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viernes, 24 de septiembre de 2010

"París era una fiesta", de Ernest Hemingway



1.- París y Hemingway

“París no se acaba nunca, y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí es distinto del recuerdo de cualquier otra. Siempre hemos vuelto, estuviéramos donde estuviéramos, y sin importarnos lo trabajoso o lo fácil que fuera llegar allí. París siempre valía la pena, y uno recibía siempre algo a trueque de lo que allí dejaba. Yo he hablado de París según era en los primeros tiempos, cuando éramos muy pobres y muy felices.”

No he podido resistir la tentación de releer “París era una fiesta” después de acabar de leer el libro de Vila-Matas. Y me lo he pasado muy bien. Escrito con ese estilo directo, rotundo, contundente, que le hizo famoso, constituye un repaso de su paso por París en los años 20 y del ambiente de los escritores y artistas en esos años. El libro está lleno de anécdotas de sus encuentros con gente como Scott Fitgerald, Gertrude Stein, Ezra Pound, James Joyce o Sylvia Beach , la propietaria de la famosa librería Shakespeare & Co.

Más que hablar de Hemingway, prefiero dejarle hablar a él.

Sobre Gertrude Stein:

“Mi mujer y yo visitamos a Miss Stein, y tanto ella como la amiga con quien vivía estuvieron muy cordiales y amistosas, y nos gustó mucho aquel gran estudio con sus cuadros de primera. (...) Miss Stein era muy voluminosa, pero no alta, de arquitectura maciza como una labriega. Tenía unos ojos hermosos y unas facciones rudas, que eran de judía alemana, pero hubieran podido muy bien ser friulanas, y yo tenía la impresión de ver a una campesina del norte de Italia cuando la miraba con sus ropas y su cara expresiva y su fascinador, copioso y vivido cabello de inmigrante, peinado en un moño alto que seguramente no había cambiado desde que era una muchacha.”

Sobre Sylvia Beach:

“En aquellos días no había dinero para comprar libros. Yo los tomaba prestados de Shakespeare and Company, que era la biblioteca circulante y librería de Sylvia Beach, en el 12 de la rué de 1’Odéon. (.....) Sylvia tenía una cara vivaz de modelado anguloso, ojos pardos tan vivos como los de una bestezuela y tan alegres como los de una niña, y un ondulado cabello castaño que peinaba hacia atrás partiendo de su hermosa frente y cortaba a ras de sus orejas y siguiendo la misma curva del cuello de las chaquetas de terciopelo que llevaba. Tenía las piernas bonitas y era amable y alegre y se interesaba en las conversaciones, y le gustaba bromear y contar chistes. Nadie me ha ofrecido nunca más bondad que ella.”



Sobre Ezra Pound:

“Ezra Pound se portó siempre como un buen amigo y siempre estaba ocupado en hacer favores a todo el mundo. El estudio donde vivía con su esposa Dorothy, en la rué Notre-Dame-des-Champs, tenía tanto de pobre como tenía de rico el estudio de Gertrude Stein.”

Y lo mejor, sus increíbles relaciones con Scott Fitzgerald, el autor de "El Gran Gatsby". La narración del viaje conjunto a Lyon es genial. Y tiene otra anécdota en el que su acomplejado y extraño compañero le plantea un problema de tamaño, sorprendente y muy divertida.

Vale la pena recuperar el libro de un personaje vital y controvertido. Aunque es muy posible que su imagen y leyenda haya superado al propio escritor, sigue siendo una referencia imprescindible de la literatura americana del siglo XX.

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2.- Hemingway y Valencia

Valencia es en general, una ciudad poco literaria. O tal vez poco interesada por la cultura, pese a haber tenido más presencia literaria de la que a veces creemos. Ya no es la ciudad del antiturismo como se la definió hace muchos años, pero aún tiene mucho que recuperar. Por eso, la presencia de Hemingway en la ciudad y las referencias entusiastas que aparecen en algunas de sus obras, están llevando a que algunos periodistas e intelectuales valencianos impulsen la adjudicación de una calle y la creación de una ruta cultural que siga los pasos del americano por nuestra ciudad, propuestas ambas a las que modestamente me adhiero. La ruta pasaría entre otros lugares, por los hoteles clásicos, el Londres o el Reina Victoria, los cafés de la calle de la Paz hoy desaparecidos, la Plaza de Toros y por supuesto, al final, una comida en la playa, tal vez siguiendo las indicaciones del propio Hemingway, en La Pepica.

Dejo al final un enlace a un artículo de prensa que habla del paso del escritor por la ciudad. Por mi parte, recupero dos textos:

El primero, de sus memorias parisinas. En “París era una fiesta” escribe:

“Vivíamos con gran economía, gastando sólo lo imprescindible, y ahorrando para poder ir a la Feria de Pamplona en julio y luego a Madrid y a la Feria de Valencia”.

El segundo de “Muerte en la tarde”, en el que también encontramos a Gertrud Stein en Valencia:

“Recuerdo que un día Gertrud Stein hablándome de las corridas de toros, me expresó su admiración por Joselito y me enseñó algunas fotografías del torero, y de ella y de Alice Toklas, sentados en la barrera, en la Plaza de Valencia, con Joselito y su hermano el Gallo un poco más abajo.”


Enlaces:

http://www.levante-emv.com/cultura/2010/07/22/pasos-hemingway/724841.html

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Paseo/Valencia/Hemingway/elpepiespval/20100722elpval_13/Tes

sábado, 12 de septiembre de 2009

"La Valencia judía", de Marilda Azulay y Estrella Israel


El pasado domingo 6 de septiembre fue la X Jornada Europea de la la cultura judía. Con ese motivo se realizaron actividades en la mayor parte de ciudades españolas en las que se mantienen huellas visibles de dicha cultura. Valencia no es una de esas ciudades, ya que prácticamente no quedan huellas de la antigua judería. Sin embargo, y pese a ello, una asociación cultural, La Javura, organizó una visita por Ciutat Vella, que me sirvió para redescubrir algunos lugares por los que paso frecuentemente sin mirar, o mejor sin ver. Así es como uno descubre, por ejemplo, que en las paredes de la Basílica de la Virgen hay antiguas lápidas romanas integradas en la fachada principal que me habían pasado completamente desapercibidas. El paseo incluyó una visita guiada además, al Museo de la Almoina, que no había visitado aún, lo cual resulta aún más imperdonable porque en su día participé en alguna medida, en su financiación. Aprovecho para decir que me parece magnífica la intervención realizada y el proyecto museístico, ya que permite una lectura excelente de la fundación de la Valencia romana y de los restos hallados en la zona. No me gusta tanto la solución arquitectónica del edificio del museo y la zona acristalada con agua, porque en lugar de permitir la visión de los restos, los oculta. Pero una vez entras, el museo es excelente. Debería formar parte obligada de cualquier visita a la ciudad y debería dársele muchas mayor publicidad e importancia.

Volviendo al inicio, el caso es que el recorrido si que incluyó una visita a los límites aproximados de lo que fué la Valencia judía, y sirvió para situar de una forma física la ubicación del barrio y de sus principales hitos. Debo confesar que siempre he tenido una debilidad especial por la cultura judía y la visita me pareció muy interesante. Para profundizar un poco más, he leído estos días (no exhaustivamente, que tampoco hace falta), un libro muy interesante, publicado en este año 2009 por el Consell Valencià de Cultura, con ese mismo título, "La Valencia judía", escrito por dos personas (Marilda Azulay y Estrella Israel), de las que el libro contiene muy pocas refererencias. Las autoras, si bien no incorporan una investigación original propia, han hecho un gran trabajo de recopilación de información que estaba disponible, pero muy dispersa, y componen un fresco en el que aparece una presencia mucho mayor de la habitualmente esperada o conocida.

Como dicen las autoras, la judería de Valencia es uno de los sectores que mayor transformación ha experimentado en la estructura de la ciudad, pues a la desaparición de su población y de sus modos de vida, se añadió la desaparición primero física del espacio urbano y después casi de su pervivencia en el propio plano de la ciudad, de forma que se borraron todo los restos de una cultura y de una memoria, lo que supone sin duda, una pérdida de gran valor. Por eso me parecen importantes estos intentos de restituir la presencia cultural judía, así como en otros casos la musulmana, porque nos ayudan a entender lo que fue en algunos casos, ejemplo de convivencia, y en otros, de conflicto y de intolerancia.





El libro contiene por ejemplo, planos de ubicación de la Judería, en las distintas etapas históricas, recogiendo primero su expansión y después su contracción ante la presión social y el avance de la ciudad cristiana. Recojo aquí dos planos de lo que fué su primera etapa , hasta el siglo XIII, en los que se puede ver claramente la ubicación de las dos Sinagogas principales en el entorno de la actual Calle del Mar, y hacia la zona de la Universidad Vieja, en la que se ubicó la judería a lo largo de toda su existencia. Me han parecido muy interesantes algunas curiosidades, como por ejemplo, el hecho de que el Rey Jaime I recibiera ya a la comunidad judía el mismo día de la conquista de la ciudad, el 9 de Octubre del año 1238, lo que pone de manifiesto la importante presencia judía en ese momento. Pero en particular, resulta especialmente apasionante la reconstrucción de los "progroms" de julio de 1391, que llevaron al cierre del barrio y a la casi total destrucción de su población. Pese a la parcial reconstrucción posterior, esta fecha marca el inicio de su decadencia, que culminaría con la expulsión de 1492.


Reproduzco un fragmento de un testimonio del asalto a la judería, reproducido en el libro, y cuya fuente original es un artículo de Francisco Danvila:

"Viernes á 21 del mes de Julio año de la natividad del señor, 1391. En la corte de Justicia criminal y ante la presencia de En pedro de Luza, letrado asesor de su Señoría para hacer diligencias y averiguaciones sobre el robo y asalto a la Judería...

Compareció Juan Pérez de San jaime, antes Juceff Abarim, judío converso y requerido por el sobredicho En pero de Luza para que dijera lo que sepa, dice:

Que al mediodía poco menos del día 9 de Julio próximo pasado, hallándose el reclamante en su casa cerraron las puertas de la Judería con gran rumor y gritos de los judíos, y él cerró su puerta y antes de las tres asaltó el muro por el Valladar Viejo y por otras partes la gente de la ciudad y á pesar de tener la suya arreglada con fuertes y grandes clavos se la derribaron a golpes de viga y asaltaron su casa más de veinte hombres armados con espadas, palos y cuchillos, algunos tiznadas las caras y con capuces y enseguida rompieron y astillaron cajas, escritorios y armarios (...) Además dieron de cuchilladas en el cuello a su hermano Nachor que los repelió con una ballesta. Además aquellos malnacidos, sin temor de D-0s, forzaron á Lisa su sobrina, mujer de Isaar Lobín y á Sober, esclava y nodriza de su hijo. Además como el reclamante se quejara del daño y del gran escándalo recibido, el cabeza de los malhechores le apaleó hiriéndole en un brazo y detrás de la oreja.

Y requerido dijera si sabe ó quiere más y si conocía á los autores del asalto y forzadores de las mujeres, dice: Que por algunas palabras y por una empresa de oro que llevaba uno de los tiznados sospecha de cierto hombre de condición, pero que no puede asegurarlo.

Y requerido si sabe ó quiere más, dice que no sabe ni quiere más".

Un libro excelente, con algunas dificultades de escritura, pero apasionante para entender la historia de esta ciudad, que tantas veces olvida o desprecia su pasado.

domingo, 31 de mayo de 2009

"Oda inacabada", de Pasqual Maragall

Terminé hace unas semanas la lectura de las Memorias de Pasqual Maragall, y debo reconocer que me han gustado. A mí, el personaje, o mejor la persona, siempre me ha caído bien, pese a que en algún momento se haya convertido en un político especialmente denostado. Uno, que ha sido en alguna vida anterior funcionario del Ayuntamiento de Valencia, se sintió especialmente identificado e inspirado por el que ha sido, sin duda, el mejor alcalde de la democracia española. Y en particular, la etapa olímpica, tanto la fase previa a la designación como la etapa posterior, con el ritmo febril de construcción de las infraestructuras necesarias, me parecieron apasionantes y muy instructivas. Además, su idea fuerza durante toda esa etapa, "la ciutat és la gent", la ciudad es la gente, y para esa gente hay que trabajar, me parecieron especialmente fructíferas, en particular en la forma en que se aplicó. Espero que de esas enseñanzas, buena parte del equipo que trabajó en su día en el Gabinete de Alcaldía de Ricard Pérez Casado, algo aprendiéramos y yo al menos así lo creo. Por ejemplo, el Plan General, que en su día fué aprobado por unanimidad, y que ha servido de base a la transformación reciente de la ciudad, bebió también en esas fuentes.

Es curioso sin embargo, como un gran Alcalde se convierte en un mal President de la Generalitat. No sé si es el principio de Peter (aquello de que todos acabamos alcanzando nuestro nivel de incompetencia), o si empezó a crecer en el hábil gestor y tozudo alcalde (era conocido como "la gota malaya"), un cierto nivel de mesianismo. Lo cierto es que no creo que su etapa como President haya sido especialmente positiva. Su debilidad política interna dentro del PSC, su necesidad de apoyarse en una Esquerra Republicana en crecimiento, y un cierto sentido profético fruto tal vez de su herencia familiar (nieto del poeta Joan Maragall), le llevó a lanzarse a una modificación del Estatut precipitada, que aún no está cerrada, y que lejos de cerrar heridas, ha abierto otras muchas, incluyendo la que a él mismo le hirió de muerte políticamente hablando.

Es posible que después de este episodio haya vuelto el mejor Maragall. Afectado como Adolfo Suárez, por el mal de Alzheimer, ha iniciado una campaña personal para concienciar a la sociedad de lo terrible de esa enfermedad y para recabar fondos que ayuden a encontrar soluciones futuras. Algunas de las mejores páginas del libro son las que cuentan las pequeñas estrategias personales para luchar o al menos intentar ralentizar el avance de la desmemoria.

Pese a que el libro tiene sus altibajos, un poco como el propio Maragall, vale la pena conocer la trayectoria personal y política, de uno de los protagonistas de la historia de la Cataluña reciente, y el gran artífice de la Barcelona contemporánea.






Links: A la página de Alzheimer Internacional - Fundación Pasqual Maragall:

domingo, 24 de mayo de 2009

"Valencia en blanco y negro"

A veces los bancos o las cajas sirven para algo más que prestar dinero, máxime en los tiempos que corren, en los que precisamente no están cumpliendo su función principal, y no sueltan la liquidez ni pagándoles. Ya se sabe, aquello de que la banca te presta el paraguas cuando hay sol y corre a quitártelo cuando llueve.

Bueno, pues por lo menos, Caja Madrid editó a final de año un libro excelente, lleno de fotografías en blanco y negro de la Valencia de finales del XIX y principios y mediados del XX, que presenta una ciudad en pleno cambio, en la que el tranvía empieza a convivir con los primeros coches y en algunos casos, como en la foto de bajo, todavía se pueden ver las viejas tartanas en las puertas de las Torres de Quart.


El libro es absolutamente recomendable para los que amamos esta ciudad contradictoria, cada vez más moderna en el mejor y en el peor sentido de la palabra, y que sin embargo a veces, no termina de abandonar un cierto olor a rancio. Seguro que ver estas viejas fotografías, a todos los que pasamos nuestra infancia en sus calles, nos produce un pequeño escalofrío de nostalgia.




miércoles, 13 de agosto de 2008

"El primer mapa del Reino de Valencia, 1568-1584", de Vicent García Edo y Albert Ventura Rius






Abierto por vacaciones. A diferencia de otros blogs que me gusta visitar, que andan cerrados por descanso del personal, estoy aprovechando este principio de mis vacaciones para incorporar a este diario algunos comentarios de libros comprados y/o leídos en los últimos meses, para que se vaya componiendo un cuerpo doctrinal suficiente. No creo que mantenga este ritmo en el futuro, y sobre todo cuando en septiembre se nos acumule a todos la crisis, que al final el oficio siempre me acabará saliendo. Supongo que es una mezcla de tiempo libre y fé de converso. Iba a titular este blog como Memorias de un lector compulsivo. A este paso, lo que va a parecer es que soy compulsivo publicando. Me temo que se me acabará pasando. O no, que dicen los clásicos.



Vuelvo a mis obsesiones. Ya conté en una entrada anterior que el año pasado compré un mapa de Valencia del siglo XVII. Se trata del mapa de W.J. Blaew, de 1634, que en realidad es una reelaboración del mapa que Abraham Ortelius, cartógrafo e impresor flamenco, publicó en 1584, incluyéndolo por primera vez en su Theatrum orbis terrarum, atlas que venía publicando desde 1570.

La casualidad me descubrió a mediados del año pasado, la publicación de una magnífica monografía, excelentemente editada por la Universitat Jaume I de Castellón, sobre "El primer mapa del Reino de Valencia", escrita por Vicent García Edo y Albert Ventura Rius. El libro contiene magníficas reproducciones de los sucesivos mapas primigenios del Reino y sus variantes , e incluye por tanto una descripción de mi mapa, de la cual reproduzco su contenido y algunos detalles.

Sin embargo, lo más interesante del libro, para mí ha resultado ser el trabajo casi detectivesco realizado por los autores para identificar el origen del mapa de Ortelius. Casi prefiero citarlos:

"Conviene advertir, sin embargo, que cualquier mérito que pudiera atribuirse a Abraham Ortelius en la realización de este mapa es absolutamente falso, porque sin entrar a valorar su verdadera importancia como cartógrafo, en el caso de la publicación del mapa del reino de Valencia ejerció como mero intermediario, limitándose su trabajo a plasmar sobre una plancha metálica el contenido de un mapa manuscrito que alguien le hizo llegar, con el fin de poder darle forma impresa.

Al no estar seguramente firmado el mapa manuscrito, Ortelius no indicó quién había sido su autor, aunque tampoco se atribuyó una autoría que no le correspondía pero que, por razón de oficio, le ha venido siendo asignada tradicionalmente por geógrafos, cartógrafos e historiadores, en ocasiones sin demasiado convencimiento.

El autor de este primer mapa general del reino de Valencia fué el matemático y geógrafo valenciano Jerónimo Muñoz, quién lo realizó hacia 1568, utilizando el método de la triangulación, que era uno de los sistemas más fiables para la representación sobre papel de un territorio, y había sido difundido en la primera mitad del siglo XVI por científicos europeos, a algunos de los cuales parece ser que Jerónimo Muñoz conoció. El mapa manuscrito de Muñoz, y sus posibles copias, si las hubo, se han debido perder o al menos se desconoce por el momento su existencia. No ha sucedido lo mismo con el texto de una 'Descripción del reyno de Valencia' que lo acompañaba, que a pesar de no tratrse del manuscrito original sino de una copia efectuada en el siglo XVIII, nos permite hacernos una perfecta idea del espléndido trabajo que Muñoz realizó tras recorrer todo el territorio valenciano, cuya imagen impresa se correspondería con el mapa que desde 1584 publicaría Abraham Ortelius."


Bueno, el libro es apasionante para los que nos gusta la materia. Me disculpo a los demás por si me he pasado de entusiasmo. Pero a veces la historia es una de las principales fuentes de misterio. Reproduzco mi mapa, algunos detalles y la referencia que al mismo realizan los autores.





















































Detalle de las imágenes de adorno del mapa


































Un detalle del mapa: Castellón y alrededores














domingo, 10 de agosto de 2008

"Valencia en el grabado 1499-1899", de Miguel Angel Catalá



El verano pasado compré en Londres dos grabados y un mapa. El plano era un mapa del siglo XVII del Reino de Valencia, de los publicados en Amsterdam por la escuela holandesa. Volveré a comentarlo más adelante. Los grabados eran de principios del XIX, de viajeros ingleses. Espero que se conviertan en el futuro en el embrión de una pequeña colección de imágenes y mapas antiguos, de mi ciudad y otras.



Buscando documentación para acabar de situarlos tropecé casualmente con un magnífico libro de Miguel Angel Catalá, "Valencia en el grabado 1499-1899", que fué catálogo de una exposición y que hoy se encuentra prácticamente agotado. El libro reproduce, junto con muchas mas, mis dos imágenes y los sitúa perfectamente en su contexto. El primero, de 1808, es de H.Swinburne, y es una imagen de la Torres de Quart, aunque el viajero inglés, en aras del romanticismo , las rebautiza como Puerta del Cid. El segundo, de 1838, del también inglés G. Vivien, es una bella imagen del río y de la Ciudadela. Reproduzco los dos grabados y las mágnificas notas de M.A.Catalá.