jueves, 22 de septiembre de 2011

"Sunset Park", de Paul Auster


He visto críticas dispares sobre la última novela de Auster. No sé si en mi caso influye que lo descubrí no hace mucho y que por tanto, me falta buena parte de su obra por leer, pero a mí me ha gustado mucho.

"Miles Heller tiene veintiocho años, y a los veinte abando­nó la universidad, se despidió de sus padres, dejó Nueva York, y nadie ha vuelto a saber nada de él. Ahora vive en Florida, y trabaja para una empresa que se encarga de vaciar las viviendas de los desahuciados. Además de aca­rrear bultos y repintar paredes, Miles saca fotos de todas las cosas abandonadas para probar que los fantasmas de esa gente aún están presentes. Miles vive con lo mínimo, y habría seguido así de no haber sido por Pilar Sanchez. El único inconveniente es la edad de Pilar: dieciséis años. Y como Miles puede ir a la cárcel por la relación con una menor, y la codiciosa hermana de Pilar comienza a chan­tajearlos, regresa a Nueva York y espera allí la mayoría de edad de Pilar. Su vuelta es el retorno al pasado y a sus secretos; a su padre, un brillante editor; a su madre, una actriz implacablemente seductora. Y también la vuelta a la comunidad de Sunset Park y a sus compañeros okupas; a la vida, con todos sus horrores y esplendores."

El arranque del libro es magnífico. Con esa prosa aparentemente sencilla y deslizante que le caracteriza, Auster nos sitúa de un plumazo en el Nueva York de la crisis.

"Durante casi un año ya, viene tomando fotografías de cosas abandonadas. Hay como mínimo dos servicios al día, a veces hasta seis o siete, y siempre que entra con sus huestes en otro domicilio, se enfrenta con las cosas, los innumerables objetos desechados por las familias que se han marchado. Los ausentes han huido a toda prisa, avergonzados, confusos, y seguro que dondequiera que habiten ahora (si es que han encontrado un lugar para vivir y no han acampado en la calle) sus nuevas viviendas son más pequeñas que los hogares que han perdido. Cada casa es una historia de fracaso –de insolvencia e impago, deudas y ejecución de hipoteca– y él se ha propuesto documentar los últimos y persistentes rastros de esas vidas desperdigadas con objeto de demostrar que las familias desaparecidas estuvieron allí una vez, que los fantasmas de gente que nunca verá ni conocerá siguen presentes en los desechos esparcidos por sus casas vacías."

(...)

A estas alturas, ya tiene miles de fotografías, y entre su creciente archivo pueden encontrarse imágenes de libros, zapatos y cuadros al óleo, pianos y tostadoras, muñecas, juegos de té y calcetines sucios, televisores y juegos de mesa, vestidos de fiesta y raquetas de tenis, sofás, lencería de seda, pistolas de silicona, chinchetas, soldaditos de plástico, barras de labios, rifles, colchones descoloridos, cuchillos y tenedores, fichas de póquer, una colección de sellos y un canario muerto que yace en el fondo de su jaula. No sabe por qué se siente impelido a tomar esas fotografías. Comprende que es una empresa vana, que a nadie puede ser de utilidad, y sin embargo cada vez que pone los pies en una casa, siente que las cosas lo llaman, que le hablan con las voces de la gente que ya no está, pidiéndole que las mire una vez más antes de que se las lleven."

A partir de ahí, y en ese marco, Sunset Park es la novela de unas vidas rotas, en las que el autor deja pocas puertas a la esperanza. Con unos personajes perfectamente construidos, sorprende como esa desesperanza el autor la sitúa incluso más en las generaciones jóvenes que en las de los mayores, como si esas generaciones no acabaran de encontrar su lugar en el caos, y como incluso cuando lo encuentran, cuando empiezan a construir un futuro personal, la sociedad tampoco lo tolera.

Tal vez ese último aspecto es lo que más duro me ha resultado. A riesgo de desvelar algo del final para quien no haya leído el libro, es ese sombrío final lo que más tristeza me ha producido. Cuando parecía que empezaba a apuntarse una posibilidad, caminos propios, esperanza al fin y al cabo, el libro acaba mal y cierra puertas. Posiblemente es el final lógico, pero me hubiera gustado más una puerta abierta. Aunque eso no es una crítica a la novela, en todo caso sería una crítica a la vida.

De las crónicas que he leído, una de las que más me gustado es la de Lamemmour. Dejo el enlace:

http://delibroenlibro-lamemmour.blogspot.com/2011/06/aul-auster-y-las-metaforas.html


PD: Por cierto, en esa crónica la autora enlaza con otro blog que me ha encantado, "Viajes desde mi sillón", en el que el autor documenta ampliamente los lugares y las referencias que aparecen en las novelas que comenta. Entre otros, libros de Fred Vargas, Domingo Villar o María Dueñas, a la que hace un homenaje muy personal. Os lo recomiendo. Aquí está el enlace a la novela de Auster:

http://paseandocon.blogspot.com/2011/03/paul-auster-sunset-park.html



5 comentarios:

Laura Uve dijo...

Auster me gusta mucho, sobre todo esa capacidad para entrelazar historias, y esta novela me gustó. La comenté también.
Comparto bastante tu lectura. Voy a ver los enlaces.

Un abrazo.

Golem dijo...

Laura Uve:

Gracias por tu comentario. Me daré una vuelta por tu blog.

Saludos

Shorby dijo...

Y yo que sólo he leído un libro de este autor... "Cuando creí que mi padre era Dios", y me gustó muchísimo!!!
Tengo pendiente "La trilogía de Nueva York" =)

Besotes

lammermoor dijo...

Gracías doblemente, por citarme y porque mi crónica haya sido de las que más te ha gustado :)

También a mí me impactó el comienzo del libro. El final me sorprendió, tan opuesto a esos finales característicos de Auster en que parece que una nueva puerta se abre.

P.D: Viajes desde mi sillón es un blog realmente interesante

Golem dijo...

Shorby:

Te animo a leer más de Auster. Para mí ha sido un descubrimiento y aún me quedan muchas de sus obras pendientes. Pero casi te diría que la "Trilogía de Nueva York", que es la obra que le dió la fama, no es la que mas me ha gustado de lo que llevo leído. Es demasiado abstracta.


lammermoor:

Es un placer citarte y seguirte. Gracias a tí. Respecto a la novela, coincido contigo. Y pese al final, que por otra parte era uno de los más probables, me ha parecido espléndida.

Saludos