sábado, 9 de octubre de 2010

"Invisible", de Paul Auster



Después de "El cuaderno rojo" me quedé con ganas de seguir leyendo a Auster, así que he saltado al final, a su última obra publicada, "Invisible", editada en 2009. Y de nuevo me ha parecido magnífica.

La historia que se nos cuenta está dividida en cuatro secciones. En la primera, narrada en primera persona, asistimos al encuentro en 1967 entre el protagonista-narrador, Adam Walker, estudiante en Columbia, y un oscuro personaje, Rudolf Born, que le propone publicar una revista literaria. La relación dará pié a un triángulo amoroso con Margot, la novia de Born, y a un final sorprendente que incluye una muerte violenta.

La novela empieza así: "Le estreché la mano por primera vez en la primavera de 1967. Por entonces yo era un estudiante de segundo curso en Columbia, un muchacho sin formar con ansia de libros y la creencia (o ilusión) de que algún día tendría las suficientes cualidades para considerarme poeta, y como leía poemas, ya conocía a su tocayo del infierno de Dante, un muerto que iba arrastrando los pies por los últimos versos del canto veintiocho del Inferno. Bertrán de Born, el poeta provenzal del siglo XII, que llevaba cogida del pelo su cabeza cortada, haciéndola oscilar de un lado a otro como un farol."

En la segunda sección descubrimos que lo que hemos leído en la primera es en realidad un texto escrito por el propio Adam Walker contando algunos episodios de su vida en los años 60 y que en concreto ese texto es el fragmento denominado "Primavera", primera parte de una novela llamada "1967". Nos lo cuenta un segundo personaje, James Freeman, compañero de juventud de Walker, y convertido en escritor con cierto renombre:

"En los remotos tiempos de nuestra juventud, Walker y yo habíamos sido amigos. Ingresamos juntos en Columbia en 1965, dos estudiantes de primer curso procedentes de Nueva Jersey, y durante los cuatro años siguientes nos movimos en los mismos círculos, leímos los mismos libros, compartimos las mismas aspiraciones. Luego se licenció nuestra promoción, y perdí el contacto con él. A principios de los años setenta, me encontré con alguien y me dijo que Adam estaba viviendo en Londres (o quizá en Roma, no lo sabía con certeza), y aquélla fue la última vez que oí mencionar su nombre. Durante los treinta y tantos años siguientes, apenas me acordé de él, pero cuando lo hacía siempre me preguntaba cómo se las había arreglado para desaparecer sin dejar rastro."

Asistimos en una primera fase al contacto reestablecido entre los dos amigos, en el que el escritor le anima a Walker a acabar de contar su historia, hasta que finalmente, en la segunda parte de esta sección le envía un segundo texto "Verano", escrito esta vez en una segunda persona autoreflexiva, para contarle uno de los mejores fragmentos de la novela, la relación especial que Walker mantuvo con su propia hermana mayor en un momento de su vida, historia que curiosamente en otro momento del libro su propia hermana negará, en una confusión permanente entre ficción y realidad.
La tercera sección del libro empieza con el viaje de Freeman a California para buscar en persoana a Walker:

"Una semana después de leer el texto de Verano, me encontraba en California, en Oakland, llamando al timbre de la casa de Walker. No le había escrito ni llamado para decirle lo que pensaba de la segunda parte de su libro, y él tampoco se había puesto en contacto para preguntar."

Al llegar, Walker acaba de fallecer, aunque ha dejado dispuesto que le entreguen a Freeman las notas de la tercera parte del libro que está escribiendo, la denominada "Otoño", que esta vez, para introducir aún un mayor distanciamiento, ha escrito en tercera persona. En esa parte se cuenta el viaje de Walker a París en 1967 donde se encontrará de nuevo con Born y con Margot, y también con lo que parece ser el entorno más próximo de Born, una mujer llamada Hélene y su hija Cécile, quien se enamorará de Walker. El viaje acabará mal y Walker tendrá que volver de forma precipitada a su país.

Finalmente, en la cuarta sección, Freeman nos cuenta los últimos pasos que dió con el texto de Walker. Después de una larga conversación con la hermana, decide publicar el texto, pero alterando todas las identidades. Para corroborar algunos aspectos de la historia decide contactar con Cecile, quién, a modo de epílogo, le proporcionará su diario del extraño encuentro final que tuvo con Rudolf Born en una isla del Caribe, diario que cierra el libro.



Aunque mi resumen pueda parecer confuso, el libro está muy bien escrito y construido. Auster es un gran contador de historias, y te va llevando por los distintos niveles de lectura sin que apenas te des cuenta de la complejidad de la arquitectura. Juega permanentemente con las identidades de los personajes y con la confusión entre realidad y ficción, entre la literatura y la vida, hasta componer un mosaico perfectamente ensamblado. La historia entre Walker y su hermana, cierta o falsa, realidad o simplemente deseo, es buen ejemplo de ese juego, y a la vez, la mejor muestra de la calidad de su escritura. Tendré que seguir leyendo a Auster y recuperar las obras anteriores.



Links: A una página donde se anuncia la inmediata publicación de una nueva novela, "Sunset Park", y se ofrece un fragmento inicial en inglés.




4 comentarios:

Goizeder Lamariano Martín dijo...

Este es uno de los pocos libros que me quedan por leer de Auster y la verdad es que, gracias a tu reseña, que me ha encantado, me han entrado muchísimas ganas de leerlo. Espero poder hacerlo pronto. Ya te daré mi opinión. Saludos.

Cuéntate la vida http://cuentatelavida.blogspot.com

Gww dijo...

Lectura pendiente de Auster aunque sus últimos libros han parecido caer en una cierta rutina. Ya veremos qué me parece, tu reseña ha arrojado algo de luz favorable sobre el libro.

Saludos.

Golem dijo...

Goizeder y Gww: Creo que los dos habéis leído bastante más de Auster que yo. Mis referencias eran que los últimos libros del autor habían bajado de nivel, pero casi todas las reseñas que he visto hablan muy bien de "Invisible". A mí me ha gustado mucho. El problema ahora es por dónde seguir.

Saludos

César dijo...

Lo leí hace no mucho y coincido plenamente con tu reseña. Auster es un autor que nunca te deja indiferente, y con esta lectura, menos aún.