miércoles, 7 de octubre de 2009

"Drive", de James Sallis



Voy a ser rápido con este "Drive". Es la típica novela negra que no me gusta. Personajes demasiado simples. No digo que esté mal escrita, pero incluso el estilo es demasiado tajante, seco. Novela sin intriga, sólo de situaciones. Se lee bien (es corta), y se puede olvidar. Se podría decir que no me ha conducido a ninguna parte.





sábado, 3 de octubre de 2009

"Pálido criminal", de Philip Kerr


Segunda entrega de la tetralogía Berlin Noir. No voy a añadir mucho más a lo dicho anteriormente sobre "Violetas de Marzo". De nuevo tengo esa sensación ambivalente. Quizás, como decía Susana en su comentario, la ambientación y la trama detectivesca lo hacen irresistible desde su arranque y es imposible dejarlo. Pero a la vez, deja una ligera sensación de falta de verosimilitud. Y eso que, justo es decirlo, este segundo volumen es para mí claramente superior al primero. Pero pese a todo, me deja un cierto regusto de insatisfacción.

Contradicción permanente como véis.




miércoles, 30 de septiembre de 2009

"Soria Moria", de Espido Freire



Isabella de Betancourt y Dolores Hamilton son dos adolescentes pertenecientes a la alta burguesía británica instalada en Tenerife a finales del siglo xix. Su vida ha transcurrido apacible y regalada, con el único objeto de casarse y perpetuar con su matrimonio el juego de alianzas e intereses que han diseñado para ellas sus mayores.La llegada a la isla de Scott y Thomas, dos muchachos de su edad, cambiará sus vidas y les hará enfrentarse por primera vez con las rígidas normas sociales de sus familias y de su clase. En vano tratarán de refugiarse en Soria Moria —un lugar mítico de los cuentos nórdicos, a salvo del tiempo y de la muerte—, pero ya ha pasado el momento de la imaginación y de los juegos infantiles, y la realidad se impone con la llegada de la edad adulta. Y por si eso fuera poco, el año 1914 está a punto de comenzar, y con él una guerra de proporciones hasta entonces desconocidas…



Hasta aquí la transcripción de la contraportada del libro. Un comienzo prometedor, resuelto a mi gusto, a medias. No había leído hasta ahora casi nada de Espido Freire. Y me he encontrado con una buena escritora, que sabe plantear una situación interesante, creando un ambiente propio casi de la novela romántica inglesa, a la que le falta sin embargo un punto de elegancia y un cierto dominio del lenguaje.

Hay partes de la historia bien apuntadas, como todo lo que hace referencia a Soria Moria, ese lugar mágico, proveniente de uno de los cuentos clásicos de la tradición literaria noruega, en el que se refugian los adolescentes huyendo aún de la madurez. Y también el ambiente opresivo de la época, y el juego de las presiones familiares y las estrategias de noviazgo-matrimonio, como elementos fundamentales de la progresión social.

Pero a la vez, hay algún exceso argumental, tal vez innecesario. La muerte de la niña, por ejemplo, sería más propia de la tradición gótica que de la romántica, y creo que distorsiona todo el resto de la historia, precisamente porque no parece tener consecuencias. O la completa inexistencia de los personajes masculinos.



Ilustración de Soria Moria


Es evidente que Espido Freire no es Jane Austin (espero que ella tampoco se lo crea), pero si se acepta ese principio fundamental, Soria Moria acaba siendo una bonita y triste historia, de una escritora interesante.


A la versión inglesa del cuento original noruego: "El castillo de Soria Moria": http://www.surlalunefairytales.com/authors/asbjornsenmoe/soriamoriacastle.html

viernes, 25 de septiembre de 2009

"Vida y destino", de Vasili Grossman




Como decía Antonio Muñoz Molina en un comentario publicado en "El País", las grandes novelas son para el verano. Así que, casi justo con el final del verano y apenas antes de la entrada de este otoño que se anuncia como todos, a la vez triste y maravilloso, acabé por fin de leer la famosa novela de Grossman.

Dado que poco se puede añadir a lo mucho que se ha escrito sobre esta novela, dejo al final unos cuantos enlaces a varias reseñas de verdad interesantes y que vale la pena leer. Yo apenas voy a añadir algunas reflexiones personales.

La primera, como lector. Me he sentido muy bien al acabarla, porque es evidente que el mundo se divide entre los que han leído (y acabado) "Vida y destino" y los que no. Aunque esto es broma, sí es cierto que he tenido la sensación a veces de que era la típica novela que había que leer, novela objetivo, meta, criba de lectores serios y de lectorcillos de novela negra y demás zarandajas. Y esto a mí siempre me produce una enorme rebeldía, ya que defenderé siempre, que en lectura como en muchas otras materias no obligadas, la única guía que vale es la del placer de leer, el disfrutar con lo que se está leyendo o escuchando.

Dicho esto, pues, debo añadir que si he acabado el libro es porque realmente merece la pena. Es una de las mejores novelas que he leído en estos últimos años. Auténtica novela río, es un libro que arrastra pero no absorbe. Salvo algunos fragmentos magistrales, en los cuales no puedes parar de leer, el resto tiene un ritmo desigual, y a veces se hace demasiado lento. La excesiva fragmentación de la historia, de los personajes, de las situaciones, a veces también le hace perder la fuerza narrativa. Es por tanto, un libro difícil. Y a veces duro. Pero a la vez, tiene una fuerza tal, que pese a todo te lleva a no tirar la toalla. A descansar y combinarlo si hace falta con otras lecturas, pero acabar volviendo porque la intensidad del libro es apasionante. Por un lado, el momento histórico concreto, el período que se centra en la batalla de Stalingrado. Y por otro, el análisis y disección del nazismo y del estalinismo, y en particular de este último. Respecto al primero la aproximación es más tangencial, excelente, pero centrándose en los aspectos ya más duros del mismo. Por el contrario, la narración de la vida en la Unión Soviética es muchísimo más personal, interiorizada. Está contada con la profundidad de haber sido protagonista y desde el desencanto más terrible.

Hay historias imprescindibles, y ya seguro inolvidables: el episodio de la cámara de gas, narrado desde dentro; la historia de la casa 6/1; el encarcelamiento de Krimov, auténtico proceso en mejor tradición kafkiana; la evolución y contradicciones del científico Shtrum; la carta de su madre desde el gheto y el campo de concentración; la historia de Zhenia y su relacion con Novikov y con Krimov. Es curioso, pero a medida que estoy escribiendo me vienen a la cabeza más y más historias. Por ejemplo, las breves apariciones en escena del propio Hitler y Stalin, me parecen magistrales. O también la recreación del ambiente de sospecha permanente, de miedo a la delación, de autorepresión interiorizada que significó el estalinismo. Las relaciones entre los comisarios políticos y los militares, el conflicto permanente entre el poder político, la autoridad, y la propia racionalidad de las decisiones. Magistral la escena en que Novikov retrasa ocho minutos la salida de sus tanques para destruir un punto peligroso y evitar víctimas, es felicitado en público y delatado inmediatamente por desobediencia.

Creo que todos estos puntos, y muchos otros que me dejo, pero que me van viniendo a la cabeza a medida que escribo, hacen que sea una de las mejores novelas que he leído últimamemente, y que pueda recomendarla sin ninguna duda.

Y al final, Grossman deja la sensación última, de que aún en medio de la guerra más terrible, de la represión, de la tristeza, del dolor, del hambre, al final siempre hay un hueco a la esperanza y a la confianza en el ser humano.


Me ha parecido especialmente interesante la historia del manuscrito, que recoge en parte la Wikipedia:

"Después de que Grossman presentara el manuscrito para su publicación en la revista Znamya, la KGB asaltó su apartamento. Fueron confiscados los manuscritos, copias en papel carbón, cuadernos de notas, así como las copias mecanografiadas e incluso las cintas de máquinas de escribir. Siendo la época del deshielo jrushchviano post-estalinista, Grossman escribió a Nikita Jrushchov: 'Le pido que devuelva la libertad a mi libro, pido que mi libro se discuta con editores, no con los agentes de la KGB. ¿Qué sentido tiene que yo sea físicamente libre cuando el libro al que he dedicado mi vida es arrestado?... No renuncio a él... Pido libertad para mi libro.'

El 23 de julio de 1962, el jefe ideológico del Politburó Mijaíl Súslov dijo al escritor que de publicarse, el libro haría más daño a la Unión Soviética que el Doctor Zhivago de Pasternak. Suslov notificó a Grossman que su novela no podría publicarse en al menos doscientos años. El comentario pone en evidencia tanto la presunción del censor, como el reconocimiento de la perdurabilidad del valor literario de la obra. Grossman murió en 1964, sin saber si su novela alguna vez sería leída por el público. Se publicó finalmente en 1980 en Suiza con la ayuda de disidentes soviéticos: Andrei Sajarov en secreto fotografió páginas del borrador conservadas por Semión Lipkin, y Vladímir Vóinovich consiguió sacar a escondidas las películas al extranjero. Cuando Mijjaíl Gorbachov inició su política de glásnost, la novela fue finalmente publicada en territorio ruso en 1988 en la revista Oktyabr y en forma de libro."

Hay muchas reseñas excelentes en la red. Os dejo dos buenos enlaces que me han gustado especialmente:



http://www.labitacoradeltigre.com/2007/12/13/vida-y-destino/


Y dejo otro enlace a la página del historiador inglés Antony Beevor, y en concreto a su obra "Un escritor en guerra: Vasili Grossman en el ejército rojo, 1941-1945". Beevor utilizó en gran medida los testimonios y notas del propio Grossman para escribir su excelente libro sobre "Stalingrado":

miércoles, 23 de septiembre de 2009

"Verano en el lago", de Alberto Vigevani


"Chi è stato, anzitutto, Alberto Vigevani? Non posso che rispondere: un poeta, anzi: un poeta che ha scritto romanzi"

Este es otro delicioso librito de Editorial Minúscula. Alberto Vigevani (1918-1999) es un extraordinario escritor y editor milanés, apenas conocido y editado en España. Amigo de gentes como Calvino, Einaudi o Mondadori, esperemos que esta primera muestra de su escritura anime a nuevas ediciones en el futuro. Y como recojo en la frase inicial, Vigevani es por encima de todo un poeta, un poeta que ha escrito novelas.

Como escribe Vigevani en las páginas finales del libro, "El verano había sido distinto a los anteriores : las últimas vacaciones de la infancia."

Este "Verano en el lago", transcurre por supuesto en el lago Como, el lago elegante y plácido de los milaneses, y es de nuevo, como tantas otras obras, un relato de fin de infancia y despertar de la adolescencia. De tránsito del paraíso infantil al inicio de los deseos y de la irrupción de todas las dudas y los interrogantes sobre la propia vida. Y por supuesto , del inicio de la presencia del amor, aún en formas inmaduras, mezcla de puro deseo y de enamoramiento platónico, admirativo, y también de nuevas formas de amistad pero también de soledad. En este caso, en forma incipiente la atracción sexual con la criada Emilia y el amor bucólico, platónico, con la madre de Andrew.


Pero sobre todo, lo que hace memorable este "Verano en el lago" es la elegancia de su escritura. Tanto en la descripción de los personajes como en la delicadeza en la expresión de los sentimientos. Por no hablar de la perfecta descripción de los paisajes, que reflejan una placidez y belleza absolutamente perfectas.


No es fácil seleccionar fragmentos que hagan justicia a lo que querría decir, pero a lo mejor algunas frases, que ni siquiera estoy seguro de que sean las más adecuadas, pueden dar alguna idea de ese estilo pausado y elegante:

"Estaban todo el día juntos. El cielo era ahora de un azul delicado."
"Apenas retenía de todo ello impresiones, imágenes bellas: los fuegos, las luces despertaban en su ánimo la ávida aspiración a formas serenas, a encantos sin peso, a un viento limpio que barriera la confusión del verano, las ambiciones insatisfechas, la languidez de los ojos negros de Emilia. Le hacía compañía la barca: ligera y pintada de blanco, el palo esbelto, las poleas tensando las jarcias, a Giacomo le parecía el espejo empequeñecido de sus deseos, mientras se balanceaba en la ola que una motora arrojaba contra el espigón del Lido. Contemplaba el esforzado afán del agua en el fondo de cantos grises, entre los cuales, palideciendo, se afilaba alguna esquirla de ladrillo. Lo sacaban así de su ensimismamiento el grito de un niño, una llamada, las explosiones de un motor fueraborda. En la curva del paseo, tras las frondas de los tilos, aparecía la proa de una embarcación blanca que doblaba hacia la otra orilla, dejando una estela que se cerraba poco a poco."

"Las manchas de los árboles se alargaban, perezosas aún, sobre la hierba."

"El lago estaba claro, tenues luces acariciaban los jardines, las cortinas festoneadas de las villas; penetraban por entre las copas de los pinos en las pendientes con bancales; repiqueteaban en los cristales de los grandes invernaderos que parecían pabellones, con los armazones de hierro pintados de blanco y los tejados adornados con agujas. Sobre Bellagio corrían nubes indolentes."

"De las vacaciones guardaba impresiones tan vivas que no parecían formadas por recuerdos, sino ventanas de luz abiertas al futuro."

Para acabar, me gustaría señalar en especial la excelente traducción de Francesc Miravilles, que ha sabido mantener o incluso quién sabe, mejorar, la dulzura del texto original.



Links: Al a página sobre el autor en la wikipedia, en italiano: http://it.wikipedia.org/wiki/Alberto_Vigevani

sábado, 19 de septiembre de 2009

"Violetas de Marzo", de Philip Kerr







En primer lugar, y como he visto avisar a algún otro colega, que conste en acta que no tengo ninguna relación con RBA. Aunque tendré que empezar a plantearme si les pido comisión. El caso es que después de Ross Macdonald, el número cuatro de la colección Serie Negra era "Los unos y los otros" de Philip Kerr. Y como resulta que ese título es la cuarta parte de la denominada Tetralogía de Berlín, ciclo de novelas basada en la figura de Bernard Gunther, decidí empezar por el principio. Sobre todo porque las referencias eran buenas. Además, la editorial acabó otorgando el III Premio Internacional de Novela Negra la semana pasada, a un nuevo libro del autor, que ha resultado ser la sexta entrega (sic) de la citada Tetralogía.


"Violetas de marzo" es pues, el primer libro de la serie de Gunther, un detective privado que vive y trabaja en el marco de la Alemania nazi. El título hace referencia a todos aquellos que se subieron al carro del Partido Nacionalsocialista a partir de la toma del poder, arribistas interesados que como tantas veces sucede, superaron en entusiasmo y crueldad a los propios afiliados iniciales, aunque sólo fuera para no resultar sospechosos. La investigación de un robo y de la desaparición de la hija de un poderoso industrial, dará pie a una historia complicada, en el que se mezclan la Gestapo, las SS, los Juegos Olímpicos, las complejas relaciones entre los poderosos (Goering, Himmler, Heydrich), los campos de concentración, las mafias, etc,... Todo ello en el marco de un Berlín magníficamente descrito, en el que se percibe un excelente y profundo trabajo de documentación.


Sin embargo, el resultado final es contradictorio para mí. Por un lado, debo reconocer que me lo he pasado bien leyéndolo. Está bien construido y se lee rápido, porque la historia atrapa enseguida. Además, el marco de la ciudad es apasionante, sobre todo cuando Berlín es otra de mis ciudades favoritas, sobre la que algún día tendré que volver. Y más en ese momento histórico.


Por contra, el personaje es excesivo, poco creíble, pese a los intentos de Kerr para justificar su periviencia. Acaba siendo un Marlowe pasado de rosca, que en la Alemania nazi real no hubiera durado dos telediarios. Y al sentido del humor de Kerr le falta la brillantez de Chandler. En conjunto, al menos esta primera entrega, no me ha resultado sólida.


Pese a ello, y precisamente por lo que decía antes, (la facilidad de lectura y el marco en el que se ambientan), creo que voy a intentar leer el resto de la tetralogía. Ya os contaré. Aunque en este caso, especialmente, me gustaría conocer más opiniones, sobre este libro y sobre el resto de la obra de Kerr. ¿Está sobrevalorado?. ¿El Premio os parece merecido, o es sólo autopromoción de la editorial?.








martes, 15 de septiembre de 2009

"El martillo azul", de Ross Macdonald



Hammett, Chandler, Macdonald. El triunvirato de la novela negra. El primero, el creador o casi del género de detectives. El segundo, un clásico entre los clásicos. Tal vez, el que marca el tono definitivo. Y el tercero, la madurez, sin tanta dureza como en Hammett y con menos sarcasmo que en Chandler, pero igual de profundo y de atractivo. Lew Archer, el más duradero de los detectives, ecologista, desengañado, psicólogo. El detective triste.

Si al hablar de Burnett me atrevía a decir que, al menos para mí, había envejecido mal, todo lo contrario me ha ocurrido con Macdonald. Releer al cabo de los años "El martillo azul" ha sido un placer, que lo único que hace es darme ganas de buscar en los desvanes, al fondo del tercer nivel de alguna de mis estanterías, no sé muy bien donde, pero seguro que están ahí, porque seguro que no los he podido tirar, de ningun manera, ni perder en algún traslado, ni prestar, ni nada de nada, de recuperar decía, "El hombre enterrado", "El caso Galton" o "La bella durmiente".


"The blue hammer" es la última novela escrita por Ross Macdonald, donde un Lew Archer ya sesentón vuelve a intervenir, como casi siempre, en una historia de familia. La búsqueda de un cuadro robado, hará que como en gran parte de sus novelas, descubramos los secretos enterrados del pasado, que van aflorando de una forma casi natural, casi como si el detective, más que de investigador, actuará de gran psicoanalista, y lo único que necesitará fuera ir de un lado a otro, para propiciar que los distintos actores, se decidieran de una vez a aflorar sus viejos demonios interiores.


Me ha gustado especialmente la figura de un Archer desencantado, que pese a todo es capaz de nuevo de enamorarse. Quizás porque el tono de su desencanto no es el de la impotencia, sino el de una dignidad humilde, que además prácticamente ha renunciado a juzgar. Pero no ha renunciado a la esperanza.



He recogido algunas frases de la novela, por dar una idea del tono general, pero ni de lejos reflejan la intensidad de la obra. Para mí, sin duda, Macdonald es uno de los grandes y hablo de la literatura, no sólo de la novela negra.



Así, frente a las dudas sobre la búsqueda de sí mismo, sobre el conflicto permanente entre introspección y acción:


"Estaba muy cansado y me dejé atrapar por las preguntas y, de pronto, descubrí que me inquietaban. Eran los mismos interrogantes que yo me había formulado, aunque nunca precisamente en esos términos. Después de todo, quizás la verdad que yo estaba buscando nada tenía que ver con el mundo. Había que subir a la montaña y esperarla, o encontrarla en uno mismo.


Pero en el mismo momento en que temporalmente consideraba la idea, miraba las luces de Copper City, enmarcadas por la entrada del cañón, y planeaba lo que haría a la mañana siguiente."

O sobre su profesión:


"Yo elegí esta profesión, o ella me eligió a mí. Me obliga a bucear en el dolor humano, pero no quiero cambiar de trabajo."



O sobre la presencia permanente del pasado:


"Mientras avanzábamos por el sendero, y nos hundíamos en las sombras vespertinas de la casa, sentí el peso del pasado como una atmósfera muy densa que me impedía respirar."


Pero especialmente me ha gustado este último párrafo, que además es el que da sentido al título del libro, y que es un auténtico canto a la esperanza y a la voluntad de vivir. Es el final del penúltimo capítulo, pero merecería ser el final del libro y el final de su obra.



"Betty bostezó y volvió a dormirse. Permanecí despierto y contemplé su rostro, que empezaba a perfilarse en la lenta alborada. Un rato después pude ver el pulso azul y regular de su sien. El latido del martillo silencioso que significaba que aún vivía. Confié en que el martillo azul jamás se detuviera."





Links: Para quien quiera profundizar en la obra de Ross Macdonald, os dejo un enlace excelente que he encontrado en la red y que me ha gustado especialmente. A veces no vale la pena añadir mucho a lo que han escrito otros, sobre todo cuando lo hacen mejor que uno mismo.




http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Santullo/MacdonaldRoss.htm