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martes, 26 de julio de 2011

"El hombre del balcón", de Maj Sjöwall y Per Wahlöö


Otra de mis series en marcha. Tercer título de la saga. Igual de bien que las anteriores. Incluso más agobiante. Mucho en común con el libro anterior, tanto por la temática, como por la forma de abordar el método policial. Una tarea lenta, minuciosa e ingrata, en la que juega tantas veces la suerte como la paciencia.

"Alguien se dedica a asesinar niñas en los ya no tan pacíficos parques de Estocolmo: las asesina después de haber abusado de ellas. Los ciudadanos están preocupados y temerosos. El inspector de policía Martin Beck tiene dos testigos: un insensible maleante que no piensa hablar y un niño de tres años que no puede decir demasiado. El abnegado trabajo de la policía parece no conducir a ninguna parte, y cada día que pasa, mayor es la probabilidad de que se produzca otro asesinato. Pero entonces Beck recuerda a alguien —o recuerda algo— que conoció u oyó por casualidad.

Un thriller de ritmo implacable, que mezcla el más inhumano de los crímenes con la humanidad de los
hombres que deben resolverlos. La perseverancia, la frustración y el horror se entretejen en una labor policial tan conmovedora y creíble como cautivadora."


El personaje de Martin Beck va ganando con cada una de las entregas de la serie. Una novela magnífica.


miércoles, 13 de octubre de 2010

"Roseanna", de Maj Sjöwall y Per Wahlöö



Segundo libro leído de la pareja Sjowall-Wahloo, aunque realmente primero de la serie de diez publicados con el inspector Martin Beck como protagonista. El libro empieza una tarde dejulio con el hallazgo del cuerpo desnudo de una muchacha en un lago de Suecia. A partir de ahí empieza una larga y paciente investigación hasta descubrir primero la identidad de la joven, Roseanna, una turista americana, y después la identidad del asesino.

Tanto por la personalidad del inspector como sobre todo por la metodología de la investigación, lenta, paciente, minuciosa, en la que los tiempos de espera son tan importantes como la intuición del momento, es imposible no acordarse de Wallander. Por eso no es de extrañar que el libro lleve un prólogo de Mankell, en el que rinde tributo a la pareja y los reconoce abiertamente como clásicos.

La novela es muy buena. Pese al lento transcurrir de la historia mantiene la tensión desde el primer momento. Y está bien resuelta. Ha envejecido bien. Sin prisas, pero habrá que seguir leyendo la serie de Martin Beck. Se acumula el trabajo.