martes, 14 de septiembre de 2010

"Asesinato en el campo de golf (The murder on the links)", de Agatha Christie



Versión española

Mañana cumpliría 120 años Ágata Christie, la indiscutible reina del crimen. Así que los tres post siguientes son mi modesto homenaje a la autora.



“Asesinato en el campo de golf” (Murder on the links, en versión original) es la tercera novela de la autora, escrita en 1923. Volvemos a nuestro amigo Poirot y a su inseparable Hastings.

Poirot recibe una carta de Francia, con una petición de ayuda: el Sr. Renauld teme que su vida corra peligro y pide a Poirot que lo visite para investigar los acontecimientos. Poirot y Hastings acuden inmediatamente a Merlinville-sur-Mer, en el litoral norte francés, pero ya es demasiado tarde. Renauld ha sido asesinado la noche anterior y su cuerpo encontrado por algunos hombres que estaban trabajando en un campo de golf vecino. Poirot tomará la resolución del caso como una obligación personal, al no haber podido evitarlo, y más aún cuando en el transcurso de la investigación encuentre a un presuntuoso investigador francés, M. Giraud

Todo se complicará aún más cuando se cometa un segundo asesinato. Reaparece entonces una vieja historia de otro crimen cometido años atrás que tendrá muchas vinculaciones con el actual. Agatha Christie hace intervenir en la obra un complicado número de personajes, entre los que destacan tres jóvencitas (la hija de una persona vinculada con el asesinado, y dos gemelas actrices y acróbatas), que tendrán un papel protagonista en la resolución de los crímenes. La trama es compleja pero tendrá su final feliz: Poirot consigue solucionar todos los misterios, probando el detective belga que sus métodos ("las células grises)" son superiores a los de su colega francés. Como casi siempre, el móvil del crimen será el dinero. Y al final, Hastings encontrará su gran amor, aunque no se sabe si le durará. Habrá que seguir leyendo.

Mucho más sólida que la anterior, la novela es una obra típica de Agatha Christie, aunque tal vez resulta algo excesiva. La trama es demasiado complicada y pierde credibilidad en algunos momentos. Pero aún así resulta entretenida. Lo mejor, la rivalidad con el detective francés. Aunque Poirot sea belga, en el fondo la autora lo presenta siempre como el inglés perfecto, y por contra, Giraud es retratado como el prototipo de francés engreído y soberbio. Se nota que ahí la autora disfrutaba, y seguro que además, buscaba la complicidad de su público.

Resulta curioso el doble sentido que tiene el título actualmente, en el contexto de Internet, "The murder on the links", asesinato en los links. Habrá que tener cuidado con los enlaces.




English version

Tomorrow marks the 120 years of Agatha Christie, the undisputed Queen of Crime. The three following posts are my humble tribute to the author.


"Murder on the links” (“Murder in the golf course" in the Spanish version) is the third novel by the author, written in 1923. We return here to our friend Poirot and his inseparable Hastings.

Poirot receives a letter from France with a plea for help: Mr. Renauld fears his life is in danger and asks Poirot to visit him to investigate the events. Poirot and Hastings go immediately to Merlinville-sur-Mer, in the northern French coast, but it's too late. Renauld has been murdered the previous night and his body found by some men who were working on a nearby golf course. Poirot will take the resolution of the case as a personal obligation, having failed to prevent it, and even more so when in the course of the investigation he meets an arrogant French investigator, M. Giraud.

Everything will be complicated further when a second murder is committed. Reappears then an old story of another crime committed years ago that has many links with the current one. Agatha Christie involves in the story a complicated number of characters, among which stand out three girls (the daughter of a person connected with the murder, and two twin actresses and acrobats), which will have a leading role in solving the crimes. The plot is complex but will have its happy ending: Poirot gets to solve all the mysteries, proving the Belgian detective methods (“gray cells”) are superior to those of his French colleague. As usual, the motive is money. And finally, Hastings finds his true love, although it is unclear if it will last. We will have to continue on reading.

Better built than the previous one, the novel is typical of Agatha Christie, but perhaps is somewhat excessive. The plot is too complicated and loses credibility at times. But still it is entertaining. The best, the rivalry with the French detective. Although Poirot is Belgian in the background the author presents him along as the perfect English gentleman, on the other hand, Giraud is portrayed as the prototype of cocky and arrogant French. You can feel that the author enjoyed herself here, and surely also sought the complicity of her public.

It is curious the double meaning that the title takes now, in the context of Internet, "The Murder on the Links". Care should be taken with what we click on.

domingo, 12 de septiembre de 2010

"Los trenes de Pound", de Vicente Marco Aguilar



Lo malo de escribir bien de los amigos es que pueden pensar que lo haces precisamente por amistad. Y nada sería más injusto. Si "Los trenes de Pound" me ha gustado es precisamente porque es una buena novela, magníficamente escrita. Vicente Marco escribe cada vez mejor y la historia engancha desde el principio.


El punto de partida es atractivo. Cuando VM va a recoger su billete de tren a Hss, el taquillero se empeña en cambiarle el destino hacia Br con estancia en el famoso hotel Risman Pound. VM no acepta el cambio, pero pierde su tren. Y ya en casa descubre que el tren a Br ha tenido un accidente en el que han muerto al menos treinta personas. A partir de ahí se desencadena una larga serie de aventuras y situaciones, que tienen un componente claro de novela de misterio, pero en una atmósfera que tiene mucho de kafkiana. La historia está bien planteada, muy bien desarrollada y bien resuelta, aspecto éste último que no era fácil dada la complejidad de la trama.

Me han gustado especialmente dos aspectos del libro. Uno, el estilo, basado en frases cortas y bien construidas y enlazadas que le proporcionan un ritmo ágil. También los diálogos contribuyen a ese ritmo. Dos, la facilidad con la que la historia se desliza al absurdo sin acabar de separarse del todo del realismo y como vuelve a la realidad sin que acabe de perder del todo ese tono kafkiano. Por ejemplo, uno de los mejores fragmentos es la transformación de un ressort mediterráneo de lujo en algo parecido a la colonia penitenciaria.

Finalmente, puedo decir que si en general resulta enriquecedor conocer las circunstancias personales de un autor para acabar de entender su obra, en este caso la proximidad la hace no sólo más inteligible, sino especialmente divertida. Es una tendencia bien presente en la novela contemporánea introducir elementos de confusión o intersección entre la vida real del escritor y la obra. Imposible no pensar en Auster o en Vila-Matas. Esa interferencia entre la literatura y la vida está bien presente en "Los trenes de Pound" y es un elemento más de su atractivo. Por cierto, acabo de caer, ¿y si Vicente Marco (VM) no existe y la novela está escrita por otro de los alter egos de Vila-Matas (VM)?.

El libro, publicado por Eitorial Castalia, obtuvo el XII Premio Tiflos de Novela convocado por la Once. El jurado estaba compuesto entre otros por José Manuel Caballero Bonald, Luis Mateo Díez y Manuel Longares, jurado cuya composición puede enorgullecer especialmente al autor. Desde aquí, mi enhorabuena a VM por esta gran novela y mis deseos de que encuentre la tranquilidad y los escenarios adecuados para culminar la que ya es, cada vez más, una carrera literaria consolidada.

viernes, 10 de septiembre de 2010

"Lejos de Toledo", de Angel Wagenstein



Un descubrimiento de este verano.

Ya he hablado alguna vez en este blog de mi vinculación con los países del Este, y en particular con Bulgaria. Así que cuando, por absoluta casualidad, buscando en la red otro título de la editorial Libros del Asteroide, descubrí la existencia de una novela escrita por un autor búlgaro, de familia sefardí, que transcurría en buena medida en Plovdiv, no pude resistir la tentación. Y ha sido todo un descubrimiento.

En primer lugar el autor. Angel Wagenstein (1922) nació en una familia sefardí en la propia Plovdiv. Pasó su infancia exiliado en París por la militancia socialista y comunista de sus padres. Regresó a su país tras una amnistía y, siendo adolescente aún, entró a formar parte de una organización antifascista clandestina. Durante la segunda guerra mundial, participó en en diversos actos de sabotaje y fue internado en un campo de trabajo, del que consiguió huir para volver a unirse a los partisanos. Arrestado y condenado a muerte en 1944, se salvó gracias a la entrada del Ejército Rojo soviético. Finalizada la guerra cursa estudios cinematográficos en Moscú y empieza una larga carrera como guionista y director, con reconocimientos internacionales. Finalmente, en el año 2000 publica su primera novela, "El Pentateuco de Isaac", que es el inicio de una trilogía dedicada al destino de los judíos en la Europa del siglo XX. "Lejos de Toledo", publicada en 2002 es el segundo y "Adiós Shangai" (2004) el tercero. Las novelas son completamente independientes entre sí pero componen un mosaico que se complementa. Wagenstein vive hoy en Sofía, y es un escritor reconocido internacionalmente, con una cultura inmensa y una muy fuerte y atractiva personalidad. Sus raíces culturales son judías, pero también españolas, francesas o rusas, además de las propias búlgaras.



La novela es un viaje al pasado y al presente de Plovdiv, su ciudad natal, a través de los ojos de un personaje, Albert Cohen, búlgaro exiliado en Israel, que es un claro reflejo del propio autor. Con la excusa de un congreso, el protagonista regresa por unos días a su ciudad, y el reencuentro con su gente y con sus calles, le hace rememorar un mundo desaparecido, el de su infancia.


Para los que seguro que no conoceis Plovdiv, os puedo decir que es una de las grandes ciudades desconocidas de Europa. Fundada hace 6000 años, mucho antes que Atenas o Roma, en el año 342 a. C. fue conquistada por el rey Filipo II de Macedonia, padre de Alejandro Magno, que cambió el nombre de la ciudad a Philippopolis (Filipópolis). Más tarde se hizo independiente bajo el dominio de los tracios hasta que, incorporada al Imperio romano, su nombre cambió a Trimontim ("Ciudad de las tres colinas") y se convirtió en la capital de la provincia de Tracia. Cuenta con un magnífico teatro romano para 7,000 espectadores y numerosos restos tracios y romanos. Los búlgaros la conquistaron en el año 815, pero el nombre Plovdiv aparece por primera vez en el siglo XV. Conquistada por los otomanos, Plovdiv fue un importante centro de los movimientos nacionalistas búlgaros y la primera imprenta en idioma búlgaro se estableció en esta ciudad. La ciudad fuera liberada de los otomanos en la Batalla de Plovdiv en 1878. Durante el periodo de gobierno comunista que se estableció en el país a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, Plovdiv fue el centro de diversos movimientos democráticos que derrocaron finalmente al régimen pro soviético en 1989.

Como consecuencia de estos acontecimientos y de otros anteriores, como la existencia de un núcleo importante de emigración sefardí española en el siglo XV consecuencia de la expulsión de los Reyes Católicos y el mantenimiento de una población turca importante por la proximidad geográfica y la pervivencia cultural pese a la derrota de los otomanos, la ciudad se convirtió, hasta los acontecimientos que narra Cohen-Wagenstein en el libro, en un ciudad de convivencia de tres culturas, la judía, la musulmana y la ortodoxa, a la que se sumaban también otras minorías como la gitana.
 
 
 
 
 
 
La novela es la crónica de un mundo en equilibrio, del paraíso que es la infancia sobre todo en el recuerdo, y de la descomposición gradual de ese mundo, tras la guerra, por la imposición gradual de la dictadura comunista y la influencia de los cambios en el contexto mundial. El recuerdo más intenso de Cohen es el de su abuelo, Abraham el Borrachón, maestro hojalatero y gran cuentista, que se desenvuelve en su salsa trabajando para reparar los techos de las iglesias, de las mezquitas y de la sinagoga, mientras comparte tabernas y amores con los representantes de las tres religiones. Todo ese mundo se irá acabando. Poco a poco los gitanos serán expulsados, luego se tendrán que ir los turcos y finalmente, los judíos optarán por buscar la tierra prometida de Israel.  Pero además, también las familias burguesas serán afectadas por el cambio de régimen y la irracionalidad estalinista. Así que, del Plovdiv de la infancia apenas quedará nada. Pese a ello y aunque la imagen de la Bulgaria actual tampoco sale bien parada del todo, Cohen volverá a reencontrarse con el alma de la ciudad y con un amor de adolescencia, y su visión final, pesimista, triste y melancólica, deja entrever un punto de esperanza. Para Wagenstein o para el abuelo Abraham, lo único que da sentido a la vida es la esperanza, y de esa esperanza está llena el libro, pese a la tristeza que a veces lo inunda.
 
Un libro absolutamente excepcional. Si de todos los que he leído este verano me tuviera que quedar con uno sería con éste.
 
 
Os dejo con otra crónica encontrada en la red que completa mi visión. Como siempre, me disculpo por mi entusiasmo.
 


JESÚS MARTÍNEZ GÓMEZ

"Hay episodios históricos tan familiares a través de referencias textuales y de una extensa y variada fraseología, que cuesta reconocer, de pronto, hasta qué punto ha sido reducida la verdad a una contemplación paternalista, simple y, al cabo, maledicente. Ése es el caso de la diáspora sefardí, producida tras el decreto de expulsión firmado en 1492 por los Reyes católicos. Pero mucho me temo que tras esa torticera aproximación a nuestra conciencia, siempre se ha escondido la ignorancia de quienes preferían explicar “la expulsión del paraíso” con trasnochados planteamientos de difícil justificación.

Quizás, por ello, la primera impresión que se tenga al leer Lejos de Toledo (2002), última novela de Angel Wagenstein (Plovdiv, Bulgaria,1922), publicada por Libros del Asteroide, sea de asombro, al comprobar la firmeza de esa comunidad en la defensa de sus raíces, cultura, lengua o gastronomía; en definitiva, de una memoria colectiva que se ha alimentado con cada uno de los descendientes de esos primeros judíos arrojados a un exilio ignominioso y convertido a nuestra nación, a la suya, en un sueño, en un hilo invisible y común para los casi dos millones de sefardíes repartidos hoy por todo el mundo.

En Lejos de Toledo, el autor se sirve de un planteamiento narrativo sencillo como lo es la vuelta de Albert Cohen desde Israel a Plóvdiv, la ciudad búlgara donde nació, para asistir a un congreso. Una vez allí, le asaltarán los recuerdos de la niñez pasada junto a la abuela, Mazal, ejemplo de prudencia y pragmatismo, y el abuelo, Abrahan el Borrachón, personaje muy especial para el protagonista en el que se mimetizan la fantasía, la locuacidad y sabiduría fabuladora de quien no necesita la realidad para ser parte esencial de ella. Con ellos, otros habitantes del barrio de Ortà Mezàr, como el fotógrafo Kostaki y su taller Eternidad, capaz de detener el tiempo y atrapar en él para siempre el pulso de la ciudad, Mitko, compañero de juegos, hijo del profesor Stóichev o Madame Vartanian, pero, sobre todo y sobre todos, su hija Araxi, la niña de quien se enamora y nunca más sabrá, tras marchar ésta rumbo a París. Pues bien, todo ese mundo reaparecerá con estrépito entre las calles estrechas de la vieja judería, y al abrigo de unos reencuentros (el anciano Kostaki, Mitko, Araxi…) que enfrentarán el pasado y el presente del protagonista, de Albert Cohen y Berto, el niño al que el Bonachón enseñara que la esperanza era un estado del alma y que sin ella la vida carece de sentido alguno. De hecho, para Cohen sólo la esperanza y el amor por Araxi, con la que se reencuentra durante su estancia en Plòvdiv, pueden justificar el éxodo dramático de hace más de quinientos años.

En todo caso, Lejos de Toledo es una novela llena de ternura y nostalgia, que nos sumerge con humor e ironía en una cultura secular e irrenunciable y en un tiempo habitado ya sólo por los recuerdos, pero también por el amor íntimo y esencial que sostiene a las personas y a los pueblos. Lo hace con la prosa ágil, dinámica y directa del guionista que es y ha sido Wagenstein, un narrador al que hay que agradecerle su tardía incursión en la novela por ese dominio tan cinematográfico del ritmo narrativo y saber conducir al lector como si todo y nada fuesen una y la misma cosa, aquella esperanza que nunca abandonó a sus antepasados desde la bella ribera del Tajo a los puentes centenarios del Maritsa."


Links: A la página de Plovdiv en inglés en la Wikipedia:

http://en.wikipedia.org/wiki/Plovdiv



miércoles, 8 de septiembre de 2010

"El espejo de los espías", de John Le Carré


Sigo recuperando a Le Carré. Después de publicar en 1963 “El espía que surgió del frío”, la obra que supone para el autor el paso del escritor de novelas de misterio al especialista en el género de espías, Le Carré publica en 1965 su cuarta novela, “The looking-glass war”, traducida en España como “El espejo de los espías”. A diferencia de la anterior, el libro no consigue mucho éxito pese a ser un retrato absolutamente realista del mundo de la inteligencia y los servicios secretos.


La novela cuenta la historia de una organización o agencia del gobierno británico, sin un nombre específico, conocida como “El Departamento”, que proviene de la época de la Guerra Mundial donde sí que jugó un papel importante contra los nazis con una red de agentes en el terreno. La inercia y la burocracia han hecho que la agencia perviviera en el tiempo dedicada a tareas más administrativas y burocráticas y se quedara atrás frente a la expansión de la línea principal de la inteligencia británica en esa época, el Circus, dirigido por “Control” y con la progresiva mayor presencia y dedicación de Smiley.

Por circunstancias, el Departamento se encontrará con algunas evidencias débiles y bastante precarias de que los rusos están queriendo instalar misiles en Alemania Oriental, cerca de la frontera. En plena guerra fría, con la crisis cubana todavía reciente, los viejos espías creen que ha llegado la oportunidad de recuperar su protagonismo y empiezan a preparar una misión en secreto, sin informar a los primos del Circus.

Para ello, reactivarán a uno de sus agentes de la segunda guerra mundial, Fred Leiser, un polaco afincado en Inglaterra, para que se infiltre en la frontera y les proporcione la información. A partir de ese momento asistimos al entrenamiento del agente, con una descripción realista de los métodos y técnicas empleadas en la época, pero también con una pizca de ironía británica por parte del autor, al poner en evidencia los métodos anticuados del Departamento. Al final y no sigáis leyendo si no queréis saber como acaba, Leiser cruzará la frontera, pero toda la operación se convertirá en un desastre, pues tendrá que matar a un guardia y a partir de ahí, la falta de dominio del terreno y lo anticuado de los sistemas de comunicación le pondrán al descubierto de inmediato. El Circus, que pese a todo estaba al tanto de la operación, la encubrirá y abandonará a Leiser a su suerte.


Como siempre en Le Carré lo más importante es el factor humano, las relaciones entre las personas y sobre todo, la motivación, el análisis de las causas profundas por las que la gente hace lo que hace, en especial cuando se trata de situaciones personales que rozan límites de riesgo o compromiso. El autor siempre maneja con maestría la dialéctica entre la Historia con mayúsculas y las vidas cotidianas que forman parte de esa historia, las vidas minúsculas de los que a veces acaban siendo héroes o villanos en la misma, y en ocasiones incluso pueden modificar su curso, aunque en este último aspecto también la visión de Le Carré es pesimista o escéptica.

Aunque no es la novela más entretenida del autor, se deja leer y desde luego es imprescindible para conocer el funcionamiento de los servicios secretos de la época y el clima en que actuaban. Pese a que Smiley también aparece en el libro, juega apenas un papel secundario.

Sólo para fanáticos de Le Carré como yo.

lunes, 6 de septiembre de 2010

"Siete casas en Francia", de Bernardo Atxaga


Acabo de terminar Siete casas en Francia, la última novela publicada por el escritor vasco Bernardo Atxaga. Es una novela atípica en su trayectoria. Transcurre en el Congo belga, en 1903, en un campamento militar situado junto al río Congo, dedicado a controlar la explotación de caucho. La novela cuenta la vida en el campamento y los cambios que supondrá la llegada de un nuevo militar, Chrysostome Liege, de carácter difícilmente compatible con el resto de sus compañeros. Con un fuerte sentimiento religioso, casi misógino, disciplinado y sobre todo un gran tirador, el contraste de su personalidad con buena parte de los militares y en particular con la del ex-legionario Van Thiegel, borracho, mujeriego y cruel, acabará llevando al enfrentamiento y al drama. Todo ello en medio de una galería de personajes bien construidos, entre los que destaca el comandante del puesto, el capitán Lalande Biran, culto ( poeta aficionado) y ambicioso (desvía partidas de caoba y marfil para que su mujer pueda cumplir su deseo de adquirir las siete casas en Francia que dan título al libro).




El libro está muy bien escrito y va atrapando poco a poco, en particular en su tramo final, en el que engancha abiertamente. Se lee muy bien. Pero no acaba de convencer. La impresión es que Atxaga, deseoso de cambiar de escenario, de salir de su entorno vasco, en lo que me parece una cierta obsesión entre los escritores vascos actuales de buscar nuevos caminos, se dedica a narrar una historia que le atañe más bien poco, en la que no se implica. Y la consecuencia es que a la historia le falta alma. Es como si fuera un ejercicio de buena narrativa, pero que igual podía estar hablando del Congo belga que de Oriente Medio. Bien resuelta, bien escrita, pero distante. Completamente distinta a la implicación, al sentimiento que se refleja en la mayor parte de la obra de Atxaga que he leído y que siempre me ha gustado. Habrá que dejar pasar un tiempo y leer alguno de los libros que me faltan del autor, en particular “El hijo del acordeonista”. En cuanto a Africa, me sigo quedando con "El corazón de las tinieblas".

 
Os dejo un enlace a un blog amigo que acaba de publicar también una reseña sobre la obra y da una información más completa que la mía. Creo que coincidimos básicamente en la opinión:
 
http://cuentatelavida.blogspot.com/2010/09/siete-casas-en-francia-de-bernardo.html

sábado, 4 de septiembre de 2010

"La pirámide", de Henning Mankell




Última entrega en principio de la serie Wallander. Mankell la publica en 1999 como broche del ciclo, como epílogo final por un lado y a modo de prólogo también, porque las cinco historias que componen el libro transcurren realmente antes del inicio de la serie, antes de "Asesinos sin rostro". Sirven para completar la biografía previa del comisario y sus relaciones familiares y para completar algunas referencias permanentes que aparecían en otros de los títulos de la colección: por ejemplo, el famoso viaje a Egipto del padre, al que tiene que ir a rescatar, y la cuchillada que casi le cuesta la vida y a la que siempre hace referencia Wallander con la frase ya clásica de que hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir. Lo menos creíble de esta reconstrucción es la relación con su mujer, mucho peor construída en todo el ciclo que las vinculaciones con su padre y con su hija.


Mankell escribe en el prólogo una de sus frases más famosas;


Hasta que no terminé de redactar la octava y última parte de la serie sobre Kurt Wallander (Cortafuegos), no caí en cuenta de cuál era el subtítulo que, en vano, había estado buscando para ella sin cesar. Una vez que todo lo relativo a Wallander o, al menos, la mayor parte, pertenecía al pasado, comprendí que ese subtítulo debía ser, lógicamente, Novelas sobre el desasosiego sueco.”


Aunque las historias cortas de "La pirámide" hablan más de la vida de Wallander que en otras ocasiones, el trasfondo es siempre el mismo que obsesivamente ocupa al autor. ¿Cual es el futuro de la sociedad sueca, del paraíso socialdemócrata construido a lo largo de generaciones y a cuyos síntomas de deterioro hemos ido asistiendo a medida que también envejecía el comisario y que hemos acabado de leer en el sinfín de nuevos autores que han crecido a su sombra?. Mankell apunta siempre más preguntas que respuestas, transmitiendonos precisamente su desasosiego, utilizando una palabra que sin duda proviene de su contagio con la cultura portuguesa con la que convive en Mozambique. Imposible no acordarse del "Libro del desasosiego", de Pessoa. Tal vez su respuesta haya sido precisamente esa apertura a Africa, a otros mundos y otras culturas.


El libro, sin duda, imprescindible, aunque tal vez sólo para fanáticos.


Como es sabido, diez años después, Mankell ha retomado al personaje y ha publicado una nueva novela: "El hombre inquieto". Debo reconocer que me da miedo empezarla, por si me defrauda. Así que dejaré pasar un cierto tiempo, al menos que salga en bolsillo, por ejemplo, para leerla.





miércoles, 1 de septiembre de 2010

"84, Charing Cross Road", de Helene Hanff


Aunque las grandes novelas son para el verano, también estos días se prestan a las lecturas cortas y a recuperar textos que se han quedado por el camino. Una de las pequeñas joyas rescatadas ha sido este "84, Charing Cross Road" del que había oído hablar muchísimo. El libro es realmente una selección de la correspondencia mantenida durante casi veinte años entre la autora, Helene Hanff, una escritora americana autodidacta y rebelde y el personal de una pequeña librería londinense especializada en libros viejos y usados, Marks & Co, ubicada en la ya famosa dirección que da título a la obra, destacando en particular la relación con uno de los empleados, Frank Doel.


El eje principal del libro no es más que la amistad y el amor por los libros. Pero a partir de ahí, con la fuerza que da la sencillez y la autenticidad, la novela consigue emocionar. Creo que todo buen amante de los libros debe leer esta historia, divertida a ratos, triste en otros momentos y conmovedora en conjunto.


La novela dió pie a una magnífica película, que pese a haber visto, no había relacionado hasta ahora con el libro, ya que se estrenó en España como "La carta final". Estaba protagonizada por unos maravillosos Anne Bancroft y Anthony Hopkins y conseguía recrear muy bien el tono de la historia, gracias al excelente trabajo de los dos actores.


Links: A una página actual en la red dedicada a la librería:

http://www.84charingcrossroad.co.uk/