miércoles, 9 de marzo de 2011

"La tormenta de nieve", de Johan Theorin


Acabé anoche muy tarde con el libro. Era imposible dejar para el día siguiente las últimas cien páginas aunque hoy hubiera que madrugar. Puede que con eso esté ya dicho casi todo. Siempre es un placer leer libros que te enganchen hasta el punto de sacrificar sueño y jaqueca matutina.

Theorin es un maestro de la intriga. Ya dejé constancia en estas páginas del buen sabor de boca que me dejó el título anterior de la saga de Öland, "La hora de las sombras". En esta ocasión, el resultado es igual o incluso aún mejor.

El argumento es apasionante. Os doy un resumen. Pero si vais a leer el libro os recomiendo que no leáis ni la contraportada porque suprime alguno de los golpes de efecto de la historia.

"Katrine y Joakim Westin deciden dejar atrás a Estocolmo y trasladarse a vivir, con sus dos pequeños hijos, a la idílica isla de Öland. Acaban de comprar una vieja casa señorial del siglo XIX, ligada a la construcción de dos faros cercanos a la casa. La mansión, a lo largo de su historia, desde su propia construcción, ha presenciado un sinfin de tragedias y muertes. Y los viejos del lugar cuentan historias de fantasmas. Luego de transcurridos apenas unos días de su nueva vida en la isla, una desgracia golpea a la familia. Y ya nada volverá a ser lo mismo."





Lo mejor, sin duda, el propio ritmo de la narración. La novela, más allá de los acontecimientos que se van sucediendo, que son menos de los que parece sobre todo al principio, va creando un clímax progresivo de tensión, en un ambiente cada vez más gótico, que culmina finalmente en la tormenta de nieve. Toda la novela es una preparación de esa escena central, magníficamente resuelta. Y si la acción se prolonga después de forma inesperada, resolviendo algunos enigmas, la verdadera catarsis se produce en esa escena central, en la que al final, los muertos dejarán en paz a los vivos. Magnífica.

Os dejo un link a una buena reseña.

http://ignacioescribano.blogspot.com/2010/06/darkest-room-by-johan-theorin.html

Por último. Habrá que añadir a nuestros detectives favoritos al único personaje que sirve de conexión entre los dos libros, un viejo capitán retirado, Gerlof Davidsson, que se convierte en pieza clave en la resolución de las dos historias.


domingo, 6 de marzo de 2011

"El manuscrito de nieve", de Luis García Jambrina



Ahora sí. Después de "El manuscrito de piedra" le toca el turno al manuscrito de nieve. Hay continuidad en los personajes, en especial en el protagonista, Fernando de Rojas, que tendrá que investigar esta vez los asesinatos de varios estudiantes. Pero sobre todo hay continuidad en los escenarios, en la presencia de la Salamanca clásica de finales del siglo XV como verdadera protagonista, pues no es sino en su historia donde el bachiller encontrará las razones enterradas de los asesinatos y donde tendrá que profundizar para evitar una nueva guerra entre bandos.

La novela vuelve a estar muy bien construida y muy bien resuelta. Incluso diría que mejor que la anterior, menos fantasiosa. Y el autor vuelve también a jugar con los personajes literarios, incluyendo esta vez a un joven Lázaro de Tormes, que desempeña un papel crucial en toda la historia. Juegan también su papel personajes históricos como la reina Isabel la Católica a quien el autor dibuja con un perfil mucho mas humano del habitual o Luisa (Lucía) de Medrano que tal vez fué la primera mujer profesora de Universidad de Europa. Tanbién Beatriz Galindo, preceptora de la reina o el arzobispo de Santiago, Alonso de Fonseca.

Pero por encima de todo, creo que vale la pena resaltar lo bien escrito que está el libro. Valga como muestra el arranque:

"Salamanca, 3 de febrero de 1498

Cuando caía la noche, Salamanca se transformaba en una ciudad muy distinta. No es que sus calles se despoblaran, como ocurría en otros lugares, para dar paso al silencio y a la oscuridad. Se trataba más bien de un cambio de caras, usos y costumbres. Poco a poco, aquellos ciudadanos que las ocupaban durante el día iban siendo sustituidos por otros más habituados a moverse entre las sombras; de modo que, a esas horas, lo habitual era cruzarse con bandadas de estudiantes camino de tabernas y garitos; con rufianes, jaques y prostitutas a la caza de clientes, a pesar de la prohibición de ejercer su oficio fuera de la Casa de la Mancebía; con ladrones, murcios y maleantes al acecho de posibles víctimas sobre las que dejarse caer; con mendigos, rotos y vagabundos en busca de refugio para pasar la noche; con amantes apresurados para no llegar tarde a la cita con sus impacientes amadas; y, cómo no, con grupos de embozados, bravucones y matasietes necesitados de pendencia y de sangre."


No sé si el bachiller Fernando de Rojas volverá a protagonizar nuevas aventuras. Pero si es de desear que el autor no tarde mucho en regalarnos nuevas andanzas de esa España que tan bien conoce.

Y para acabar, me parece oportuno traer aquí las palabras del inicio del Lazarillo, que bien podrían ser puestas en la portada de este cuaderno de lectura:

"Yo por bien tengo que cosas tan señaladas, y por ventura nunca oídas ni vistas, vengan a noticia de muchos y no se entierren en la sepultura del olvido, pues podría ser que alguno que las lea halle algo que le agrade, y a los que no ahondaren tanto los deleite. Y a este propósito dice Plinio que no hay libro, por malo que sea, que no tenga alguna cosa buena"

viernes, 4 de marzo de 2011

"Shutter Island", de Denis Lehane


Llego a "Shutter Island" desde "Mystic River", pero no desde la novela sino desde la magnífica película dirigida por el maestro Clint Eastwood. No he visto, por contra, la película del otro maestro, Martin Scorsese, sobre "Shutter Island". Así que he leído el libro sin más referencias que algún trailer visto hace tiempo. Pero el resultado no ha sido el mismo. Así como Mystic River me pareció una historia impresionante, perfectamente construida, esta novela me parece mucho más tramposa y efectista. Incluso previsible, pese a que pudiera pensarse lo contrario.

"Verano de 1954. El agente federal Teddy Daniels llega a Shutter Island, isla en la que está ubicado el hospital Ashecliffe, un centro penitenciario para enfermos mentales. Junto con su compañero, Chuck Aule, se propone encontrar a una paciente desaparecida, una asesina llamada Rachel Solando, a medida que un huracán azota la isla. No obstante, nada es lo que parece en el hospital Ashecliffe. Y Teddy Daniels tampoco.¿Ha ido hasta allí para encontrar a una paciente desaparecida? ¿O le han enviado para investigar los rumores acerca de los radicales métodos psiquiátricos que se utilizan en esa institución? Unos métodos que posiblemente incluyan la experimentación con drogas, pruebas quirúrgicas terribles, contraataques mortales en la guerra encubierta en contra de los lavados de cerebro soviéticos... "




Pese a que el planteamiento prometía ser interesante, no me ha gustado la historia. Mystic River me dejó literalmente sin aliento (magníficos Tim Robbins y Sean Penn). Pero las dos historias no tienen nada que ver. No insisto más.

¿Vale la pena seguir leyendo a Lehane?. Creo que aún le daré una nueva oportunidad.




Links: A una de las escenas de Mystic River:


domingo, 27 de febrero de 2011

"Jesús me quiere", de David Safier


Leí hace unos meses (abril 2010) la novela anterior de Safier, "Maldito Karma". Creo que escribí entonces algo así como que se lee rápido y a veces hasta te arranca una sonrisa, pero se olvida igual de rápido. Llego casi por casualidad a este segundo título y se puede repetir el comentario. Aunque esta vez, en un par de ocasiones, ha conseguido arrancarme la carcajada. Tiene su gracia esta crónica de la segunda venida de Jesús/Joshua al mundo, donde se encontrará con la protagonista, una especie de Bridget Jones de la que casi se enamorará. Pero no cuento más que no debo.

Safier introduce en el texto a un arcángel Gabriel humanizado, a un Satanás con aspecto de George Clooney y a Dios con aspecto de....... Emma Thompson. La verdad es que después de John Malkovich (Nespresso) y Morgan Freeman (Como Dios), la Thompson no es mala elección. Realmente los tres son divinos.

viernes, 25 de febrero de 2011

"Indignez vous!", de Stéphane Hessel


Una ola de indignación recorre Francia. Y las fuerzas de la vieja Europa se conjuran en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el fantasma de la indignación, de la rebeldía, de la no resignación.

No. Este pequeño panfleto de 3 euros que ha arrasado en todas las librerías, quioscos y redes de Francia no es el Manifiesto Comunista. Ni siquiera es especialmente profundo ni está especialmente bien construido. Pero está escrito desde la autoridad moral de un hombre de 93 años que formó parte del Consejo Nacional de la Resistencia. Y que a su edad no se resigna a aceptar como inevitables algunas ideas que parecen como incuestionables en la sociedad actual.

"On ose nous dire que l’État ne peut plus assurer les coûts de ces mesures citoyennes. Mais comment peut-il manquer aujourd’hui de l’argent pour maintenir et prolonger ces conquêtes alors que la production de richesses a considérablement augmenté depuis la Libération, période où l’Europe était ruinée ? Sinon parce que le pouvoir de l’argent, tellement combattu par la Résistance, n’a jamais été aussi grand, insolent, égoïste, avec ses propres serviteurs jusque dans les plus hautes sphères de l’État."

Stéphane Frédéric Hessel es un diplomático francés nacido el 20 de octubre de 1917 en Berlín. Combatiente de la Francia Libre, formó parte del Consejo Nacional de la Resistencia. Detenido por los nazis, fue deportado a Buchenwald donde fue liberado. Participó como secretario en la Comisión que elaboró en la ONU la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Luchador infatigable, hoy escribe con la mirada crítica de los años vividos y desde la insolencia que a veces proporciona la edad.

"De ces principes et de ces valeurs, nous avons aujourd'hui plus que jamais besoin. Il nous appartient de veiller tous ensemble à ce que notre société reste une société dont nous soyons fiers : pas cette société des sans-papiers, des expulsions, des soupçons à l'égard des immigrés, pas cette société où l'on remet en cause les retraites, les acquis de la Sécurité Sociale, pas cette société où les médias sont entre les mains des nantis, toutes choses que nous aurions refusé de cautionner si nous avions été les véritables héritiers du Conseil National de la Résistance."

Para Stéfhane Hessel, el verdadero motivo de base de la Resistencia fue la indignación. Y aunque hoy los motivos para esa indignación no son tan directos, tan evidentes como fueron contra el nazismo, su mensaje claro es buscarlos y los encontraréis. No resignaros. No aceptéis como inevitable lo que se presenta como inevitable. Indignaos.



La versión española aparecerá en marzo, con prólogo del maestro Jose Luis Sampedro.


Links: A la página de la editorial francesa que lo ha publicado:
 
http://www.indigene-editions.fr/ceux-qui-marchent-contre-le-vent/indignez-vous.html





domingo, 20 de febrero de 2011

"El tercer hombre", de Graham Greene




"Nunca se sabe cuándo va a caer el golpe. Cuando vi por primera vez a Rollo Martins escribí esta nota para mis archivos policiales de seguridad: «En circunstancias normales un tonto jovial. Bebe demasiado y puede provocar conflictos. Cuando pasa una mujer a su lado levanta la vista y hace algún comentario, pero tengo la impresión de que el asunto no le interesa. No ha crecido nunca y tal vez sea esa la razón por la que adora a Lime.» Escribí esa frase, «en circunstancias normales», porque le vi por primera vez en el funeral de Harry Lime. Era febrero, y los enterradores se vieron obligados a utilizar taladradoras eléctricas para abrir la tierra helada del Cementerio Central de Viena. Fue así como hasta la naturaleza hizo todo lo posible para rechazar a Lime, pero por fin se le pudo bajar y echamos tierra sobre él como si fueran ladrillos. Se cerró la tumba y Rollo Martins se fue con tal rapidez que parecía que sus piernas largas y delgaduchas quisieran echar a correr, mientras lágrimas de chiquillo corrían por su rostro de treinta y cinco años. Rollo Martins creía en la amistad y por eso lo que ocurrió después supuso para él un choque mayor de lo que habría sido para ustedes o para mí (para ustedes, porque lo hubieran achacado a una ilusión, y para mí, porque se me hubiera ocurrido en seguida una explicación racional, por equivocada que fuera). Si me lo hubiera contado entonces, cuántos problemas no se habrían evitado.

Si quieren comprender esta historia extraña y un tanto triste deben saber al menos algo de su trasfondo: la destrozada y lóbrega ciudad de Viena, dividida en zonas por las cuatro potencias: las zonas rusa, británica, norteamericana y francesa, marcadas únicamente por carteles de aviso, y en el centro de la ciudad, rodeada por el Ring con sus sólidos edificios públicos y su estatuaria ecuestre, la Innere Stadt bajo el control conjunto de las Cuatro Potencias. Cuando le llegaba el turno, cada Potencia «asumía el mando», por decirlo así, durante un mes en la antaño elegante Ciudad Interior y se hacía cargo de su seguridad; durante la noche, si eras lo bastante tonto como para malgastar tus chelines austriacos en un cabaret, era casi seguro que podrías ver al Poder Internacional en acción: cuatro policías militares, uno por cada Potencia, que se comunicaban entre sí, si es que se comunicaban, en el idioma común de su enemigo. No conocí la Viena de entreguerras y soy demasiado joven como para recordar la vieja Viena con su música de Strauss y su encanto fácil y falso; para mí era sencillamente una ciudad cubierta de ruinas sin dignidad, que en aquel febrero se convirtieron en grandes glaciares de nieve y hielo. El Danubio era un río grisáceo, liso y fangoso, que se veía a lo lejos, al otro lado del Segundo Bezirk, la zona rusa donde estaba el Prater destruido, desolado y cubierto de malas hierbas, con la gran noria dando vueltas lentamente sobre los cimientos de los tiovivos, que eran como piedras de molino abandonadas, el hierro oxidado de los tanques destrozados que nadie había apartado y los hierbajos mordidos por la helada, sólo cubiertos por una fina capa de nieve. No tengo suficiente imaginación para visualizar cómo fue antes, como tampoco puedo ver al Hotel Sacher's como algo diferente de un hotel de tránsito para oficiales ingleses, o la Kárntnerstrasse como una calle comercial de moda en vez de lo que era entonces, una calle en cuyas casas sólo se había reparado el primer piso. Un soldado ruso pasa con un gorro de piel y un fusil al hombro, unas cuantas busconas merodean en torno a la Oficina Norteamericana de Información y unos hombres con abrigo sorben un sucedáneo de café en los ventanales del «La Vieja Viena». Por la noche lo mejor es no moverse de la Ciudad Interior o de las zonas de Tres de las Potencias, aunque allí también se producen secuestros -esos secuestros que, a veces, nos resultaban tan inexplicables- de una muchacha ucraniana sin pasaporte, de un anciano más allá de la edad útil y, a veces, por supuesto, el de un técnico o de un traidor. Esa era a grandes rasgos la Viena a la cual llegó Rollo Martins el 7 de febrero del pasado año. He construido el caso lo mejor que he podido a partir de mis propios archivos y de lo que me contó Martins. Es lo más exacto posible -he procurado no inventarme ni una línea del diálogo, aunque no puedo garantizar la memoria de Martins-; dejando aparte la muchacha, es una historia fea, siniestra, triste y monótona, de no ser por el absurdo episodio del conferenciante del British Council."

Perdonad la larga introducción, ese primer capítulo de la versión escrita de "El tercer hombre", pero me apetecía reproducirlo porque es la mejor descripción posible del ambiente de la novela. Aunque desde el principio Greene estaba pensando en la película, escribió primero la novela para poder trabajar después el guión. Las posteriores correcciones de Greene, las aportaciones de Alexander Korda (productor) y seguramente también de Orson Welles, acabaron de enriquecer la historia hasta el punto de convertirla en una de las mejores películas inglesas de todos los tiempos. Por no hablar de la música inolvidable de Anton Karas.




He leído ahora la novela y he repasado la película. Como dice el propio Greene en el prólogo a una de las ediciones, "en realidad la película es mejor que el relato porque en este caso es el relato en su forma más acabada." Pero vale la pena también leer la versión inicial escrita porque el ritmo de la lectura es siempre más lento, más pausado que la mirada cinematográfica y permite descubrir más matices. 





Por cierto, uno de los diálogos más famosos de la película, el del reloj de cuco, no está en el libro.

"You know what the fellow said – in Italy, for thirty years under the Borgias, they had warfare, terror, murder and bloodshed, but they produced Michelangelo, Leonardo da Vinci, and the Renaissance. In Switzerland, they had brotherly love, they had five hundred years of democracy and peace – and what did that produce? The cuckoo clock."

Al parecer lo incorporó directamente Welles para alargar el diálogo de una escena en la que el director , Carol Reed, quería más duración en la parte de imágenes.

Si tenéis ocasión, vale la pena hacer la doble aproximación a un clásico que envejece muy, muy bien.






domingo, 13 de febrero de 2011

"Blanco nocturno", de Ricardo Piglia



Está francamente bien este "Blanco nocturno". No había leído antes nada de Piglia, a excepción de los fragmentos de diario que ha empezado a publicar El País, así que la expectación era máxima, sobre todo después de que el suplemento Babelia elevara este libro a la categoría de tercer mejor libro del año y mejor novela publicada en español en 2010.

"Tony Durán, nacido en Puerto Rico, educado como un norteamericano en Nueva Jersey, fue asesinado a co­mienzos de los años setenta en un pueblo de la provin­cia de Buenos Aires. Había llegado siguiendo a las bellas hermanas Belladona, las gemelas Ada y Sofía. Las cono­ció en Atlantic City, y urdieron un feliz trío hasta que una de ellas, Sofía, desertó del juego. Y Tony Durán continuó con Ada, y la siguió a la Argentina, donde en­contró su muerte. A partir del crimen, esta novela poli­cíaca muta y se transforma en un relato que se anuda en arqueologías familiares, que combina la veloz novela de género y la espléndida construcción literaria. El cen­tro luminoso del libro es Luca Belladona, constructor de una fábrica fantasmal que persigue con obstinación un proyecto demencial. La aparición de Emilio Renzi, el tra­dicional personaje de Piglia, le da a la historia una con­clusión irónica y conmovedora. Ricardo Piglia se confir­ma, incontestablemente, como uno de los escritores mayores en lengua española de nuestro tiempo."



El resultado de la lectura es que me ha gustado bastante. Es una novela singular, en la que por encima de la trama y de la investigación de un asesinato, importa la descripción de una pequeña sociedad rural en la Argentina profunda, sus personajes, sus contradicciones y su moralidad. Me ha parecido una novela excelente, que va enganchando más a medida que se avanza y con un final muy bien resuelto. Tal vez ese final es uno de los mayores atractivos de la novela. Recomendable. No sé si es la mejor novela en español del 2010 ya que todo es subjetivo, pero sin duda es uno de los buenos libros editados el año pasado. Habrá que volver a Piglia.

Algunos links:

A la reseña publicada inicialmente en El País:

http://www.anagrama-ed.es/PDF/Piglia%20NH%20476%20-%20El%20Pais%20col.pdf

A la página de los libros del año en Babelia:

http://www.elpais.com/especial/libros/