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viernes, 15 de julio de 2011
"El frente ruso", de Jean-Claude Lalumière
Me he leído en dos tardes este librito de Jean-Claude Lalumière. Avanzo que bastante entretenido. Primero, un poquito de reseña oficial.
"A veces un pequeño detalle lo puede decidir todo: el que condiciona la carrera de un joven funcionario, un tanto ingenuo, del Ministerio de Asuntos Exteriores francés es el maletín que le ha regalado su madre por su primer trabajo. El día de su toma de posesión, el jefe de personal tropieza con él y destina a su dueño al departamento de «Países en vías de creación. Sección Europa del Este y Siberia»: el frente ruso.
Utilizando este peculiar negociado como base de operaciones nuestro hombre intentará hacer carrera en el ministerio, aunque sus intentos no siempre tendrán éxito. El ambiente en el que desempeñará su trabajo está poblado por una peculiar fauna –una secretaria hippy a punto de jubilarse, un informático fantasmón, un jefe inepto o un compañero trepa- que le resultará familiar a todo el que haya trabajado en una oficina alguna vez.
Publicada con gran éxito en Francia en el año 2010, esta desternillante sátira de la burocracia y el mundo empresarial tiene también un trasfondo amargo: el que deja la renuncia a toda ambición."
El libro está bien. Es un reflejo divertido de la burocracia francesa, que visto lo visto, no es muy diferente de la de aquí y hablo por experiencia propia. Tiene algunos momentos que incluso me han arrancado la carcajada aunque en general induce más a una sonrisa bastante estable. Mi única objeción, más que al propio libro, es a la desproporción de algunas de las entusiastas presentaciones publicitarias, que lo califican de genial, casi Kafka,. etc,.. Pero insisto en que está francamente bien y que se pasa un buen rato leyéndolo.
No he podido evitar acordarme leyéndolo de otro libro que en su día sí que me pareció casi genial, por lo acertado de sus personajes y el manejo de las situaciones, "Sí Ministro", de Jonathan Lynn y Antony Jay. Las relaciones entre funcionarios y políticos quedaban descritas con el mejor sentido del humor inglés. Tengo la sensación de que aguantaría perfectamente una relectura pese al tiempo transcurrido. Al fin y al cabo, "El frente ruso" es la prueba perfecta de que poco o nada ha cambiado.
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