sábado, 2 de agosto de 2008

"Horas venecianas", de Henry James

Este empieza a ser un verano deliciosamente perezoso. Hacía tiempo que no leía tanto y tan a gusto. Aunque soy un comprador de libros compulsivo, muchas veces los libros se acumulan esperando su turno, y en ocasiones acaban archivándose con apenas un vistazo superficial o una lectura a medias. Así que tener el tiempo y la paz suficiente para leer y además escribir estas notas, es un pequeño signo de felicidad.

La semana pasada, en una librería de esas en las que no encuentras ni un best-seller, sino tan sólo pequeñas joyas poco conocidas, conseguí un libro sobre "Valencia en el Grabado" que estaba prácticamente agotado. Volveré sobre este libro en algún próximo apunte. Dejarme anotar tan sólo que Valencia es mi ciudad y que la librería se llama Valdeska y está en la Calle del Mar, bastante cerca de la Catedral. Me pareció que la librería tenía una zona (un mostrador) en la que había libros poco frecuentes de lo que podría llamar literatura en lugares. Libros, una de cuyas características principales es ocurrir en un sitio concreto, en un paisaje o una ciudad determinada. Bueno, pues en esa librería, aprovechando la visita me llevé entre otros títulos de los que ya hablaremos, “Horas venecianas” de Henry James. No sé si fue una premonición , pero ese fin de semana mi hija incluyó por fin Venecia en su viaje de este verano.

“Horas venecianas” es una encantadora recopilación de los cinco escritos sobre Venecia de Henry James, el escritor americano nacido en 1843 que se enamoró de la ciudad desde su primera visita en septiembre de 1869. De esta época es el primer texto, “Venecia: Primeras impresiones” escrito en 1872, cuando el escritor tenía 28 años, y que recoge elegantemente la visión romántica de la ciudad. Diez años después, James publica “Venecia”, un ensayo más largo en el que la visión de la ciudad es más madura.

Transcurren otros diez años hasta el siguiente escrito “El Gran Canal”, escrito en 1892, a los 48 años. El libro lo completan dos escritos más breves aunque también muy apasionados, de 1899 y 1902, “La casa Alvisi” y “Tres hermanas”.

Dado que este Blog empezaba con Venecia (Donna Leon y Brunetti), no está de más recordar que Henry James es uno de los hilos conductores de sus novelas, al ser el escritor favorito de la esposa de Brunetti. Da la sensación de que James, americano afincado en Europa y enamorado de Venecia como ella misma, es una de las referencias personales de la escritora.

Reproduzco aquí dos largas citas que me han gustado especialmente. Corresponden respectivamente al primer y al segundo escrito.

“de mirada inquisitiva; aficionado al color, al mar y al cielo y a todo lo que puede suceder entre ellos; al encaje y al brocado y al mobiliario antiguos (aunque estén hechos a medida); a las armonías suavizadas por el tiempo sobre los lienzos anónimos y a los alegres perfiles de viejos grabados baratos; a pasar las mañanas en pausado y provechoso análisis de las apiñadas sombras de la Basílica, a las tardes en cualquier parte, ya sea en una iglesia o una plaza, en un canal o en la laguna, y a las noches de charla bajo las estrellas en Florián, sintiendo la brisa marina latir lánguida entre las dos enormes columnas de la Piazzetta y sobre las bajas cúpulas de la iglesia –ésta es, a mi entender, la máxima felicidad que se puede alcanzar conservando la razón-.” (pág. 31)



“Ciertas imágenes mentales surgen frente al coleccionista de recuerdos por la mera mención, oral o escrita de los lugares que ha amado. Cuando escucho, cuando veo el nombre mágico que he escrito sobre estas páginas, no pienso en la gran plaza, con su extraña basílica y sus elevadas arcadas, ni en la amplia desembocadura del Gran Canal, con la majestuosa escalinata y la elegante cúpula de la Salute; no es en la laguna baja ni en la dulce Piazzetta, ni tampoco en las oscuras naves de San Marcos. Sencillamente veo un estrecho canal en el corazón de la ciudad –una pincelada de agua verde y un fragmento de fachada rosa-. La góndola se desliza lentamente; describe un suave giro,pasa bajo un puente y el grito del gondolero sobre las tranquilas aguas salpica en la quietud. Una niña cruza el puentecito, arqueado como la joroba de un camello, con un viejo chal sobre la cabeza que la hace típica y encantadora, recortándose en el cielo para quién se desliza debajo. El rosa del viejo muro parece llenar todo el lugar hasta hundirse en el agua opaca. Detrás del muro hay un jardín del cual se escapa el largo brazo de una rosa blanca de junio –las rosas venecianas son espléndidas- como ornamento espontáneo. Al otro lado del muro hay una estropeada fachada con ventanas góticas y balcones –balcones de los que cuelga ropa sucia y bajo los que se abre una entrada cavernosa cubierta sobre unos escalones cubiertos de fango-. Hace mucho calor y el canal tiene un extraño olor pero todo el lugar destila tranquilidad y encanto.” (pág. 71).



Links:

La editorial, Abada : http://www.abadaeditores.com/web/index.php

Las obras de James, en inglés: http://www.gutenberg.org/browse/authors/j#a113







1 comentario:

No soy Benjamín Black dijo...

He escrito en el buscador de google.Henry James,Venecica,San Giorggio Maggiore...y me ha traido hasta tu blog.
No conocía el libro y ahora,a un mes de mi viaje a la Serenísima,me viene fenomenal tu comentario.
Gracias y un saludo.