sábado, 5 de febrero de 2011

"La luz es más antigua que el amor", de Ricardo Menéndez Salmón



Tenía unas enormes expectativas con este libro. Por un lado varias reseñas leídas. Por otro, la atractiva edición, incluyendo un título realmente llamativo. Y la propia presentación de la historia:

"Un lunes de 1350, cuando Europa se recupera de la Peste Negra, el futuro papa Gregorio XI visita al pintor toscano Adriano de Robertis para destruir su última obra, la blasfema Virgen barbuda. El 25 de febrero de 1970, el pintor norteamericano Mark Rothko se corta las venas en su estudio de Nueva York. El 11 de septiembre de 2001, mientras el mundo se adentra en la Era del Desconsuelo, el pintor ruso Vsévolod Semiasin redacta una carta en la que revela las razones de su locura. La historia de estos tres maestros, basada en un enigma —el destino insospechado de la Virgen barbuda de Adriano de Robertis— y gravitando en torno a una idea central —el compromiso del pintor con su arte frente al poder encarnado por Iglesia, Mercado o Estado—, es el eje conductor de La luz es más antigua que el amor, un libro del que nos habla un novelista llamado Bocanegra durante tres momentos cruciales: el nacimiento de su vocación, la muerte de su esposa y su consagración en el año 2040 como gloria de la literatura universal. "

Al acabar de leerlo tengo sensaciones confusas. Por un lado creo que Menéndez Salmón escribe realmente bien. Algunos fragmentos son sencillamente magníficos. Las dos primeras historias, las de Adriano de Robertis y la de Rothko están francamente bien. En cambio, me ha gustado menos la del pintor ruso, y muy poco la de Bocanegra, aparente alter ego del autor. Antes de acabar de hacerme una opinión más cerrada de Menéndez Salmón, creo que tengo que leer algo de su obra anterior. Pero esta Lux antiquior amore me ha defraudado un poco. Puede que esté siendo injusto. Pero a veces es inevitable o al menos difícil, juzgar los libros no por sí mismos, sino en relación a las expectativas creadas.


Adjunto links a dos crónicas distintas. Una entusiasta, que además acompaña algunas de las imágenes a las que el libro hace referencia. Otra más matizada. Creo que complementan mi visión. En cualquier caso, Menéndez Salmón me parece un gran escritor, sólo que esta novela no me parece un libro redondo.







6 comentarios:

Vero dijo...

Yo tengo "La ofensa" y todavía no la he leído, pero creo que puede ser un buen libro. El autor me cayó muy bien cuando lo conocí en St. Jordi.
Saludos,

Lahierbaroja dijo...

Tengo curiosidad por el autor... pero de momento lo voy a dejar pasar, al menos hasta que me quite algunos de mis pendientes.

Saludos.

lammermoor dijo...

En primer lugar gracias por el enlace, Golem. Soy admiradora confesa del autor, pero no me ciega la pasión y creo que sus últimos libros, aún estando muy bien escritos fallan -es como si las partes que lo componen no acaban de encajar.
Coincido contigo, las historias que más me gustan son las del pintor renacentista y la de Rothko. Cuando terminé el primer "relato" pensé que había recuperado al M.S. que me gusta pero ...

En cuanto al escritor -aunque algunas reflexiones me parecen interesantes-no termino de verlo como el hilo conductor que pretende que sea, y ese final, recogiendo el Nobel ¿Deseo ya confeso o ataque de soberbia?
Te recomendaría que intentaras conseguir sus libros de cuentos: Los Caballos Azules o Gritar. Releí hace poco un

Andromeda dijo...

Hola, Golem, no he leído al autor pero me encantaría hacerlo. Tu reseña me ha traído a la memoria Bartleby y compañía, de Vila-Matas (aunque el tema es otro también se habla de la vida de varios personajes, en este caso escritores).
Tomo nota, un saludo.

Thalía dijo...

Yo me he leído todos sus libros (creo) y después de El corrector, en la que aparece el autor (no con su nombre, pero no cabe duda de que se trata de él) y elogia una obra suya, Filosofía en invierno, lo cual me pareció el colmo de la soberbia, he decidido no perder más el tiempo con este escritor, que, por otra parte, está consagradísimo por la crítica. En mi opinión, es mucho mejor cuentista que novelista (excepción hecha de la nouvelle (todas sus novelas lo son) La noche feroz, desgarradora), por eso recomiendo los relatos de Los caballos azules (los de Gritar son bastante carverianos para mi gusto). Cuando leí de qué iba su última novela y comprobé que, una vez más, se metía en la trama y ganaba nada más y nada menos que el Nobel, me dije: hasta aquí. Yo le recomendaría que leyera a Osvaldo Soriano; ese escritor sí sabe hacer un buen uso de la autoficción.

J. G. dijo...

no me apasiona el autor, pero podría intentarlo gracias a tu análisis