escenarios del final de la novela: http://scottishrite.org/visitors/vtour.html




- Un artículo interesante sobre W. DC y el símbolo:

http://www.lavanguardia.es/cultura/noticias/20091027/53812067710/un-paseo-por-la-capital-de-ee.uu.-tras-los-rastros-de-dan-brown-washington-capitolio-george-washingt.html





- Otro artículo divertido sobre Daniel Brown, y sus andanzas juveniles por Asturias:



http://www.lne.es/gijon/2009/11/01/doble-vida-dan-brown/828394.html


- Un link a la Smithsonian, donde de momento parece que no tienen museo de la ciencia noética: http://www.si.edu/


- Y para acabar, un link a una web recomendable, con novela o sin novela, la Librería del Congreso, una de las mayores bibliotecas del mundo: http://www.loc.gov/index.html

sábado, 12 de septiembre de 2009

"La Valencia judía", de Marilda Azulay y Estrella Israel


El pasado domingo 6 de septiembre fue la X Jornada Europea de la la cultura judía. Con ese motivo se realizaron actividades en la mayor parte de ciudades españolas en las que se mantienen huellas visibles de dicha cultura. Valencia no es una de esas ciudades, ya que prácticamente no quedan huellas de la antigua judería. Sin embargo, y pese a ello, una asociación cultural, La Javura, organizó una visita por Ciutat Vella, que me sirvió para redescubrir algunos lugares por los que paso frecuentemente sin mirar, o mejor sin ver. Así es como uno descubre, por ejemplo, que en las paredes de la Basílica de la Virgen hay antiguas lápidas romanas integradas en la fachada principal que me habían pasado completamente desapercibidas. El paseo incluyó una visita guiada además, al Museo de la Almoina, que no había visitado aún, lo cual resulta aún más imperdonable porque en su día participé en alguna medida, en su financiación. Aprovecho para decir que me parece magnífica la intervención realizada y el proyecto museístico, ya que permite una lectura excelente de la fundación de la Valencia romana y de los restos hallados en la zona. No me gusta tanto la solución arquitectónica del edificio del museo y la zona acristalada con agua, porque en lugar de permitir la visión de los restos, los oculta. Pero una vez entras, el museo es excelente. Debería formar parte obligada de cualquier visita a la ciudad y debería dársele muchas mayor publicidad e importancia.

Volviendo al inicio, el caso es que el recorrido si que incluyó una visita a los límites aproximados de lo que fué la Valencia judía, y sirvió para situar de una forma física la ubicación del barrio y de sus principales hitos. Debo confesar que siempre he tenido una debilidad especial por la cultura judía y la visita me pareció muy interesante. Para profundizar un poco más, he leído estos días (no exhaustivamente, que tampoco hace falta), un libro muy interesante, publicado en este año 2009 por el Consell Valencià de Cultura, con ese mismo título, "La Valencia judía", escrito por dos personas (Marilda Azulay y Estrella Israel), de las que el libro contiene muy pocas refererencias. Las autoras, si bien no incorporan una investigación original propia, han hecho un gran trabajo de recopilación de información que estaba disponible, pero muy dispersa, y componen un fresco en el que aparece una presencia mucho mayor de la habitualmente esperada o conocida.

Como dicen las autoras, la judería de Valencia es uno de los sectores que mayor transformación ha experimentado en la estructura de la ciudad, pues a la desaparición de su población y de sus modos de vida, se añadió la desaparición primero física del espacio urbano y después casi de su pervivencia en el propio plano de la ciudad, de forma que se borraron todo los restos de una cultura y de una memoria, lo que supone sin duda, una pérdida de gran valor. Por eso me parecen importantes estos intentos de restituir la presencia cultural judía, así como en otros casos la musulmana, porque nos ayudan a entender lo que fue en algunos casos, ejemplo de convivencia, y en otros, de conflicto y de intolerancia.





El libro contiene por ejemplo, planos de ubicación de la Judería, en las distintas etapas históricas, recogiendo primero su expansión y después su contracción ante la presión social y el avance de la ciudad cristiana. Recojo aquí dos planos de lo que fué su primera etapa , hasta el siglo XIII, en los que se puede ver claramente la ubicación de las dos Sinagogas principales en el entorno de la actual Calle del Mar, y hacia la zona de la Universidad Vieja, en la que se ubicó la judería a lo largo de toda su existencia. Me han parecido muy interesantes algunas curiosidades, como por ejemplo, el hecho de que el Rey Jaime I recibiera ya a la comunidad judía el mismo día de la conquista de la ciudad, el 9 de Octubre del año 1238, lo que pone de manifiesto la importante presencia judía en ese momento. Pero en particular, resulta especialmente apasionante la reconstrucción de los "progroms" de julio de 1391, que llevaron al cierre del barrio y a la casi total destrucción de su población. Pese a la parcial reconstrucción posterior, esta fecha marca el inicio de su decadencia, que culminaría con la expulsión de 1492.


Reproduzco un fragmento de un testimonio del asalto a la judería, reproducido en el libro, y cuya fuente original es un artículo de Francisco Danvila:

"Viernes á 21 del mes de Julio año de la natividad del señor, 1391. En la corte de Justicia criminal y ante la presencia de En pedro de Luza, letrado asesor de su Señoría para hacer diligencias y averiguaciones sobre el robo y asalto a la Judería...

Compareció Juan Pérez de San jaime, antes Juceff Abarim, judío converso y requerido por el sobredicho En pero de Luza para que dijera lo que sepa, dice:

Que al mediodía poco menos del día 9 de Julio próximo pasado, hallándose el reclamante en su casa cerraron las puertas de la Judería con gran rumor y gritos de los judíos, y él cerró su puerta y antes de las tres asaltó el muro por el Valladar Viejo y por otras partes la gente de la ciudad y á pesar de tener la suya arreglada con fuertes y grandes clavos se la derribaron a golpes de viga y asaltaron su casa más de veinte hombres armados con espadas, palos y cuchillos, algunos tiznadas las caras y con capuces y enseguida rompieron y astillaron cajas, escritorios y armarios (...) Además dieron de cuchilladas en el cuello a su hermano Nachor que los repelió con una ballesta. Además aquellos malnacidos, sin temor de D-0s, forzaron á Lisa su sobrina, mujer de Isaar Lobín y á Sober, esclava y nodriza de su hijo. Además como el reclamante se quejara del daño y del gran escándalo recibido, el cabeza de los malhechores le apaleó hiriéndole en un brazo y detrás de la oreja.

Y requerido dijera si sabe ó quiere más y si conocía á los autores del asalto y forzadores de las mujeres, dice: Que por algunas palabras y por una empresa de oro que llevaba uno de los tiznados sospecha de cierto hombre de condición, pero que no puede asegurarlo.

Y requerido si sabe ó quiere más, dice que no sabe ni quiere más".

Un libro excelente, con algunas dificultades de escritura, pero apasionante para entender la historia de esta ciudad, que tantas veces olvida o desprecia su pasado.

domingo, 30 de agosto de 2009

"Roma", de Nikolai Gógol


Empezando a comprar material de lectura para el principio de curso, una librería de Valencia, utilizando las mejores técnicas del merchandising, me incita a la compra impulsiva. Pero en este caso, en lugar de las pilas o los caramelos de última hora, el material ofrecido son pequeños títulos de una colección de la que ya he hablado en estas páginas: Paisajes narrados, de Editorial Minúscula. Y entre los títulos, descubro un libro que no conocía: ”Roma”, del ruso (ucraniano en realidad), Nikolái Vasílievich Gógol.

Al parecer, Gógol pasó casi cinco años viviendo en Italia y Alemania, y viajó también por Francia y Suiza. Entre 1838 y 1842 vivió en Roma, en la Via Sistina. En esta época, que marca su período de mayor creatividad, escribe sus novelas más conocidas, Almas muertas y la histórica Taras Bulba. El impacto que le causó su estancia en Roma le llevó a empezar una novela, de la cual este texto podría ser un fragmento inicial, si bien nunca la continuó, publicándola en su forma actual. Por eso, otros piensan que el texto fue escrito así voluntariamente.

Y es que, el inicio del breve texto, desorienta. Como nos cuenta la contraportada, la bellísima Annunziata deslumbra a un joven príncipe romano. «Intenta mirar un relámpago en el instante mismo en que irrumpe como un torrente de resplandor por entre las nubes negras como el carbón. Así son los ojos de Annunziata de Albano». Pero cuando todo parece indicar que se trata del comienzo de una historia de amor, descubrimos que la verdadera historia de amor es con Roma.

Después de un pasaje en el que Gógol nos cuenta la estancia del príncipe en París, ciudad sobre la que descarga todas sus críticas, el autor realiza un canto apasionado de la Roma vivida, de sus monumentos, gentes, paisajes, con una prosa extraordinaria, que nos permite pasear por sus calles y contemplarlas con la mirada del enamorado. Gógol nos transmite su entusiasmo por una Roma eterna, que refleja todos los valores en los que cree, y sobre todo, lo hace con una belleza encantadora, al hablar de los rincones, las piedras, las iglesias, el arte. Sus palabras lo hacen de mejor forma que cualquier imagen, porque alcanzan el alma de la ciudad, y permanecen porque esa alma también perdura.

Así, cuando el príncipe regresa después de su estancia parisina, Gógol escribe: “se aisló completamente y se dedicó a visitar Roma. Se convirtió en el extranjero que primero se sorprende ante su apariencia gris y miserable, sus casas oscuras y llenas de manchas y, perplejo, se pregunta mientras va de callejuela en callejuela: “¿Dónde está la grandiosa Roma antigua?”. Pero luego, poco a poco, comienza a conocerla cuando ve surgir en el corazón de aquellas angostas callecitas un arco ennegrecido, una cornisa de mármol incrustada en un muro, una columna de pórfido oscurecida, un frontón en medio de un apestoso mercado de pescado o todo un pórtico frente a una iglesia nueva".


Pero sobre todo el final es espectacular y no resisto a transcribirlo. En su búsqueda, poco intensa por otra parte, de la hermosísima Annunziata, el príncipe sube al Gianicolo, y Gógol escribe una de los párrafos más bellos que he leído sobre la ciudad, una auténtica declaración de amor:
"El príncipe lanzó una mirada hacia Roma y se interrumpió: frente a él se extendía, en un maravilloso y radiante panorama, la ciudad eterna. Todo el luminoso cúmulo de casas, iglesias y cúpulas estaba intensamente iluminado por el brillo del sol poniente. Por grupos o en solitario, iban apareciendo una tras otra las fachadas, los techos, las estatuas, las terrazas y las galerías; por allá aparecía abigarrada y resaltaba entre juegos de luz una masa de campanarios de cimas muy finas y de cúpulas con el ornamento caprichoso de las linternas; más allá despuntaba completo un oscuro palacio; allá se veía la cúpula achatada del Panteón; allá la punta decorada de la columna Antonina, con el capitel y la estatua del apóstol Pablo; un poco más a la derecha se alzaban los remates de los edificios del Capitolio, con sus caballos y sus estatuas; todavía más a la derecha, sobre la resplandeciente multitud de casas y tejados, se elevaba en toda su grandeza, majestuosa y austera, la oscura mole del Coliseo; allá, de nuevo aparecía una juguetona serie de muros, terrazas y cúpulas, arropada con el brillo deslumbrante del sol. Y sobre toda esta masa reluciente se ennegrecían a lo lejos, con su oscuro verdor, las copas de los pétreos robles de la Villa Ludovisi y de la Villa Médici, y por encima de ellas descollaban en el aire, como un rebaño entero, las copas en forma de cúpulas de los pinos romanos, sostenidas sobre sus esbeltos troncos. ¡Ni con la palabra ni con el pincel era posible reproducir la armonía prodigiosa y la combinación de los planos de aquel paisaje! El aire era hasta tal punto limpio y diáfano que la línea más fina de los edificios más lejanos era nítida, y todo parecía estar tan cerca que daba la impresión de poder alcanzarse con la mano. El menor ornamento arquitectónico, el friso decorado de una cornisa, todo se delineaba con una pureza inconcebible. (………….) El sol bajó acercándose a la tierra; su reflejo se volvió más rosado y más cálido sobre toda aquella masa arquitectónica; la ciudad se hizo más vívida y más cercana; los pinos se ennegrecieron todavía más; los montes se volvieron más azules y fosforescentes; y el aire, más solemne y más nítido, estaba a punto de apagarse… ¡Dios, qué vista! El príncipe, rodeado de ese paisaje, se olvidó de sí mismo, de la belleza de Annunziata, del misterioso destino de su pueblo y de todo lo que hay en el mundo.”

martes, 30 de junio de 2009

"La otra cara de la verdad", de Donna Leon

Fin del principio. Hoy hace un año que empecé este Blog. Y no estaba seguro de que llegara tan lejos.

Gracias a los que me seguís, porque al final, aunque todos escribimos para nosotros mismos, se agradece saber que ahí afuera hay alguien, aunque sean quince o cien mil..

Y cierro este primer año, como lo empecé. Con Venecia y con Donna Leon. Si todo va bien , pasado mañana vuelo a la Serenísima. Y no cabe por tanto, mejor homenaje.

Y el libro vuelve a ser otra joya.

Gracias a todos.

Seguimos.

Links: A la referencia del libro en versión original "About face", que responde quizás mejor que el título español, al contenido de la novela. ¿Se podría traducir como "Sobre el rostro"?.

lunes, 29 de junio de 2009

"Paseos por Venecia, con Guido Brunetti", de Toni Sepeda






Y quién mejor para guiarnos por Venecia que el propio Brunetti. Toni Sepeda ha escrito una guía atípica, sólo para fanáticos e iniciados, casi peregrinos en busca de los santos lugares. Articulado en trece itinerarios, el libro sigue los pasos del comisario por la Venecia de Donna León, por los laberintos de sus callejuelas, y nos trae la nostalgia de la ciudad y la memoria de las novelas. Otra delicia.





Links: Al plano de la Venecia de Brunetti, en la página oficial de la autora, en castellano:


http://www.donnaleon.es/descargar/plano-venecia-A3.jpg


A la Venecia de Donna Leon, en la página inglesa:


http://www.donnaleon.co.uk/

domingo, 28 de junio de 2009

"Venecia", de Jan Morris

La guía más clásica. No sé si la mejor, pero sí de las más completas. Excelentemente escrita y bien documentada. Llena de anécdotas, de rincones y de historias. La autora, que curiosamente escribió la primera versión del libro como oficial de lanceros del ejército británico, con el nombre de James Morris, se enamoró perdidamente de la ciudad, de "esa mezcla de tristeza y exhuberancia, de su larga rebeldía, ..., del olor a podredumbre y antigüedad tan esencial en su carácter, de su rareza, de su intimidad.", enamoramiento que mantiene treinta años después, pese a las transformaciones producidas.

Absolutamente recomendable.





Links: Vivaldi: Aproximación a Las cuatro estaciones

http://www.youtube.com/watch?v=5DWAdJKUlxo

http://www.youtube.com/watch?v=nGdFHJXciAQ&feature=related

sábado, 27 de junio de 2009

"La Venecia secreta de Corto Maltés", de Guido Fuga y Lele Vianello





Esta es una guía distinta. Basada en los famosos dibujos de Hugo Pratt, nacido en Rímini, pero veneciano de adopción, y de su personaje más famoso, Corto Maltés, los autores, Fuga y Vianello (este último de apellido conocido para los fanáticos de Donna León), han escrito una preciosa guía a la Venecia más mágica y recóndita. Os dejo con una pequeña cita y con una muestra de los preciosos dibujos que ilustran todo el libro.




"En Venecia hay tres lugares mágicos y escondidos:



Uno en la Calle dell'Amor degli Amici, el segundo cerca del Ponte delle Maravegie, y el tercero en la Calle dei Marrani, en los alrededores de San Geremia, en el Ghetto Vecchio.



Cuando los venecianos se cansan de sus autoridades oficiales, van a alguno de estos tres lugares secretos y, abriendo las puertas que están en el fondo de esos patios, se van para siempre hacia lugares bellísimos y hacia otras historias."




Links:

domingo, 21 de junio de 2009

"La otra Venecia", de Pedrag Matvejevic

Aquí tenemos un segundo libro sobre Venecia, y esta vez sí que habla plenamente de la ciudad, aunque buscando la otra Venecia, intentando huir de los tópicos y de los lugares comunes, y tratando de hacer aflorar los pequeños rincones, la ciudad anónima, las piedras esculpidas en paredes de callejones, o las humildes hierbas que crecen en los muros. Una delicia. Escrita por un gran autor croata, Pedrag Matvejevic, que acaba de ser premiado junto con otro grande, Hans Magnus Enzensberger, por el Ministerio de Cultura español. Espero volver no muy tarde sobre el autor, y sobre otro libro suyo excepcional, "Breviario mediterráneo".





Os dejo algunas citas del libro. Y el resto son imágenes de mi colección particular de imágenes y planos de la ciudad, recogidos de Internet.





"He llegado a Venecia desde distintos puntos: del norte por tierra firme, del sur y del este por mar, con viento a favor y en contra. Estaba igual y diferente en cada estación del año, ya fuera de día o de noche, a pleno sol y bajo la lluvia. Y sólo después de llegar una vez, dos veces, tres, infinitas veces, he comprendido la advertencia de un sabio del Este (ya no recuerdo en qué puerto lo encontré, probablemente fue en el de Muggia, cerca de Trieste): “No describas lugares por los que ha pasado mucha gente; ya lo ha hecho alguién antes que tú, y quizás mejor”.



"Allí realmente estaba en Venecia, no en la imagen que tenía de ella."





"Es más fácil clasificar los jardines y las flores que crecen en ellos que los libros y escritos sobre Venecia. Estos últimos son más numerosos."





"Muchos van a Venecia no sólo para verla, sino para encontrar la felicidad en ella. Antaño se iba así a toda Italia."




"Las sombras custodiaron los primeros tesoros de Venecia, sus palacios y su opulencia, sus iglesias y su esplendor, su arsenal y su orgullo. Protegieron la Laguna de la codicia propia y de la envidia del mundo."





"Los amantes venían al encuentro de la ciudad sobre el agua."






"Tu mayor poder, más grande que el de todos los dogos, es el poder de tu pasado."





"Los leones de San Marcos no se prosternan ante los otros santos."






"El único plano fidedigno del faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo, puede verse en la parte oriental de la Basílica de San Marcos, en un mosaico, en la bóveda de la capilla Zen"






"En Castello, en una zona llamada Brogara, nació Antonio Vivaldi. Nació muy débil, por lo que, temiendo que muriera de inmediato, lo bautizaron en la casa de la comadrona que había atendido el parto. (....) En los momentos difíciles componía por la noche 'música sobre el agua', que no llegó a anotar. Se decía que el viento la traía en la espuma de las olas"



"De vez en cuando, alguna tienda cierra, como si hubiera envejecido prematuramente, desaparece, se arruina; ninguna persona es capaz de reconocer a sus propietarios o antiguos ocupantes,....."




"En los muros de la ciudad y de las iglesias , en lugares humildes y poco destacados, a duras penas distinguiremos una cavidad con una portezuela de metal, cubierta de pátina o herrumbre. A su lado puede leerse 'Pane dei poveri'. (...) La Serenísima sabía lo que eran la avaricia y la usura, pero también conocía la compasión y la caridad, ahí no se dejaba sólo un currusco de pan, sino también una limosna: para el pan de la miseria."





"Todas las ciudades viven de sus recuerdos. Las ciudades mediterráneas más que otras, Venecia, quizá, la que más."





"En tu seno han florecido las semillas de Roma y de Bizancio, de Europa y de Levante, de un Occidente sin reposo y de un Oriente fatigado."




Links:
A la página oficial del autor: http://www.giardini.sm/matvejevic/index.htm

viernes, 2 de enero de 2009

"Dubliners" de James Joyce






Casi siempre los mejores regalos son los inesperados. Ayer nos trajeron desde Irlanda una edición especial del "Dubliners" de Joyce, con imágenes del Dublín de principios del pasado siglo. Y además de que el libro en sí mismo es una bonita edición, lo es más por lo que supone de amistad y cariño.

Gracias, Regina, aunque no leas este blog.



El Dublineses de Joyce es una colección de relatos sobre la vida cotidiana irlandesa, que contiene sobre todo, una pieza excepcional, "The dead" (Los muertos). A su vez, este cuento tiene uno de los mejores finales de relatos que recuerdo, una de esas frases que se quedan en la memoria y se vuelven a leer una y otra vez. Y finalmente, el cuento dió pie a una excelente película con el mismo título, del maestro John Huston.


Así que abrimos el año con Joyce.




"Yes, the newspapers were right: snow was general all over Ireland. It was falling on every part of the dark central plain, on the treeless hills, falling softly upon the Bog of Allen and, farther westward, softly falling into the dark mutinous Shannon waves. It was falling, too, upon every part of the lonely churchyard on the hill where Michael Furey lay buried. It lay thickly drifted on the crooked crosses and headstones, on the spears of the little gate, on the barren thorns. His soul swooned slowly as he heard the snow falling faintly through the universe and faintly falling, like the descent of their last end, upon all the living and the dead. "


Aunque la traducción española no refleja del todo la calidad del texto original, os adjunto una de las disponibles:


"Sí, los diarios estaban en lo cierto: nevaba en toda Irlanda. Caía nieve en cada zona de la oscura planicie central y en las colinas calvas, caía suave sobre los pantanos de Allen y, más al Oeste, suave caía sobre las sombrías, agitadas aguas del Shannon. Caía así en todo el desolado cementerio de la loma donde yacía Michael Furey, muerto. Reposaba, espesa, al azar, sobre las cruces corvas y sobre las losas de piedra, sobre las lanzas de la cancela y sobre las espinas yermas. Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y los muertos."







(Reproducción de la portada original de 1914)


PD : Puedo proponer un juego, que sigue una propuesta que hizo también Rodrigo Muñoz en su blog. Si os apetece y hay alguien ahí, me enviáis vuestra opinión sobre los que os parezcan los mejores finales de novelas o cuentos que conozcáis, y los publico. Podemos hacer una pequeña antología.

Para mí, el que más huella me dejó, fue el de "Cien años de soledad", del maestro García Márquez:

"Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o espejismos) seria arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra".


Enlaces:


A una de las páginas oficiales de Joyce:




Al monólogo final de la película de Huston, en español y en inglés:





sábado, 4 de octubre de 2008

"Architectural guide to Ljubljana", de Andrej Hrausky y Janez Kojelz




Hay una ciudad en Europa que a veces es llamada la pequeña Praga. Y es una gran desconocida, por lo menos aquí en España. Es Liubliana, la capital de Eslovenia, una hermosa ciudad llena de edificios modernistas y con un encanto muy especial. Estuvimos allí en primavera, y ahora con tiempo repaso uno de los libros que me traje sobre su arquitectura.


No hay un acuerdo claro sobre el origen de su nombre. Pudo ser una ciudad eslava, Laburus. También puede derivar de la palabra eslava Luba, "amada". Venir del latín, Aluviana, por ciudad inundada frecuentemente. O del alemán, Laubach, por marisma.


En cambio, hay acuerdo sobre una leyenda segun la cual Jasón y sus Argonautas, después de encontrar el Vellocino de oro, para no volver al Mar Egeo, habrían remontado el Danubio, después su afluente el río Sava, hasta llegar a las fuentes del río Ljubljanica, y desde allí llegar al Mar Adriático. Cerca de la actual Liubliana, las argonautas encontraron un gran lago rodeado de una marisma y allí Jasón venció a un dragón. que se ha convertido en el símbolo de la ciudad. Precisamente, la imagen más conocida de Liubliana son los dragones alados que adornan el puente de su mismo nombre, Puente de los Dragones o Zmajski Most.


Liubliana estuvo y está en el camino entre Roma y Bizancio,entre Viena y el Mar Adriático, entre los Balcanes y la Europa Central, y es por tanto, una encrucijada de culturas y caminos. El libro de Hrausky y Kozelj nos explica la transformación urbanística de la ciudad desde los orígenes romanos, como Emona, ciudad instituida por Tiberio; la progresiva transformación en el medievo impulsada por el comercio fluvial; el crecimiento inducido por la cercanía de una Venecia poderosa y barroca; la posterior influencia austríaca, primero de signo clásica e historicista, y después, modernista, de la cual, la arquitectura de Joze Plecnik constituye su mejor muestra; finalmente, tras la absorción por la Yugoslavia de Tito, la presencia de la arquitectura socialista. El libro recoge una buena muestra de los edificios más representativos y es interesante, no sólo para los apasionados de la arquitecura, sino también de la historia. Vuelve a ser una muestra de que cuando se viaja, se pueden encontrar libros que se salgan de la mera mercancía turística y que nos aporten algo más.


La realidad actual, tras la independencia alcanzada es la de una ciudad y un país orgulloso de su historia y de su realidad, que está transformándose rápidamente en una de las economías ricas de Europa. La ciudad, llena de cafés a la orilla del río Saba resulta encantandora y muy amigable. Aunque no es fácil llegar, si podéis escaparos vale la pena.



















Recomiendo este Link a una página sobre la Arquitecura de Plecnik, gran maestro de la arquitecura de la secesión: