lunes, 8 de febrero de 2010

"El espía que surgió del frío", de John Le Carré



Hay temporadas en que no se tienen ganas de escribir. Aunque casi siempre saco el tiempo de leer, entre avión y avión, o a deshoras, o luchando contra el ordenador que cada vez se vuelve más tirano, hay rachas en las que no consigo la tranquilidad o la motivación para dejar aquí o en vuestros blogs, memoria escrita de lo leído. Por eso de vez en cuando hay que acumular textos y hacer inventario. Mientras va llegando el próximo, sí que me apetece dejar constancia de una nueva experiencia. En Navidades me regalaron un libro electrónico o digital, o como se llame, concretamente el Sony Reader, que se comercializa en Francia y en EEUU. Y acabo de terminar de leer mi primer texto en ese formato o soporte. Así que, ¿puedo decir que he leído un libro?.

Me gustaría conocer vuestras experiencias, pero puedo decir que me he ido acostumbrando cada vez mejor, y que aunque al principio me resultaba algo frío e incómodo, en estos momentos me parece utilísimo. Mucho me temo que aunque en nuestra generación no acabará de triunfar, para las próximas será más que habitual. Y que los editores se equivocarán si no se suman cuanto antes a ese futuro. Por supuesto, tengo claro que no sustituye al placer de tener al libro como objeto en la mano, y al placer de ubicarlo entre el orden y el caos, en nuestra biblioteca, para poder volver a él de vez en cuando. O al disfrute del paseo demorado por las librerías, a la caza de novedades o de textos inesperados. Pero por contra, la lectura del texto puro, sin envolturas, diría casi que sale reforzada. Y por supuesto, como sustituto futuro de los libros de texto, no tiene precio. Ya pueden empezar a reconvertirse los fabricantes de mochilas. Por lo demás, el mayor problema actual es la dificultad de conseguir títulos en castellano, bien por la división del mercado y la no existencia de un standard claro, o por la falta de apuesta de los editores. Creo que se va a corregir en un futuro próximo, aunque igual me toca cambiar de soporte. Ya veremos.




En cuanto a la novela, "El espía que surgió del frío", la leí hace muchos años y me apetecía mucho releerla. Ha envejecido muy bien, pese a que el mundo en el que transcurre ha cambiado tanto desde entonces. Tal vez esa es la grandeza de las obras maestras, que su mensaje está por encima de la época en que transcurren, y su contenido trasciende más allá de un espacio y lugar determinado. Más allá de la sutileza de la trama (el espía aparente traidor, instrumento para liquidar y/o reforzar a otro espía aparente traidor), la novela trata del contraste entre el papel de las creencias (la fé, sea en el comunismo o en cualquier otra cosa), la fuerza de los aparatos burocráticos y políticos, y el valor de los individuos. Bueno, me ha salido una frase demasiado trascendente, y a lo mejor no se entiende nada, pero igual sí. Casi que mejor, si podéis, volváis a leer el libro (en cualquier soporte).



Os dejo con dos enlaces. El primero en castellano a un artículo sobre la novela. Y el segundo al artículo de la wikipedia sobre el libro, que contiene un resumen completo del argumento (atención contiene spoilers, que se diría ahora). Y para el final, el trailer de la película que en 1965 dirigió Martin Rit, interpretada por un magistral Richard Burton como Alec Leamas y Claire Bloom en el papel de Liz.


http://www.elmundo.es/elmundolibro/2002/10/29/anticuario/1035837650.html


http://en.wikipedia.org/wiki/The_Spy_Who_Came_in_from_the_Cold







9 comentarios:

Jose Ignacio Escribano dijo...

Fab me alegro de que pienses que ha envejecido bien. Justo hoy se ha comentado en el blog "Detectives Beyond Borders" sobre "Fresh spies" y había algunas opiniones encontradas.
Yo guardaba un recuerdo magnífico pero ya no se si de la novela o de la película.

fab - golem dijo...

Gracias por la referencia Jose Ignacio. Me he dado una vuelta por tu nota y por el blog al que haces referencia, y me han parecido muy interesantes. Yo no creo que las novelas de espías vayan a quedarse obsoletas antes que las novelas negras. No es un problema de género sino de autores. El problema tal vez, es que hay pocos autores realmente clásicos en el género de espionaje. Además de Le Carré, algunas obras de Greene o de Ambler, poco más. Pero el género, y toda su complejidad, dan mucho de sí. Por ejemplo, estoy leyendo estos días "Tu rostro mañana", de Javier Marías, que no deja de ser una novela de espías, y me parece magistral. El género no está agotado, ni mucho menos.

alestedemadrid dijo...

Ya se me acumula la tarea: releer el libro (que en su momento me pareció magnífico pero han pasado muchísimos años), ver la película, visitar el blog "detectives beyond borders" que también promete... pero creo que todas van a ser muy agradables. Me ha gustado mucho este post. Saludos

fab - golem dijo...

Gracias por el comentario. A todos se nos acumula el trabajo. Me ha hecho gracia ver en alguno de vuestros blogs, la expresión "el plan infinito" para hacer referencia a todo lo que nos gustaría leer. En el fondo es eso, un plan infinito. Lo importante es que sigamos disfrutando.

SUSANA dijo...

Buenos Días Querido Amigo!

También he leído uno que otro libro en formato digital, con algún sacrificio que debo reconocer. Mi conclusión es que si se trata -por ejemplo- de "El péndulo de Foucault- ni siquiera lo intento por esa vía! Creo que este formato aplica a los textos más cortos.

Siiiiiiiiii, este "La Espía que surgió del frío" es como los buenos vinos! Destapamos, oxigenamos en un decantador los "detalles" propios de la época, y nos bebemos un Le Carré con todo gusto!!!

Como de costumbre, muy placentero leerte!

Mi Abrazo!

Isabel Romana dijo...

No he utilizado todavía ningún e-book pero probablemente tengas razón y se impongan en unos años. Todo puede ocurrir. En cuanto al Espía que surgió del frío, la recuerdo como la primera o una de las primeras novelas de Le Carré publicadas en España. No me acuerdo del contenido, la verdad, pero el título no se me ha olvidado nunca. También eso es un mérito. Besos.

Charles de Batz dijo...

De entrada, creo que es común a casi todos el sentir un cierto rechazo a eso de los libros electrónicos. Parece como si tuvieras que prescindir para siempre del tacto y olor que se desprende del contacto con determinados libros: los hueles cuando son nuevos, si son viejos o usados y sufren de algo de humedad, cuando la guillotina hacía de las suyas en aquellas viejas ediciones, y tenías que arreglártelas para terminar en tu casa el trabajo de imprenta; ¿cómo podremos guardar entre sus páginas esa entrada de cine, o una carta que dejamos olvidada en el interior de algún volumen para reclamo de nuestros recuerdos en un futuro indeterminado?. Supongo que esa renuncia a todo esto y mucho más que olvido, no será al final tan dura como creo cuando conozca de verdad las ventajas que puede tener el nuevo formato. Sin embargo, me cuesta hacerme a la idea del cambio.

Salud

Isabel Romana dijo...

Veo que sigues vacacionando... Besotes y felices fallas.

Hoteles Santa Marta dijo...

Me encanta la manera como te sumerges en la lectura, como logras entregar tanto a cada escrito, eso es más que leer.